lunes, 6 de abril de 2026

"Para que yo me llame Ángel González"

 Ángel González (1956): Áspero mundo

"Para que yo me llame Ángel González"

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.

Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento…

domingo, 5 de abril de 2026

"Son las gaviotas"

  Ángel González (1956): Áspero mundo

"Son las gaviotas"

Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

Mar de invierno. El agua gris
mancha de frío las rocas.
Tus piernas, tus dulces piernas,
enternecen a las olas.
Un cielo sucio se vuelca
sobre el mar. El viento borra
el perfil de las colinas
de arena. Las tediosas
charcas de sal y de frío
copian tu luz y tu sombra.
Algo gritan, en lo alto,
que tu no escuchas, absorta.

Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

sábado, 4 de abril de 2026

"Áspero mundo"

Ángel González (1956): Áspero mundo

"Áspero mundo"


Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinocios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento…

lunes, 17 de noviembre de 2025

“Abrojo XXX”

Rubén Darío (1886): Abrojos

“Abrojo XXX”

Mira, no me digas más:

¡que otra palabra como ésa

tal vez me pueda matar!

sábado, 1 de noviembre de 2025

viernes, 31 de octubre de 2025

“¡Ah, la luna llena!”

Kikaku 

“¡Ah, la luna llena!”


¡Ah, la luna llena!— 

se dibuja en el piso de paja 

la sombra de un pino.


Traducción de Aurelio Asiaín (2007): Luna en la hierba. Medio centenar de haikus japoneses. Madrid, Hiperión.

jueves, 30 de octubre de 2025

“En su rostro”

Kikaku

“En su rostro”


En su rostro 

salpicado se desparrama 

el olor de la planta de los caminos


Traducción de Aurelio Asiaín (2007): Luna en la hierba. Medio centenar de haikus japoneses. Madrid, Hiperión.

miércoles, 29 de octubre de 2025

“En la noche iluminada por la luna”

 Soa

“En la noche iluminada por la luna”


En la noche iluminada por la luna

la cigarra chilla, 

de repente, una sola vez. 


Traducción de Herrero, Teresa y José María Bermejo (2004): Cien poetas, cien poemas. 

Hyakun Isshu. (Antología de poesía clásica japonesa). Madrid, Hiperión.

miércoles, 22 de octubre de 2025

"Dos corazones"

Sari Wijiayanti

"Dos corazones"

En la arena blanca me paré
Hechizada por el océano mágico azul.
Navegando mis sueños, si podría
Para llevarlos a casa con mi devoción.
.
¿Llegará la tormenta?
¿Serán entonces destruidas mis esperanzas?
Si se queda sin nada más que el azul,
No voy,
en cambio, para abrazarlo, lleno de alegría.
.
El viaje a lo desconocido
Ser humilde, fuerte y valiente,
Para creer que mi alma valiente es mía
No da lugar a dudas ni a animar menos.
.
Por el mayor misterio que pueda venir
Para que mi corazón sea duro y fuerte me vuelvo,
Escucho mi corazón latir desde aquí
Desde el corazón te dejo de ahí.
.
Dos corazones laten a la vez
Con un ritmo y una rima similar,
.
Haz eco del tuyo, haz eco del mío.

martes, 21 de octubre de 2025

“En el infierno había un violoncello”

 Rosa Chacel (1936): A la orilla de un pozo

“En el infierno había un violoncello”

 

En el infierno había un violoncello

entre el café y el humo de pitillos
y cien aulas con libros amarillos
y nieve y sangre y barro por el suelo.

Pero tú, resguardada por el velo
de tus cristales de lucientes brillos,
pasabas, seria y pura, en los sencillos
compases de tu fe y de tu consuelo.

Algunas veces fuimos de la mano
por las venas del bosque y las cornejas
peinaron la melena a nuestras almas.

Si hoy nos separa el Ábrego inhumano,
no llores mi amistad mientras te alejas:
entrega al viento el talle de tus palmas.