domingo, 11 de octubre de 2026

"Ella"

 Anne Carson

“Ella”

Vive sola en un brezal al norte.
Ella vive sola.
La primavera se abre como una cuchilla allí.

Yo viajo en trenes todo el día y llevo muchos libros –
unos para mi madre, algunos para mí
que incluyen Las obras completas de Emily Brontë.
Es mi autora favorita.

También mi principal temor, al que trato de enfrentarme.
Cada vez que visito a mi madre
siento que me convierto en Emily Brontë,
mi vida solitaria a mi alrededor como un páramo,
mi torpe cuerpo recortándose sobre los barrizales con una apariencia de transformación
que muere cuando atravieso la puerta de la cocina.

¿Qué cuerpo es ese, Emily, que nosotras necesitamos?

sábado, 10 de octubre de 2026

“Yo”

 Anne Carson (2001) La belleza del marido

“Yo”

Oigo pequeños chasquidos dentro de mi sueño.
La noche gotea su taconeo de plata
espalda abajo.

A las cuatro. Me despierto. Pensando
en el hombre que
se marchó en septiembre.
Se llamaba Law.

Mi rostro en el espejo del baño
tiene manchas blancas en la parte baja.
Me enjuago la cara y vuelvo a la cama.
Mañana voy a ver a mi madre.

viernes, 9 de octubre de 2026

"Carmen CI"

 Catulo

“Carmen CI”

Versión original en latín

Multas per gentes et multa per aequora vectus
advenio has miseras, frater, ad inferias,
ut te postremo donarem munere mortis
et mutam nequiquam adloquerer cinerem,
quandoquidem fortuna mihi tete abstulit ipsum,
heu miser indigne frater adempte mihi.
Nunc tamen interea haec, prisco quae more parentum
tradita sunt tristi munere ad inferias,
accipe fraterno multum manantia fletu
atque in perpetuum, frater, ave atque vale.

 

Versión en español

 

Después de viajar por muchos países y muchos mares,

llego, hermano, para estos tristes ritos funerarios

a fin de rendir el último tributo de la muerte

y dirigirme en vano a tus mudas cenizas,

puesto que el destino te ha arrebatado de mi lado,

¡ay, pobre hermano cruelmente apartado de mi lado!

Pero ahora acepta, al menos, estas ofrendas que he traído

según la tradición como último tributo a los muertos:

acéptalas empapadas de las muchas lágrimas de tu hermano,

y hola y adiós para siempre, hermano. 

martes, 1 de septiembre de 2026

"La profesora de alemán"

 Joan Margarit (2002): Joana

“La profesora de alemán”

En aquel Instituto de posguerra
debí haber aprendido algo de griego
y adquirido un barniz sobre los clásicos.
Pero, si aprender algo era difícil,
nada tenía aún menos futuro
que el alemán, cubierto por negruzcos
escombros de Berlín bajo la nieve.
La mía era una lengua perseguida
y la suya una lengua derrotada.
En un aula pequeña del chalé
donde estaba instalado el Instituto,
al entrar la encontraba de rodillas
fregando junto a un cubo, hablando sola.
No sé alemán y en general no tengo
buen recuerdo de toda aquella gente,
pero no olvidé nunca su dolor.
Ahora que paso cuentas con quién soy
siento en frías baldosas mis rodillas
mientras borro el ayer, como ella hacía
con la roja cenefa del mosaico.

domingo, 7 de junio de 2026

“Vieja canción”

Eloy Sánchez Rosillo (1996): La vida

“Vieja canción”

 

He escuchado en la radio, por azar, hace un rato,

una vieja canción,

una canción romántica que estuvo muy de moda

en la playa, durante los meses de un verano

maravilloso de mi adolescencia.

Muchas veces la oí entonces, junto a alguien

que junio quiso darme y me quitó septiembre.

 

Mientras la música sonaba,

he sentido en el pecho

la emoción de los días antiguos: tanta luz

tanta ilusión brotando, tanta vida;

y he cerrado los ojos y he visto a una muchacha

que a través de la niebla del tiempo me sonríe

y con amor me mira.

martes, 2 de junio de 2026

“Quédate quieto”

Ángel González (1992): Deixis en fantasma

“Quédate quieto”

Deja para mañana
lo que podrías haber hecho hoy
(y comenzaste ayer sin saber cómo).

Y que mañana sea mañana siempre;

que la pereza deje inacabado
lo destinado a ser perecedero;
que no intervenga el tiempo,
que no tenga materia en que ensañarse.

Evita que mañana te deshaga
todo lo que tú mismo
pudiste no haber hecho ayer.

lunes, 1 de junio de 2026

“J.R.J.”

Ángel González (1985): Prosemas o menos

“J.R.J.”

Debajo del poema
—laborioso mecánico—,
apretaba las tuercas a un epíteto.
Luego engrasó un adverbio,
dejó la rima a punto,
afinó el ritmo
y pintó de amarillo el artefacto.
Al fin lo puso en marcha, y funcionaba.

—No lo toques ya más,
                                       se dijo.
                                                   Pero
no pudo remediarlo:

volvió a empezar,
rompió los octosílabos,
los juntó todos,
cambio por sinestesias las metáforas,
aceleró...
                  mas nada sucedía.
Soltó un tropo,
                            dejó todas las piezas
en una lata malva,
y se marchó,
cansado de su nombre.

domingo, 31 de mayo de 2026

“Pétalo a pétalo, memorizó la rosa”

Ángel González (1985): Prosemas o menos

“Pétalo a pétalo, memorizó la rosa”

Pensó tanto en la rosa,
la aspiró tantas veces en su ensueño,
que cuando vio una rosa verdadera
le dijo,
desdeñoso,
volviéndole la espalda:

-mentirosa.

sábado, 30 de mayo de 2026

“Hay tres momentos graves, más el cuarto”

Ángel González (1985): Prosemas o menos

“Hay tres momentos graves, más el cuarto”

Hay tres momentos graves en la vida de un hombre,

A saber:

Cuando nace,

Y cuando pierde el uso de sus seres queridos.

 

Luego transcurre el tiempo,

Y el olvido acontece, 

Y ya como si nada,

Como si casi nada, 

Nos sentimos vivir en un lugar extraño.

 

El cuarto es conocido;

Lo que pasa es que apenas tiene muebles.

viernes, 29 de mayo de 2026

“Diatriba contra los muertos”

Ángel González (1985): Prosemas o menos

“Diatriba contra los muertos”

Los muertos son egoístas:
hacen llorar y no les importa,
se quedan quietos en los lugares más inconvenientes,
se resisten a andar, hay que llevarlos
a cuestas a la tumba
como si fuesen niños, qué pesados.
Inusitadamente rígidos, sus rostros
nos acusan de algo, o nos advierten;
son la mala conciencia, el mal ejemplo,
lo peor de nuestra vida son ellos siempre, siempre.
Lo malo que tienen los muertos
es que no hay forma de matarlos.
Su constante tarea destructiva
es por esa razón incalculable.
Insensibles, distantes, tercos, fríos,
con su insolencia y su silencio
no se dan cuenta de lo que deshacen.