jueves, 28 de mayo de 2026

“Alzheimer”

Benjamín Prado (2022)

Alzheimer

No sabe de quién hablas cuando dices su nombre.
A veces se lo piensa
con un gesto de alumna que intenta recordar
una fórmula química
y no puede: su cuerpo la ha sobrevivido,
pero ella hace mucho que ya no está aquí.

Mientras veo en sus ojos un reloj detenido
o un círculo de agua ahogada en un pozo,
me pregunto
a cuál de las dos ve cuando se mira:
¿a quien es o a la niña que ha vuelto a ser?
Su mente es una torre donde está prisionera
o una caja llena de cartas sin abrir.

No sabe qué ha pasado, quiénes son
esos desconocidos que andan por su cabeza
como fieras huidas de un jardín zoológico
por las calles de una ciudad dormida;
ni cuándo se empezaron a borrar
los nombres y las caras
lo mismo que un ejército de figuras de arena.
Para ella todos somos personajes de un sueño.

-Allí donde la toques, la memoria nos duele,
dice el poeta Yorgos Seferis,
                                                pero calla
que aún hace más daño el haberla perdido.

Siempre que estamos juntos intento que recuerde
dónde estuvo o quién era,
pero es como acercarse a la orilla de un río
y querer atrapar el agua en una red.
Algunos días
noto
la inquietud
de todo el que al entrar a un cementerio
teme encontrarse con su propia tumba:
al lado de un enfermo te ves amenazado
como al nadar te sientes transparente
o los hijos nos vuelven de cristal.

Ella sigue en su mundo, en equilibrio
entre ser y no ser
y yo busco una forma de quererla
que me lleve hasta ahí;
porque la vida es eso: abrazarse
como si no existiera lo que nos separaba,
como si no existiesen los días y las noches,
la niebla de los años,
la herida del adiós…

No sabe de quién hablas cuando dices su nombre,
pero yo sí: es ella, aunque ya no se acuerde,
y no voy a entregársela al olvido.

miércoles, 27 de mayo de 2026

"Ilusos los Ulises"

Ángel González (1976): Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan

Ilusos los Ulises

Siempre, después de un viaje,
una mirada terca se aferra a lo que busca,
y es un hueco sombrío, una luz pavorosa,
tan sólo lo que tocan los ojos del que vuelve.

Fidelidad, afán inútil.
¿Quién tuvo la arrogancia de intentarte?
Nadie ha sido capaz
—ni aun los que han muerto—
de destejer la trama
de los días.

martes, 26 de mayo de 2026

“No tuvo ayer su día”

 Ángel González (1985): Prosemas o menos

No tuvo ayer su día

Ya desde muy temprano,
ayer fue tarde.


Amaneció el crepúsculo, y al alba
el cielo derramó sobre la tierra
un gran haz de penumbra.

Cerca del mediodía
un firmamento tenue e incompleto
—¿cifra de nuestra suerte?—
brillaba todavía en el espacio. 

                                                  (La luna
no iluminaba al mundo;
su cuerpo transparente
nos permitía tan sólo adivinar
la existencia más alta de otro cielo
inclemente también, inapelable.)

Seguimos esperando, sin embargo.

Imprecisas señales
—un latido de pájaros, a veces;
el eco de un relámpago;
súbitas rachas de violento viento—
nos mantenían alerta.

A la hora del ocaso
salió un momento el sol para ponerse
y confirmó las sombras con ceniza.

lunes, 25 de mayo de 2026

“Chiloé, setiembre, 1972 (Un año después, en el recuerdo)”

Ángel González (1976): Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan

“Chiloé, setiembre, 1972 (Un año después, en el recuerdo)”

Estuve en Chiloé junto a la primavera.
(Sería otoño en España.)

Humedad olorosa,
praderas solitarias.

Recuperé de pronto tiempo y tierra.
(Tiempo perdido, tierra derrotada.)

El mar mordía los acantilados
con sus dientes de espuma verde y blanca.

Veía el Norte en el Sur.

¡Espejismo de rostros y de muros
iluminados con palabras
puras: libertad, compañeros!

(Y en el fondo, con nieve, las montañas.)

¿De dónde regresaba todo aquello?

Surgidos de la bruma
—¿era ayer o mañana?—
albatros quietos, levitando arriba,
serenaban el aire con sus extensas alas.

Todo encalló en un tiempo amargo y sucio.
Ahora,
asomando sobre las aguas,
la arboladura rota de esos días
tan sólo exhibe buitres en sus jarcias

domingo, 24 de mayo de 2026

“Acoma, New Mexico, diciembre, 5:15 pm”

Ángel González (1976): Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan

Acoma, New Mexico, diciembre, 5:15 pm

Con tan inconsistentes materiales

 

luz en polvo, 

una tela de araña, 

las ramas de un arbusto, 

espacio, soledad, pájaros, viento

 

ante mis ojos

levantó la tarde

un monumento de belleza

que parecía inextinguible: 

 

inmensos pabellones de silencio, 

galerías abiertas a altísimos abismos, 

columnas de reflejos deslumbrantes, 

lienzos tersos, ingrávidos, 

de metal transparente como vidrio. 

 

Mas todo aquello

                                   –estatua o fortaleza–

después de haberse erguido, 

abrió dos grandes alas de misterio, 

y se perdió en un vuelo negro y rápido. 

 

De su presencia lúcida

sólo nos queda ahora

un desolado pedestal vacío

de sombra, y frío, y noche, y desamparo

sábado, 23 de mayo de 2026

“Notas de un viajero”

Ángel González (1976): Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan

“Notas de un viajero

Siempre es igual aquí el verano: 

Sofocante y violento. 

                                     Pero 

hace muy pocos años todavía

este paisaje no era así. 

                                      Era 

más limpio y apacible –me cuentan–,

más claro, más sereno. 

 

Ahora

el imperio contrajo sus fronteras

y la resaca de una paz dudosa

arrastró a la metrópoli, 

desde los más lejanos confines de la tierra, 

un tropel pintoresco y peligroso: 

aventureros, mercaderes, 

soldados de fortuna, prostitutas, esclavos

recién manumitidos, músicos ambulantes, 

falsos profetas, adivinos, bonzos, 

mendigos y ladrones

que practican su oficio cuando pueden. 

 

Todo el mundo amenaza a todo el mundo, 

unos por arrogancia, otros por miedo. 

Junto a las villas de los senadores, 

insolentes hogueras 

delatan la presencia de los bárbaros.

Han llegado hasta aquí con sus tambores 

asan carne barata al aire libre, cantan

canciones aprendidas en sus lejanas islas. 

No conmemoran nada: rememoran, 

repiten ritmos, sueños y palabras

que muy pronto 

perderán su sentido. 

 

Traidores a su pueblo, 

                                      desterrados

por su traición,

despreciados 

por quienes los acogen con disgusto

tras haberlos usado sin provecho, 

acaso un día

sea esta la patria de sus hijos: 

nunca la de ellos. 

Su patria es esa música, tan solo, 

el humo y la nostalgia 

que levantan su fuego y sus canciones. 

 

Cerca del Capitolio

hay tonsurados monjes mendicantes, 

embadurnados de ceniza y púrpura, 

que predican y piden mansamente 

atención y monedas.

Orgullosos negros, 

ayer todavía esclavos, 

miran a las muchachas de tez clara 

con sonrisa agresiva, 

y escupen cuando pasan los soldados. 

(Por mucho menos los ahorcaban antes.)

Desde sus pedestales, 

los Padres de la Patria contemplan desdeñosos

el corruptor efecto de los días

sobre la gloria que ellos acuñaron. 
Ya no son más que piedra o bronce, efigies, 

perfiles en monedas, tiempo ido

igual que sus vibrantes palabras convertidas

en letra muerta que decora

los mármoles solemnes en su honor erigidos. 

 

El aire huele a humo y a magnolia. 

Un calor húmedo asciende de la tierra, 

y el viento se ha parado. 

En la ilusoria paz del parque juegan 

niños en español. 

Por el río Potomac remeros perezosos

buscan la orilla en sombra de la tarde. 

viernes, 22 de mayo de 2026

“Dato biográfico”

Ángel González (1976): Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan

Dato biográfico

Cuando estoy en Madrid,
las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las
    noches.
La luz no las anima a salir de sus escondrijos,
y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por
    mi dormitorio,
lugar hacia el que
                              —por oscuras razones—
se sienten irresistiblemente atraídas.
Ahora hablan de presentar un escrito de queja al
    presidente de la república,
y yo me pregunto:
¿en qué país se creerán que viven?;
estas cucarachas no leen los periódicos.

Lo que a ellas les gusta es que yo me emborrache
y baile tangos hasta la madrugada,
para así practicar sin riesgo alguno
su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas
por las anchas baldosas de mi alcoba.

A veces las complazco,
no porque tenga en cuenta sus deseos,
sino porque me siento irresistiblemente atraído,
por oscuras razones,
hacia ciertos lugares muy mal iluminados
en los que me demoro sin plan preconcebido
hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día.

Ya de regreso en casa,
cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños cuerpos
    que se evaden
con torpeza y con miedo
hacia las grietas sombrías donde moran,
les deseo buenas noches a destiempo
—pero de corazón, sinceramente—,
reconociendo en mí su incertidumbre,
su inoportunidad,
su fotofobia,
y otras muchas tendencias y actitudes
que —lamento decirlo—
hablan poco en favor de esos ortópteros.

jueves, 21 de mayo de 2026

"CONTRA-ORDEN. (POÉTICA por la que me pronuncio ciertos días.)"

Ángel González (1976): Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan

CONTRA-ORDEN. (POÉTICA por la que me pronuncio ciertos días.)”

Esto es un poema.

Aquí está permitido
fijar carteles,
tirar escombros, hacer aguas
y escribir frases como:

Marica el que lo lea,
Amo a Irma,
Muera el…(silencio),
Arena gratis,
Asesinos,
etcétera.

Esto es un poema.
Mantén sucia la estrofa.
Escupe dentro.

Responsable la tarde que no acaba,
el tedio de este día,
la indeformable estolidez del tiempo.

miércoles, 20 de mayo de 2026

“Ojos”

Clara Janés (2003): Regreso

“Ojos”

Me has acorralado

y con odio agarrado mis solapas,

me has empujado hacia un rincón 

y me has golpeado

hasta dejar tinto de sangre el aire mismo,

y así y todo,

he aquí que todavía me levanto

y mirándote te digo:

Ahora mismo, 

en este momento lo decido,

haré donación de mis ojos

aunque tenga que llevarlos

mi asesino.

martes, 19 de mayo de 2026

“La poesía es búsqueda del resplandor”

Adam Zagajewski (2003): Regreso

“La poesía es búsqueda del resplandor”

La poesía es búsqueda de resplandor.
La poesía es un camino real
que nos lleva hasta lo más lejos.
Buscamos resplandor en la hora gris,
al mediodía o en las chimeneas del alba,
incluso en el autobús, en noviembre,
cuando al lado dormita un viejo cura.
El camarero en el restaurante chino
estalla en llanto y nadie imagina por qué.
Quién sabe, quizás esto también es una búsqueda
que se parece a un instante a la orilla del mar,
cuando en el horizonte aparece un barco rapaz
y se detiene, paralizado largo tiempo.
Pero también, momentos de profunda alegría
e incontables momentos de angustia.
Déjame ver, por favor.
Déjame persistir, por favor.
Al atardecer cae una fría lluvia.
En las calles y avenidas de mi ciudad
en silencio y con fervor trabaja la oscuridad.
La poesía es búsqueda de resplandor.