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miércoles, 25 de diciembre de 2024

“El nombre conseguido de los nombres”

 Juan Ramón Jiménez

“El nombre conseguido de los nombres”

Si yo, por ti, he creado un mundo para ti, 
dios, tú tenías seguro que venir a él, 
y tú has venido a él, a mí seguro, 
porque en mi mundo todo era mi esperanza. 

Yo he acumulado mi esperanza 
en lengua, en nombre hablado, en nombre escrito; 
a todo yo le había puesto nombre 
y tú has tomado el puesto 
de toda esta nombradía. 

Ahora puedo yo detener ya mi movimiento 
como la llama se detiene en ascua roja 
con resplandor de aire inflamado azul, 
en el ascua de mi perpetuo estar y ser; 
ahora soy ya mi mar paralizado 
el mar que yo decía, mas no duro, 
paralizado en olas de conciencia en luz 
y vivas hacia arriba todas, hacia arriba. 

Todos los nombres que yo puse 
al universo que por ti me recreaba yo, 
se me están convirtiendo en uno y en un 
dios. 

El dios que es siempre al fin 
el dios creado y recreado y recreado 
por gracia y sin esfuerzo. 
El Dios. El nombre conseguido de los nombres.

martes, 8 de diciembre de 2020

“Prosa LXXXIX (La negra va dormida, con una rosa blanca en la mano.)”

Juan Ramón Jiménez (1916): Diario de un poeta reciéncasado

 “Prosa LXXXIX (La negra va dormida, con una rosa blanca en la mano.)”

La negra va dormida, con una rosa blanca en la mano. 

- La rosa y el sueño apartan, en una superposición mágica, todo el triste atavío de la muchacha: las medias rosas caladas, la blusa verde y trasparente, el sombrero de paja de oro con amapolas moradas. -Indefensa con el sueño, se sonríe, la rosa blanca en la mano negra.

¡Cómo la lleva! Parece que va soñando con llevarla bien. Inconsciente, la cuida -con la seguridad de una sonámbula- y es su delicadeza como si esta mañana la hubiera dado ella a luz, como si ella se sintiera, en sueños, madre del alma de una rosa blanca. - A veces, se le rinde sobre el pecho, o sobre un hombro, la pobre cabeza de humo rizado, que irisa el sol cual si fuese de oro, pero la mano en que tiene la rosa mantiene su honor, abanderada de la primavera.-

Una realidad invisible anda por todo el subterráneo, cuyo estrepitoso negror rechinante, sucio y cálido, apenas se siente. Todos han dejado sus periódicos, sus gomas y sus gritos; están absortos, como en una pesadilla de cansancio y de tristeza, en esta rosa blanca que la negra exalta y que es como la conciencia del subterráneo. Y la rosa emana, en el silencio atento, una delicada esencia y eleva como una bella presencia inmaterial que se va adueñando de todo, hasta que el hierro, el carbón, los periódicos, todo, huele un punto a rosa blanca, a primavera, a eternidad. 

sábado, 30 de mayo de 2020

“Pájaro errante y lírico”

Juan Ramón Jiménez (1911): La soledad sonora

“Pájaro errante y lírico”

Pájaro errante y lírico, que en esta floreciente
soledad de domingo, vagas por mis jardines,
del árbol a la yerba, de la yerba a la fuente
llenas de hojas de oro y caídos jazmines...
 ¿qué es lo que tu voz débil dice al sol de la tarde
que sueña dulcemente en la cristalería?
¿eres, como yo, triste, solitario y cobarde,
hermano del silencio y la melancolía?
 ¿Tienes una ilusión que cantar al olvido?
¿una nostaljia eterna que mandar al ocaso?
¿un corazón sin nadie, tembloroso, vestido
de hojas secas, de oro, de jazmín y de raso?

viernes, 29 de mayo de 2020

“Yo me moriré, y la noche (…) dormirá”

Juan Ramón Jiménez (1903): Arias tristes

“Yo me moriré, y la noche (…) dormirá”

Yo me moriré, y la noche
triste, serena y callada,
dormirá el mundo a los rayos 
de su luna solitaria.
Mi cuerpo estará amarillo,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca
preguntando por mi alma.
No sé si habrá quien solloce
cerca de mi negra caja,
o quien me dé un largo beso
entre caricias y lágrimas.
Pero habrá estrellas y flores
y suspiros y fragancias,
y amor en las avenidas
a la sombra de las ramas.
Y sonará ese piano
como en esta noche plácida,
y no tendrá quien lo escuche
sollozando en la ventana.

jueves, 28 de mayo de 2020

“Adolescencia”

Juan Ramón Jiménez (1902): Rimas

Adolescencia”

En el balcón, un instante
nos quedamos los dos solos.
desde la dulce mañana
de aquel día éramos novios.
—El paisaje soñoliento
dormía sus vagos tonos,
bajo el cielo gris y rosa
del crepúsculo de otoño—.
Le dije que iba a besarla;
bajó, serena, los ojos
y me ofreció sus mejillas
como quien pierde un tesoro.
—Caían las hojas muertas,
en el jardín silencioso,
y en el aire erraba aún
un perfume de heliotropos—.
No se atrevía a mirarme;
le dije que éramos novios,
...y las lágrimas rodaron
de sus ojos melancólicos.

miércoles, 27 de mayo de 2020

“No sé si el mar es, hoy mi corazón”

Juan Ramón Jiménez (1916): Diario de un poeta recién casado

“No sé si el mar es, hoy mi corazón”

No sé si el mar es, hoy 
—adornado su azul de innumerables 
espumas—, 
mi corazón; si mi corazón —hoy 
adornada su grana de incontables 
espumas—, 
es el mar.
Entran, salen 
uno de otro, plenos e infinitos, 
como dos todos únicos. 
A veces, me ahoga el mar el corazón, 
hasta los cielos mismos. 
Mi corazón ahoga el mar, a veces, 
hasta los mismos cielos.

miércoles, 29 de abril de 2020

“Así es la rosa”

Juana de Ibarbourou

“Así es la rosa”
De la matriz del día
se alzó la rosa vertical y blanca
mientras todo rugía:
la tierra, el aire, el agua.

Tendí la mano para protegerla,
criatura de paz y de armonía,
completa, virgen, intocable, exacta
en la extensión total del mediodía.

Y me llevó el brazo la metralla.
Impávida seguía
en su serenidad y su victoria,
aunque en mi sangre la embebía.

Ni mi alarido hizo temblar sus pétalos
ni apagó su fragancia mi agonía.
Era la rosa, la perfecta y única.
Nada la detenía.

martes, 21 de enero de 2020

“El amor en el mar”

Juan Ramón Jiménez (1917): Diario de un poeta recién casado

"No"

7 de febrero
El mar dice un momento
que sí, pasando yo.
No, ¡no!, ¡¡no!!, ¡¡¡no!!!, cada vez más
fuerte, con la noche…
Se van uniendo
las negaciones suyas, como olas,
—no, no, no, no, no, no, no, no, no, no,!—
y, pasado, todo él, allá hacia el este,
es un inmenso, negro, duro y frío
¡no!

lunes, 16 de diciembre de 2019

“El nombre conseguido de los nombres en Dios deseado y deseante”

Juan Ramón Jiménez (1949): Animal de fondo

El nombre conseguido de los nombres en Dios deseado y deseante

Si yo, por ti, he creado un mundo para ti,
dios, tú tenías seguro que venir a él,
y tú has venido a él, a mí seguro,
porque mi mundo todo era mi esperanza.

Yo he acumulado mi esperanza 
en lengua, en nombre hablado, en nombre escrito;
a todo yo le había puesto nombre
y tú has tomado el puesto
de toda esta nombradía.

Ahora puedo yo detener ya mi movimiento, 
como la llama se detiene en ascua roja
con resplandor de aire inflamado azul,
en el ascua de mi perpetuo estar y ser;
ahora yo soy ya mi mar paralizado,
el mar que yo decía, mas no duro, 
paralizado en olas de conciencia en luz
y vivas hacia arriba todas, hacia arriba.

Todos los nombres que yo puse
al universo que por ti me recreaba yo,
se me están convirtiendo en uno y en un dios.

El dios que es siempre al fin,
el dios creado y recreado y recreado
por gracia y sin esfuerzo.

El Dios. El nombre conseguido de los nombres.

domingo, 15 de diciembre de 2019

“Canción (Álamo blanco)”

Juan Ramón Jiménez (1936): Canción

“Canción (Álamo blanco)”

Arriba canta el pájaro
y abajo canta el agua.
--Arriba y abajo,
se me abre el alma--.

¡Entre dos melodías, 
la columna de plata!
Hoja, pájaro, estrella;
baja flor, raíz, agua.
¡Entre dos conmociones,
la columna de plata! 
¡Y tú, tronco ideal,
entre mi alma y mi alma!

Mece a la estrella el pájaro,
a la flor mece el agua.
--Arriba y abajo, 

miércoles, 27 de marzo de 2019

"38"

Horacio: Oda I

Versión en latín
“38”

Persicos odi, puer, apparatus,
displicent nexae philyra coronae;
mitte sectari, rosa quo locorum
sera moretur.

simplici myrto nihil allabores
sedulus, curo: neque te ministrum
dedecet myrtus neque me sub arta
uite bibentem.


                                                                                                           Versión en español (literal)

“38”

Muchacho: detesto el boato persa,
me desagradan las guirnaldas trenzadas sobre corteza de tilo;
deja de indagar dónde la rosa
crece, tardía.

Deseo que no te esfuerces, afanoso, por mejorar
el mirto: no cuadra mal contigo, esclavo,
el mirto, ni conmigo, mientras bebo
bajo la espesa fronda de la parra. 

lunes, 11 de marzo de 2019

“Balada de la luna”

Juan Ramón Jiménez (1911): La soledad sonora

Balada de la luna

La luna estaba en un pino,
rosa en el cielo violeta...
Hoy viene en una carreta,
muerto y sin rumor, el pino...

¿Vendrá la luna en el pino?

Sobre el polvo del camino,
¡oh, qué frescura violeta!
¡Cómo gime la carreta
por el morado camino!

¿Vendrá la luna en el pino?

¡Cuán blandamente va el pino
rozando el suelo violeta!
Llanto verde la carreta
llora, del verdor del pino...

¿Vendrá la luna en el pino?

¿Dónde está el lirio divino
de aquel naciente violeta?
¿Lleva, rosa la carreta,
como un esplendor divino?

¿Vendrá la luna en el pino?

La luna estaba en el pino;
hoy viene en una carreta,
muerto y sin rumor, el pino... 

domingo, 10 de marzo de 2019

“Quería decir un nombre”

Juan Ramón Jiménez (1911): La soledad sonora

Quería decir un nombre

Quería decir un nombre
la música de mi flauta...
No pudo.
La tarde iba
rosando las verdes ramas...

Un nombre de un cuerpo blanco,
coronado de esperanzas,
que holló las orillas verdes
unas tardes ya lejanas;

nombre suave, que era el nombre
sosegado de mi alma,
que en una palabra unía
todas las gratas palabras...

Hablaba el dulce verdón
no sé qué... Por la cañada
se iba riendo el arroyo
a la sombra de las zarzas;

un olor a rosa humilde
ungía la tarde clara;
me dolía el corazón
como si me lo rasgaran...

La mariposa era un nombre,
un nombre llevaba el agua,
flotaba un nombre en el sol,
un nombre el verdón cantaba...

Quería decir un nombre
la música de mi flauta...
No pudo.
La tarde iba
sangrando las verdes ramas...