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lunes, 24 de mayo de 2021

"A veces…"

Nieves Álvarez (2014): Desde todos los nombres (abecedario del olvido)

"A veces…"

“Madre, madrecita (…) 
Que mi nombre no se borre de la historia”

A veces,
abro el cajón de arriba de la cómoda.
En él siguen durmiendo aquellas sábanas
(ésas que tú bordaste de pequeña)
y unos versos de amor
con el arrullo de tus recitales
los viernes por la noche
y los sábados, antes de cenar.
Hay un libro de cuentos,
dos abrazos ocultos en papeles,
tres postales de color amarillo,
cuatro nostalgias grises,
cinco risas antiguas,
muchas tristezas nuevas
y el deseo profundo de seguir caminando
sin olvidar quién soy.
En él también está aquel acertijo *
que nunca adiviné,
hasta que un día, al fin, lo descubrí
y no pude contártelo,
no estabas,
unos hombres vinieron a buscarte
y no volviste nunca.
A veces,
abro el cajón de arriba de la cómoda
y empiezo a recordar.
* (Un árbol con doce ramas, cada rama cuatro nidos, cada nido siete pájaros y cada cual su apellido.)

domingo, 23 de mayo de 2021

"Las huellas de la luz"

Nieves Álvarez (2014): Erótica de la luz

"Las huellas de la luz"

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Las huellas de la luz,
en los primeros rayos vespertinos,
simulan al trasluz
los paisajes marinos
en sus tenues reflejos clandestinos.
Desde que nace, el Sol
ya le sigue los pasos a la Luna,
le regala un farol
que ilumine su cuna
tras desgranar las horas una a una.
Cuando comienza el día,
apenas se despierta la mañana,
invade su armonía
cantándole una nana
junto al silencio gris de su ventana.
El tiempo se detiene
casi dormido sigue el astro errante –
y esa pausa contiene
la fuerza dominante
de la luz que titila en su semblante.

sábado, 22 de mayo de 2021

"Cada día"

Nieves Álvarez (2014): Erótica de la luz

"Cada día"

Cada día amanece, cada día
el Sol sin rechistar se va a la cama,
la Luna se despierta y alguien ama
como si nadie amase cada día.
Cada día hay quien nace, cada día
hay quien muere y quienes -en pijama-
se viste o se desviste, ajeno al drama
que anunciará la prensa cada día.
Cada día alguien sueña, cada día,
la luz de mi ventana se oscurece
y todo vuelve a ser intimidad.
Cada día vivimos. Cada día
-tras el rito de amar- se desvanece
la muerte y es mentira la verdad.

viernes, 21 de mayo de 2021

"Nacer, vivir, crecer, morir"

Nieves Álvarez (2014): Erótica de la luz

"Nacer, vivir, crecer, morir"

NACER cada mañana
en un día distinto,
herederos del viento
y dueños de la luz.
Aprehender los segundos
en palabras que quieren ser poema,
en silencios cifrados, infinitos,
girando alrededor de esa liturgia
que ha inventado la aurora.
CRECER como un arpegio,
alargando el sonido,
inventando el paisaje,
la eterna sinfonía de los pájaros,
el llanto de los árboles,
y la hondura del mar.
VIVIR en el dilema
del ser y del no ser,
en un rito de versos,
en esa rueda azul y cotidiana
que gira con nosotros
alrededor del mundo;
con promesas de amor en los bolsillos,
iniciando
la diminuta esencia del misterio,
mientras todo se mueve y se termina
el tiempo en el reloj.
MORIR entre dos luces,
-justo al anochecer-
cuando nace el milagro de la vida.

jueves, 20 de mayo de 2021

"Prólogo: rotación sobre eje feliz"

Nieves Álvarez (2018): Tremor de polvo rojo

"Prólogo: rotación sobre eje feliz"

La vida (esa película de miedo
que cambia de escenario,
de paisajes, actores,
atrezzo, director,
y una escaleta múltiple
de fracasos y logros imposibles)
es el guión: el mismo, siempre el mismo.
Al final, muere el protagonista.
A veces, sin embargo,
las escenas ofrecen
momentos lujuriosos,
romanticismo cómplice
de errores en los versos.
Como muestra, una toma.
Comienza con un plano de recurso:
camisón en el suelo, zapatos de tacón,
botella de champán, perlas, corbata…
Imaginas un hotel en París,
joyas, dinero, lujo, sobresaltos,
amor eterno, gloria…
Plástico de felicidad, carmín, confeti.
Y finge la pantalla en su metraje,
se ríen las secuencias,
sientan plaza, hacen norma
los cánones de ritos y de cuerpos
que empalagosamente invaden la retina,
cumpliendo la canalla misión de las estatuas:
descolocar al gremio de los vivos.
Cuando vuelves a casa
vira el plano, salta lo que te espera
y todo se termina.
Sólo queda una imagen por rodar:
tu sangre salpicando la pared.