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martes, 14 de noviembre de 2023

“De aquí a la eternidad”

Cristina Peri Rossi

“De aquí a la eternidad”

 

Descubrir a Dios entre las sábanas
-no en el templo fariseo
ni en la altiva mezquita-
sábanas blancas
sudario del amor que te cubría
manto sagrado
inicial la bienaventurada ascensión
de tu piel a la eternidad
de tu vientre al círculo celestial
sentir a Dios en tus húmedas cavidades
en el grito vertiginoso
de la jauría de tus vísceras

Saber
que Dios está escondido entre las sábanas
sudoroso
consagrando tu sangre menstrual
elevando el cáliz de tu vientre.

Descubrir, de pronto, que Dios
era una Diosa,
última ascesis,
de aquí a la eternidad.

martes, 4 de mayo de 2021

“Uno tarda su propia vida en comprender que ya no le aman”

Elvira Sastre (2016): La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida

“
Uno tarda su propia vida en comprender que ya no le aman”

Uno tarda su propia vida
en comprender que ya no le aman.

Cuando por fin lo entiende entonces ya es tarde,
los puños se destensan,
el nudo se afianza y se acomoda,
el tiempo pasa lento como el vuelo de esos pájaros
que ya no llegan
y la vida parece un otoño que no termina de romper.

He de aprender a seguir, me repito,
tras esta barrera de barro y recuerdos.
He de hacerlo, me digo,
con las manos llenas de años.

No lo estoy haciendo mal, amor.
Mi madre me ve reír,
me dejo abrazar por el sol de la calle,
pienso en el mar a cada instante, pienso en él cuando me ahogo
y respiro, intento respirar, trato de controlar
el aire que me falta a veces
y otras veces lo consigo,
y pienso que te gustaría saberlo.

Sin embargo,
aún me asusta hablar de ti,
ponerte en boca de otros
y no tener ya ganas de besarla.

Estoy rota por dentro y no lo oculto.
Sé que pasará un tiempo hasta que puedas abrazarme
y no se te claven mis pedazos,
esta parte de ti hecha añicos aquí dentro.

Poco a poco voy comprendiendo este peso,
esta carga de nostalgia tremebunda que nadie logra sostener,
esta tristeza que tú entendiste y acariciaste
hasta que te miró de frente y la soltaste.

No te culpo,
es importante que lo sepas,
me hiciste dormirla durante tanto tiempo
que sigo creyendo que fuiste un milagro aunque ya no crea en la fe.

Sé que mi risa es una meta y mi tristeza el camino,
sé que ambas volverán a partir el mundo de alguien en dos,
pero ahora solo necesito cuidar de mí misma
y dejarme en las manos del tiempo que me acompaña siempre.

Porque a veces me río, amor,
y me acuerdo de ti
y pienso que te gustaría saberlo, que lo echarás de menos,
y entonces un pájaro se para en mi alféizar y me tiende un ala.

lunes, 3 de mayo de 2021

“La gota china”

Elvira Sastre (2016): La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida

“La gota china”

Miro las
gotas que caen con vicio por la ventana
cuando llueve y llego a esta casa abandonada
de orillas, 
y recuerdo
aquel método de tortura china
que consistía en inmovilizar a un preso
de modo que cayera sobre
su frente —a la fuerza culpable—
una gota de agua fría
cada cinco segundos
—los mismos que tardábamos en besarnos
por las mañanas—, 
para abandonarlo después en un cuarto 
sin luz, 
con el cuerpo sin forma
y el alma hecha pedazos.

Dicen que las víctimas acababan muertas
debido a un cansancio 
demente
que terminaba afectando al corazón
provocándoles un paro cardíaco.

Exactamente igual
que el efecto
que tienen nuestros recuerdos
cuando caen
—como esta lluvia del infierno—
gota a gota
sobre mi pecho.

domingo, 2 de mayo de 2021

“Bosque incendiado”

Elvira Sastre (2016): La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida

“Bosque incendiado”

Seguramente ya no te conozco, 
porque en este abandono no eres más que un recuerdo, 
el misterio de un hombre frente al propio dolor
FERNANDO VALVERDE

Me duele un pasado que no cicatriza
el chillido de un fantasma que
nunca se va.

Me duele el árbol que dejó de
mirarme,
la mano que ya no se mueve
para limpiar mi camino.

Me duele el daño que
me hicieron
en un todavía que se alarga,
como el tiempo que no cesa
y permanece,
como aquello
que se asume y no se lucha.

Me duele el abrazo que
quedó suspendido en el
aire, como
el sueño que no llega y se
convierte en pesadilla.

Me duele el adiós en la fiesta,
el dedo que señala,
la espalda que se pierde.
En un mundo atronador solo
me quedó el silencio.

Me duele todo lo que se me cae
de las manos y
nadie recoge
porque todos se han marchado.

Aquí dentro descansa
un bosque incendiado
y caen, como gotas de ácido,
los recuerdos.

lunes, 15 de febrero de 2021

“La pregunta que termina todo”

Elvira Sastre (2016): La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida

“La pregunta que termina todo”

Me dijiste que debía
olvidar todo lo que me habías hecho
para que esto pudiera funcionar.
Y lo hice, amor, lo hice,
y olvidé también y sin querer
tu manera de acariciarme,
tu facilidad de hacerme reír,
tu esmero al limpiarme,
el amor al cuidarme,
y te olvidé a ti entre un daño
y otro,
olvidé sin querer.
Esa pregunta que termina
con todo:
¿puedes seguir enamorada de alguien
que has dejado de querer?

domingo, 14 de febrero de 2021

“Amarrada”

Elvira Sastre (2016): La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida

“Amarrada”

No es el frío,
ni la lluvia, 

ni el invierno colándose por la ventana,
ni las calles desiertas, 

ni el viento barriendo lo que queda de mí
una madrugada cualquiera. 

No es esta ciudad descolocada,
ni un grito a destiempo,
no es que la soledad me fuerce a extrañarte
y no sepa qué hacer con estas manos vacías,
con esta nube que amenaza mi puerta.

No es que tema estar perdiendo mi horizonte,
reducirme en otro cuerpo
incapaz de ser mi océano,
desconocerte por momentos
y reconocerme en ellos.

Es, simplemente,
el espejo,
el silencio,
la cama vacía.

La
pregunta
que
sólo
es
pregunta.

sábado, 13 de febrero de 2021

“Estrella fugaz”

Elvira Sastre (2016): La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida

“Estrella fugaz”

Hay una tristeza inherente a las cosas
que las hace bellas
y no quiero llegar a comprender nunca.

Hoy he tenido un sueño triste
y he despertado en una cama carente de nada,
en unas sábanas blancas y tristes,
y en el balcón mis plantas me miraban tristes.

He salido a la calle y era pronto.
Los domingos por la mañana
Madrid se pone más bonita que nunca:
pasearla así ha sido como ver una estrella fugaz,
y me ha parecido todo tan triste
que me he puesto la canción más triste de mi cabeza
y he deseado la soledad.

Me he acordado
de todo lo que he olvidado
y he maldecido el paso del tiempo por un momento;
después he leído que la mujer de Cortázar
tenía los ojos azules y apenados,
y el mundo me ha parecido algo más sencillo,
pero también más triste.
Los fantasmas también quieren flores,
pero la gente solo tiene miedo.

He visto a una pareja sentarse separada
en el metro
con los ojos a un centímetro de distancia,
a una niña reírse a carcajadas de una verdad,
dos manos besarse en una terraza,
una tierra abandonada a través de una ventana
y a alguien pensar en otra vida,
y me he puesto triste
al verme en todos ellos.

Después,
he vuelto a casa,
a mi refugio blanco y triste,
a mi paz en calma culpable,
al fin de cada comienzo,
y te he mirado tranquila y bella,
en el sofá y en tu universo
de estrella fugaz,
y he dejado toda la tristeza en la puerta.

viernes, 12 de febrero de 2021

“Ruido”

Elvira Sastre (2016): La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida

“Ruido”

Si te marchas
hazlo con ruido:
rompe las ventanas,
insulta a mis recuerdos,
tira al suelo todos y cada uno
de mis intentos
de alcanzarte,
convierte en grito a los orgasmos,
golpea con rabia el calor
abandonado, la calma fallecida, el amor
que no resiste,
destroza la casa
que no volverá a ser hogar.
Hazlo como quieras,
pero con ruido.
No me dejes a solas con mi silencio.