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martes, 5 de mayo de 2020

“Pasando yo una mañana el puerto de Malangosto”

Juan Ruiz, arcipreste de Hita (siglo XIV): Libro de Buen Amor

“Pasando yo una mañana el puerto de Malangosto”

Pasando yo una mañana
el puerto de Malangosto
asaltóme una serrana
tan pronto asomé mi rostro.
-«Desgraciado, ¿dónde andas?
¿Qué buscas o qué demandas
por aqueste puerto angosto?»

Contesté yo a sus preguntas:
-«Me voy para Sotos Albos»
Dijo: -«¡El pecado barruntas
con esos aires tan bravos!
Por aquesta encrucijada
que yo tengo bien guardada,
no pasan los hombres salvos.»

Plantóseme en el sendero
la sarnosa, ruin y fea,
dijo: -«¡Por mi fe, escudero!
aquí me estaré yo queda;
hasta que algo me prometas,
por mucho que tú arremetas,
no pasarás la vereda.»

Díjele: -«¡Por Dios, vaquera,
no me estorbes la jornada!
deja libre la carrera;
para ti no traje nada.»
Me repuso: -«Entonces torna,
por Somosierra trastorna,
que aquí no tendrás posada.»

Y la Chata endiablada,
¡que San Julián la confunda!
arrojóme la cayada
y, volteando su honda,
dijo afinando el pedrero:
-«¡Por el Padre verdadero,
tú me pagas hoy la ronda!»

Nieve había, granizaba,
hablóme la Chata luego
y hablando me amenazaba:
-«¡Paga o ya verás el juego!»
Dije yo:-«¡Por Dios, hermosa,
deciros quiero una cosa,
pero sea Junto al fuego!»

-«Yo te llevaré a mi casa
y te mostraré el camino,
encenderé fuego y brasa
y te daré pan y vino.
Pero ¡a fe!, promete algo
y te tendré por hidalgo.
¡Buena mañana te vino!»

Yo, con miedo y arrecido,
le prometí un garnacha
y ofrecí, para el vestido,
un prendedor y una plancha.
Dijo: -«Yo doy más, amigo.
¡Anda acá, vente conmigo,
no tengas miedo a la escarcha!».

Cogióme fuerte la mano
y en su pescuezo la puso,
como algún zurrón liviano
llevóme la cuesta ayuso.
-«¡Desgraciado!, no te espantes,
que bien te daré que yantes
como es en la tierra uso.»

Me hizo entrar mucha aína
en su venta, con enhoto;
y me dio hoguera de encina,
mucho conejo de Soto,
buenas perdices asadas,
hogazas mal amasadas
y buena carne de choto.

De vino bueno un cuartero,
manteca de vacas, mucha,
mucho queso de ahumadero,
leche, natas y una trucha;
después me dijo: -«¡Hadeduro!,
comamos de este pan duro,
luego haremos una lucha.»

Cuando el tiempo fue pasando,
fuime desentumeciendo;
como me iba calentando
así me iba sonriendo.
Observóme la pastora;
dijo: --«Compañero, ahora
creo que voy entendiendo».

La vaqueriza, traviesa,
dijo: «Luchemos -un rato,
levántate ya, de priesa;
quítate de encima el hato» .
Por la muñeca me priso,
tuve que hacer cuanto quiso,
¡creo que me fue barato!

miércoles, 15 de enero de 2020

“Cantica de serrana (Pasando una mañana / el puerto de Malangosto...)”

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita (C. 1320): Libro de Buen Amor

“Cantica de serrana” (Estrofas 959-971)

Passando una mañana
el puerto de Malangosto,
salteóm' una serrana
a l'asomada del rrostro:
«¡Hadeduro!», diz', «¿cóm' andas?
¿qué buscas o qué demandas
por este puerto angosto?»

—Díx'le yo a la pregunta:
«Vome para Sotos alvos».
—«¡El pecado te barrunta
en fablar verbos tan bravos!:
que por esta encontrada,
que yo tengo guardada,
non pasan los omes salvos».

—Parósem' en el sendero
la gaha, rroyn e heda:
«Alahé», diz', «escudero,
aquí estaré yo queda,
fasta qu' algo me prometas:
por bien que te arremetas,
non pasarás la vereda».—

Díxel' yo: «Por Dios, vaquera,
non m' estorves mi jornada;
tuelte e dame carrera,
que non trax' para ty nada».
E dixo: «Dende te torna,
por Somosierra trastorna;
non avrás aquí passada».

La Chata endiablada,
¡qué Santillán la cofonda!
arrojome la cayada
e rodeome la fonda,
abentó el pedrero;
«¡por el padre verdadero,
tú'm pagarás oy la rronda».—

Ffasíe niev', granisava.
Díxome la Chata luego,
hascas que m' amenasava:
«¡Págam', sinon, verás juego!»—
Díxel' yo: «Por Dios, fermosa,
desirvos he una cosa:
más querí' estar al fuego».

—«Yo te levaré a cassa
e mostrart' he el camino,
fazert' he fuego e brasa,
dart' he del pan e del vino:
¡alahé!, prometem' algo
e tenert' he por fydalgo;
¡buena mañana te vino!»

Yo con miedo, arresido,
prometil' una garnacha
e mandel' para'l vestido
una bronch' e una prancha;
ella diz': «¡Doy más, amigo!
¡and' acá! vente conmigo:
non ayas mied' al escarcha».

Tomóm' resio por la mano,
en su pescueço me puso
como a çurrón lyviano,
levome la cuest' ayusso:
«¡Hadeduro!, non t' espantes,
que byen te daré que yantes,
como es de sierra uso».

Pússome mucho ayna
en su venta con enhoto,
diome foguera d' ensina,
mucho conejo de ssoto,
buenas perdiçes asadas,
hogaças mal amassadas,
e buena carne de choto,

De buen vino un quartero,
manteca de vacas mucha,
mucho queso assadero,
leche, natas, una trucha;
e dixo: «¡Hadeduro!
comamos deste pan duro;
después faremos la lucha».

Desque fue poco estando,
fuyme desatyrisiendo;
como m' yva calentando,
asi m' yva sonreyendo;
oteome la pastora,
diz': «Ya, conpañon, agora,
creo que vo entendiendo».

La vaquerisa traviessa
dixo: «Luchemos un rato,
lyévate dende apriesa,
desbuélvete d' aques' hato».
Por la moneca me priso,
ov' a faser lo que quiso:
¡creet que ffiz' buen barato!