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domingo, 9 de agosto de 2020

"Los jardines"

Jorge Guillén (1919-1950): Cántico

"Los jardines"

Tiempo en profundidad: está en jardines.
Mira cómo se posa. Ya se ahonda.
Ya es tuyo su interior. ¡Qué transparencia
de muchas tardes, para siempre juntas!
Sí, tu niñez, ya fábula de fuentes.



lunes, 4 de noviembre de 2019

“Si todo va bien, o sobre los límites de la poesía”

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Si todo va bien, o sobre los límites de la poesía”

No hay demasiado tráfico,
y si todo va bien tal vez lleguemos
a la hora prevista.
La casa de balcones frente al mar,
antigua y rodeada por edificios sórdidos,
se parece a la luz del mes de octubre.
Como un río, la tarde
sobre los puentes de las autopistas,
y en la espuma del mar desembocan los coches.

La sombra de la casa
discute igual que un padre con su hija
por las evocaciones familiares.
La palabra orgullosa del cemento,
el plástico en la voz de la gran superficie,
las inseguridades, la silenciosa mueca
en los labios cerrados de la hamburguesería
o en la duda del beso,
tiemblan sobre las vigas de lo que ya no existe,
sobre la complicada manera de entender
el chantaje del tiempo.

Hay huellas en las dunas y en las conversaciones.
Cuando lleguemos me preguntarás
por los cañaverales,
por la taberna de tu bisabuelo
y por las redes de los pescadores
hundidos en la niebla. Las preguntas
son a veces arena, tienen forma
de sueño en un anillo de cristal,
de pasado que vuelve con el viento
para mojar sus pies
en la tranquilidad de un paseo nocturno.
Será nuestro presente,
el que nos den las imaginaciones.

Al caminar unidos
sobre un mundo que nunca conociste,
mientras atiendo y calmo
las nuevas exigencias de tu curiosidad,
pensaré, sin decírtelo,
que si todo va bien
alcanzarás orillas que me serán ajenas,
nubes que ya no podré ver,
matrículas extrañas y ciudades
levantadas al filo de un paseo marítimo.
En la espuma del mar desembocan los coches.

Vete a saber lo que depara el tiempo.
Y si todo va bien,
ni siquiera tu voz podrá contármelo. 

jueves, 31 de octubre de 2019

“El poder envejece”

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“El poder envejece”

Ella me besa, marca la sonrisa
y viaja por los labios al pasado
con el adorno de sus sentimientos,
lujosa y encendida como un árbol
de navidad, paloma
de amistades difíciles
que abriga con recuerdos lo que duele
por demasiado frío en el presente.

Ayer te vimos por televisión,
no vas a cambiar nunca.

Él mide las palabras y me tiende la mano:
hubiese preferido no encontrarme.
Seguro como un pino del norte en su montaña,
vigila los recodos, las umbrías,
y sólo se interesa por el rumbo
que la vida nos marca.
Yo no pienso en traiciones, en el sucio
prestigio de sus manos.
Únicamente veo
estos ojos de halcón y me pregunto:
¿qué pensarán de mí?

Calle arriba, después, al despedirnos,
mi cuerpo reflejado se detiene
en los escaparates,
y con necesidad de asegurarse,
por encima de objetos de regalo,
abrigos, maletines de piel, televisores,
levanta el dedo y con temor me dice:
no vas a cambiar nunca, no vas a cambiar nunca.

lunes, 28 de octubre de 2019

“Habitaciones separadas”

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Habitaciones separadas”

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.

Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.

domingo, 27 de octubre de 2019

"Mujeres"

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Mujeres”

Mañana de suburbio
y el autobús se acerca a la parada.

Hace frío en la calle, suavemente,
casi de despertar en primavera,
de ciudad que no ha entrado
todavía en calor.
Desde mi asiento veo a las mujeres,
con los ojos de sueño y la ropa sin brillo,
en busca de su horario de trabajo.

Suben y van dejando al descubierto,
en los cristales de la marquesina,
un anuncio de cuerpos escogidos
y de ropa interior.
Las muchachas nos miran a los ojos
desde el reino perfecto de su fotografía,
sin horarios, sin prisa,
obscenas como un sueño bronceado.

Yo me bajo en la próxima, murmuras.
Me conmueve el recuerdo
de tu piel blanca y triste
y la hermandad humilde de tu noche,
la mano que dejaste
olvidada en mi mano,
al venir de la ducha,
hace sólo un momento,
mientras yo me negaba a levantarme.

Que tengas un buen día,
que la suerte te busque
en tu casa pequeña y ordenada,
que la vida te trate dignamente.