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jueves, 30 de enero de 2025

"El largo amor..."

 Thomas Wyatt

The longe love that in my thought doeth harbar (versión del Canzionere 140 de Petrarca)

 

Versión en inglés

The longe love that in my thought doeth harbar
And in myn hert doeth kepe his residence
Into my face preseth with bold pretence
And therein campeth, spreding his baner.

She that me lerneth to love and suffre
And will that my trust and lustes negligence
Be rayned by reason, shame, and reverence,
With his hardines taketh displeasure.

Wherewithall, vnto the hertes forrest he fleith,
Leving his entreprise with payne and cry,
And there him hideth and not appereth.
What may I do when my maister fereth,

But in the felde with him to lyve and dye?
For goode is the liff ending faithfully.

 

Versión en español

El largo amor que en el pensamiento se me aloja,
y en el corazón mantiene su residencia,
al rostro empuja con osada pretensión,
y aquí acampa, extendiendo su enseña.

La que me enseña a amar y sufrir
y quiere que mi fe y la negligencia de mí de deseo
las frenen razón, vergüenza y reverencia
con su audacia se disgusta.


Con lo que al bosque del corazón él huye,

dejando su empresa con pena y llanto,
y allí se esconde, y no aparece.

¿Qué puedo hacer yo, cuando mi señor teme,
sino en el campo con él vivir y morir?
Pues buena es la vida que acaba fielmente.

martes, 28 de enero de 2025

“Un día escribí su nombre entre la arena…”

 Edmund Spenser 

“Un día escribí su nombre entre la arena…”

 

Un día escribí su nombre entre la arena,
pero vinieron las olas y se lo llevaron;
de nuevo lo escribí por vez segunda,
pero llegó la marea y de mis penas hizo presa.

 

—Hombre vano —ella me dijo—, que en vano pretendes
inmortalizar así a una mortal criatura,
porque yo misma como esta he de arruinarme
y también mi nombre de igual modo ha de borrarse.

 

—No será así —dije yo—, deja que cosas más bajas cuenten
con volverse polvo, pero tú por la fama has de vivir:
mis versos tus virtudes raras habrán de hacer eternas,
y en los cielos escribir tu nombre glorioso.

 

Allí donde la muerte somete a todo el mundo,
vivirá nuestro amor, y renovará vida futura.

lunes, 27 de enero de 2025

"Soneto 19"

William Shakespeare


"Soneto 19"


Embota, voraz Tiempo, las garras del león,

y devore la tierra su dulzona progenie;

arranca los colmillos de la boca del tigre,

y sepulta al longevo fénix entre su sangre;

 

haz dichosas y aciagas edades a tu paso,

o lo que se te ocurra, Tiempo de pies veloces,

con este vasto mundo de deleites efímeros…

Mas un nefando crimen hay que yo te prohíbo:

 

no entalles con tus horas la frente de mi amada,

ni rayas allí traces con tu péñola antigua;

déjala en tu corriente durar incorruptible

para ser el modelo de las hembras futuras.

 

O bien, no me obedezcas, Tiempo: pese a tu injuria,

mi amada en estos versos vivirá siempre joven.

 

domingo, 26 de enero de 2025

"Soneto 115"

 William Shakespeare

"Soneto 115"

Aquellas líneas que he escrito antes, mienten.
Incluso aquellas que dicen no poder amarte mejor,
Aunque entonces mi juicio no conocía las razones 
Por las que mi completa llama ardería luego, más clara.

 

Desestimé el Tiempo, cuyos millonarios accidentes 
Enredan promesas y cambian decretos reales,
Tiñen sagradas bellezas, liman afilados intentos
Y a las mentes firmes distraen en el curso de los eventos.

 

¡Ay de mí! ¿Por qué, temiendo la tiranía del tiempo, 
No pude yo decir entonces: —Ahora te amo mejor, 
Cuando estaba seguro en lo incierto, 
Coronado por el presente, dudando del resto?

 

El amor es un niño, entonces no podía yo decir eso,
¿Dar completa madurez a lo que aún debe crecer?

viernes, 24 de enero de 2025

“La pulga”

John Donne

La pulga” 

 

Observa, pues, esta pulga, y observa en ella

Cuán poco es lo que me niegas;

Primero me succionó a mí, y ahora a ti,

Y en esta pulga están mezcladas nuestras sangres;

Tú sabes que a esto no puede llamársele un pecado,

Ni una vergüenza, ni una pérdida de virginidad,

Sin embargo, ella goza antes de cortejar,

Y se hincha, bien alimentada, con una sangre compuesta de dos,

Y eso, ay, es más de lo que nosotros haríamos.

 

Oh, quédate, conserva tres vidas en una pulga,

Donde casi somos un matrimonio y aun más que eso;

Esta pulga es tú y yo, y éste

Es nuestro tálamo, y nuestro templo nupcial.

Aunque a los padres, y aun a ti, les pese, estamos unidos,

Y enclaustrados en estos muros de azabache.

Aunque el hábito te haga capaz de matarme

No permitas que a ese delito se agregue el suicidio,

Y el sacrilegio, tres pecados en un triple crimen.

 

¿Cruel e impaciente, has, pues,

Empurpurado tu uña con la sangre de la inocencia?

¿De qué pudo ser culpable esta pulga

Sino por la gota que succionó de ti?

Sin embargo, triunfas, y dices

Que no sientes que tú o yo seamos ahora más débiles;

Eso es verdad, aprende entonces qué falsos son los temores;

Cuando te entregues a mí se habrá perdido exactamente

Tanto honor como vida te sustrajo la muerte de esta pulga

jueves, 23 de enero de 2025

“En una gota de rocío”

 Andrew Marwell

“En una gota de rocío”

 

Contemplad cómo el rocío de Oriente, 

caído en el seno de la matina

en las rosas por el viento mecidas, 

(mas ignorando su nueva morada

Por esa región nativa tan clara,)

en su celda diminuta se envuelve; 

y en lo que su pequeño mundo abarca, 

como puede, su origen él retrata. 

¡Cuán queda la flor púrpura ofendida, 

apenas a rozarla se atreviera; 

mas, su vista hacia los cielos volviendo, 

brilla con una luz entristecida, 

que asemeja a una lágrima cayendo

porque hace mucho que dejó su esfera. 

Incesante rueda, mas inseguro, 

temblando, no vaya a volverse impuro; 

hasta que el sol de su pena se apiada

y, de nuevo, hacia el cielo lo exhala.

Así el alma, esa gota, ese fulgor

de la clara fuente el eterno día, 

(verse en la flor humana se podría)

añorando aún su altura anterior, 

rechaza hojas verdes y brotes tiernos, 

y, recobrando la luz que posee, 

expresa en su circular pensamiento

el alto cielo del que aquí carece. 

En qué tímida figura está herido, 

en todas las sendas cambia el sentido; 

así el rumbo del mundo va excluyendo

mas al día aceptando y recibiendo, 

oscuro abajo, allí iluminado, 

desdeñoso aquí, allí enamorado. 

¡Cuán fácil y libre de aquí partir, 

cuán raudo y cuán listo para subir!

Con solo solo moverse un punto hacia abajo, 

dobla hacia arriba todo en rededor. 

Cayó así del maná el sacro rocío, 

blanco y entero en tierra; corre, disuelto, 

a las glorias del poderoso sol.

martes, 21 de enero de 2025

“El jardín”

 Andrew Marwell

“El jardín”

 

Cuan en vano se enajenan los hombres
por alcanzar la palma, el roble o el laurel,
y así ver su incesante trabajo coronado
por un único árbol o un arbusto
cuya corta, estrecha y limitada sombra 
con discreción sus labores califica,
mientras aquí las flores y los árboles
entretejen las guirnaldas del reposo.

¡Aquí te he hallado, suavísima calma,
y a la Inocencia, tu querida hermana!
Equivocado, siempre te busqué
en la agitada compañía del hombre. 
Tus sacras plantas, al menos en la tierra,
prosperan sólo entre las plantas,
pues son casi rudas las personas 
con estas soledades deliciosas.

Jamás vio nadie un blanco, un rojo,
tan dulce como este verde seductor.
Tontos amantes, cual sus amadas crueles,
grabaron en los árboles sus nombres;
bien poco saben, ¡ay!, o se dan cuenta
de cuánto superan ellos su belleza.
Bellos árboles: si vuestros troncos llego a herir
sólo en ellos vuestros nombres se verían.

Agotada ya de la pasión la calentura
hace el amor aquí refugio sin igual. 
El dios que fue tras la mortal belleza 
también en árbol culminó la caza:
Apolo a Diana persiguió de tal manera 
para que sólo —ya laurel— medrar pudiera,
y en pos de Siringe se apresuró el dios Pan,
no tras la ninfa, sino por una flauta.

¡Qué mágica la vida que llevo aquí!
Rojas manzanas caen en torno a mí
y exquisitos racimos de las viñas
exprimen ricos vinos en mi boca. 
Melocotones y escogidos duraznos
a mis manos llegan presurosos,
y caigo, al tropezar, con los melones,
en la hierba, burlado por las flores.

Entretanto la mente, de bajos placeres 
se aparta y se asila en su felicidad:
la mente, océano donde cada especie 
no tarda en hallar su propio doble,
para luego crear, trascendiéndolo,
mil otros mundos y diversos mares,
reduciendo todo lo que existe
a un verde pensar bajo una sombra verde.

Aquí, al pie resbaloso de una fuente 
o en mohosas raíces de árboles frutales,
despojándose mi cuerpo de las ropas,
se desliza mi alma entre las ramas
y se posa como un ave, y canta,
y luego frota y peina sus plateadas alas
hasta que, presta para elevado vuelo,
sus plumas ondula la variada luz.

Así era aquel feliz jardín-estado
donde moraba el hombre solo: 
con ese sitio tan suave, tan puro, 
¿qué más ayuda podía necesitar?
Pero no fue su lote de mortal
el pasear solitario por sus sendas:
dos edenes —no uno— habrían sido
de vivir él a solas en el paraíso.

Qué bien trazó el hábil jardinero 
con flores y hierbas este nuevo reloj
donde el suavísimo sol en lo alto
corre a través del zodíaco oloroso,
y donde, al laborar la diligente abeja,
su tiempo, como nosotros, cuenta. 
¿Cómo, si no es con flores y con hierbas,
calcular tan dulces y tan sanas horas?

lunes, 7 de junio de 2021

"Vino de hadas"

Percy Bysshe Shelley
 
"Vino de hadas"

Me embriagué de aquel vino de miel
del capullo lunar de zarzarrosa,
que recogen las hadas en copas de jacinto:
los lirones, murciélagos y topos
duermen entre los muros o en la hierba,
en el patio desierto y triste del castillo;
cuando el vino derraman en la tierra de estío
o en medio del rocío se elevan sus vapores,
de alegría se colman sus venturosos sueños
y, dormidos, murmuran su alborozo; pues pocas
son las hadas que llevan tan nuevos esos cálices.

domingo, 6 de junio de 2021

"Temo tus besos"

Percy Bysshe Shelley
 
"Temo tus besos"

Temo tus besos, dulce dama.
Tú no necesitas temer los míos;
Mi espíritu va tan hondamente abrumado,
Que no puede agobiar el tuyo.
Temo tu porte, tus modos, tu movimiento.
Tú no necesitas temer los míos;
Es inocente la devoción del corazón
con la que yo te adoro.

sábado, 5 de junio de 2021

"Soy como un espíritu que mora"

Percy Bysshe Shelley
 
"Soy como un espíritu que mora"

Soy como un espíritu que mora
en lo más hondo del corazón.
Siento sus sentimientos,
pienso sus pensamientos
y escucho las conversaciones más íntimas del alma,
la voz que sólo se oye en el rumor de la sangre,
cuando el vaivén de los latidos
se asemeja al sosegado oleaje del océano estival.
He desatado la melodía dorada
de su alma profunda y me he zambullido en ella
y, como el águila en medio de la bruma y la tormenta,
he dejado que mis alas se adornasen
con el fulgor de los rayos.

viernes, 4 de junio de 2021

"Prometeo liberado"

Percy Bysshe Shelley
 
"Prometeo liberado"

Tú bajaste, entre todas las ráfagas del cielo:
al modo de un espíritu o de un pensar, que agolpa
inesperadas lágrimas en ojos insensibles,
o como los latidos de un corazón amargo
que debiera tener ya la paz, descendiste
en cuna de borrascas; así tú despertabas,
Primavera, ¡oh, nacida de mil vientos! Tan súbita
te llegas, como alguna memoria de un ensueño
que se ha tornado triste, pues fue dulce algún día,
y como el genio o como el júbilo que eleva
de la tierra, vistiendo con las doradas nubes
el yermo de la vida.
La estación llegó ya, y el día: esta es la hora;
has de venirte cuando sale el sol, dulce hermana:
¡llega, al fin, deseada tanto tiempo, y remisa!
¡Qué lentos, cual gusanos de muerte los instantes!
El punto e una estrella blanca aun tiembla, en lo hondo
de esa luz amarilla del día que se agranda
tras montañas de púrpura: a través de una sima
de la niebla que el viento divide, el lago oscuro
la refleja; se apaga; ya vuelve a rutilar
al desvaírse el agua, mientras hebras ardientes
de las tejidas nubes arranca el aire pálido:
¡se pierde! Y en los picos de nieve, como nubes,
la luz del sol, rosada, ya tiembla. ¿No se oye
la eólica música de sus plumas, de un verde
marino, abanicando al alba carmesí?

jueves, 3 de junio de 2021

"Ozymandias"

Percy Bysshe Shelley
 

A un viajero vi, de tierras remotas.
Me dijo: hay dos piernas en el desierto,
De piedra y sin tronco. A su lado cierto
Rostro en la arena yace: la faz rota,
Sus labios, su frío gesto tirano,
Nos dicen que el escultor ha podido
Salvar la pasión, que ha sobrevivido
Al que pudo tallarlo con su mano.
Algo ha sido escrito en el pedestal:
«Soy Ozymandias, el gran rey. ¡Mirad
Mi obra, poderosos! ¡Desesperad!:
La ruina es de un naufragio colosal.
A su lado, infinita y legendaria
Sólo queda la arena solitaria».

miércoles, 4 de noviembre de 2020

“La cancion de amor de J. Alfred Prufrock”

T. S. Eliot (1917): La canción de amor de Alfred J. Prufrock y otras observaciones

“La cancion de amor de J. Alfred Prufrock

  S'io credesse che mia risposta fosse
  A persona che mai tornasse al mondo,
  Questa fiamma staria senza piu scosse.
  Ma perciocche giammai di questo fondo
  Non torno vivo alcun, s'i'odo il vero,
  Senza tema d'infamia ti rispondo.

Dante: La divina comedia: "Infierno"


 Vamos entonces, tú y yo,
Ahora que la tarde sobre el cielo se tendió
Cual paciente eterizado ya en la plancha;
Vamos, a través de ciertas casi solas calles,
Los retiros murmurantes
De insomnes noches en moteles mezquinos
Y restaurantes de piso en aserrín con mariscos:
Calles que prosiguen como una tediosa discusión
de insidiosa intención
Para llevarte a una pregunta abrumadora…
Oh, no inquieras, ¿qué es?
Vamos a nuestra visita de una vez.

En el cuarto las mujeres van y vienen
y a Miguel Ángel refieren.

La niebla ocre que frota su espalda contra las ventanas
El humo ocre que frota su hocico contra las ventanas,
Curvando su lengua en las esquinas de la tarde,
Persistiendo en los charcos de las cloacas,
Deja caer sobre su dorso el hollín que de la chimenea cae,
Deslizándose por la terraza hizo un salto repentino,
Y viendo que era una suave noche de octubre,
Se enroscó sobre la casa, y cayó dormido.

Y en verdad habrá tiempo
Para el humo ocre que singla por la calle,
Frotando su dorso en las ventanas;
Habrá tiempo, habrá tiempo
Para preparar un rostro para los rostros que halles;
Habrá tiempo para matar y crear,
Y tiempo para todas las labores y jornadas de manos
Que levantan y sueltan la cuestión sobre tu plato;

Tiempo para ti y para mí tiempo,
Y tiempo aún para cientos de indecisiones,
Y centenares de visiones y revisiones,
Antes del té y el almuerzo.

En el cuarto las mujeres van y vienen
y a Miguel Ángel refieren.

Y en verdad habrá tiempo
Para inquirirse, “¿Me atrevo?” y, “¿Me atrevo?
Para dar a vuelta y descender por la escalera habrá tiempo
Con una calva en el medio de mi cabello―
(Dirán: “¡Su cabello es ahora muy delgado!”)
Mi abrigo matutino, el cuello a la barbilla ajustado,
Mi corbatín suntuoso más modesto,  por un simple fistol asegurado―
(Dirán: “¡Pero mira sus brazos y sus piernas, cuán delgados!”)
¿Me atrevo
A perturbar el universo?
En un minuto hay tiempo
Para decisiones y revisiones que un minuto revoca luego.

Porque para mí son conocidas todas, todas conocidas:
Vísperas, mañanas, tardes, he conocido
Mi vida con cucharas de café he medido;
Conozco las agónicas voces en una agónica caída
Debajo de la música del cuarto contiguo.
¿Así que cómo podría yo suponer?

Y he conocido ya los ojos, a todos conocido:
Los ojos que te fijan en una frase formulada,
Y yo entonces formulado, contraído bajo el alfiler,
Cuando he sido prendido y contra la pared retorcido,
Entonces ¿cómo habría de comenzar
A escupir toda colilla de mis días y mis marchas?
¿Y cómo podría yo suponer?

Y he conocido ya a los brazos, a todos conocido―
Brazos, en brazaletes, y desnudos y blancos
(Más bajo la lámpara, ¡por castaño vello sombreados!)
¿Es el perfume de un vestido
lo que me vuelve confundido?
Brazos que yacen sobre una mesa, o de una manta hacen abrigo.
¿Y debería entonces suponer?
¿Y cómo debería comenzar?

¿Deberé decir, he partido en el crepúsculo a través de angostas calles
Y visto el humo que se alza desde las pipas
De solitarios hombres en mangas de camisa, asomados en las ventanas?…

Debería haber sido un par de pinzas escabrosas
Ahondándose en los fondos de silenciosos mares.

¡Y las vísperas, las tardes, con tanta paz dormidas!
Tranquilizadas por largos dedos,
Dormidas… cansadas… cual fingidos enfermos,
Estiradas sobre el suelo, aquí, junto a ti y a mí.
¿Debería, tras el té y los pasteles y los helados,
tener la solidez para forzar el momento hacia su crisis?
Pero aunque he llorado y guardado ayuno, llorado y rezado,
Aunque mi cabeza (levemente más calva) llegar en bandeja de plata he visto
No soy profeta ― y no hay mayor conflicto.
He visto el momento de mi grandeza parpadear,
Y he visto al eterno criado sostener mi abrigo, y la risa disimular,
Y en corto, tuve miedo.

¿Y acaso hubiera valido la pena, después de todo,
Después de las tazas,  el té, la mermelada,
Entre la porcelana, entre tú y yo alguna charla,
Hubiera valido la pena el tiempo
Haber dado al asunto, con una sonrisa, silencio.
Haber condensado el universo dentro de una pelota
Para rodarla hacia una pregunta abrumadora,
Decir: “Yo soy Lázaro, quien viene de entre los muertos,
he venido para decirles a todos, debo decirles a todos”―
Si uno, acomodando una almohada bajo la cabeza de ella
Debiera decir: “Eso no es a lo que me refiero;
No es en absoluto eso.”?

¿Y hubiera valido la pena, después de todo,
Hubiera valido la pena el tiempo,
Tras de los ocasos y los patios y las calles salpicadas calles,
Tras de las novelas, tras las tazas de té, tras las faldas que sobre el piso se arrastran―
Y esto y tanto más?―
¡Resulta imposible decir justo a lo que me refiero!
Pero como si una linterna mágica arrojara en patrones sobre una pantalla los nervios:
Hubiera valido la pena el tiempo
Si uno, acomodando una almohada o una manta extendiendo
Y volteando hacia la ventana, debiera decir:
“Eso no es a lo que me refiero;
No es en absoluto eso.”?

¡No! No soy el Príncipe Hamlet, ni estaba destinado a serlo;
Soy un noble cualquiera, uno que servirá
A favor de la trama, una escena o dos iniciará,
Dará consejo al príncipe; sin duda, un simple peón,
Deferente, contento por tener algún uso,
Político, cauto y meticuloso;
Lleno de grandilocuencia, más un tanto obtuso;
A veces, de hecho, casi gracioso―
Casi, a veces, el Bufón.

Envejezco… Envejezco…
Deberé enrollar de mi pantalón los extremos.

¿Deberé esconder mi calva con un peinado? ¿Me atrevo a un durazno devorar?
Deberé usar pantalones de franela blanca y en la playa caminar.
He escuchado a las sirenas, una a la otra, cantar.

No creo que vayan a cantarme a mí.

Las he visto montando las olas hacia el mar
Peinando hacia atrás el blanco cabello de las olas
Cuando a blancas y negras aguas el viento sopla
En las estancias del mar nos hemos demorado
Con marinas damas envueltas en alga ocre y roja
Hasta que voces humanas nos despiertan, y nos ahogan.

martes, 3 de noviembre de 2020

“The Love Song of J. Alfred Prufrock”

T. S. Eliot (1917): The love song of J. Alfred Prufrock and other observations

“The Love Song of J. Alfred Prufrock

  S'io credesse che mia risposta fosse
  A persona che mai tornasse al mondo,
  Questa fiamma staria senza piu scosse.
  Ma perciocche giammai di questo fondo
  Non torno vivo alcun, s'i'odo il vero,
  Senza tema d'infamia ti rispondo.

Dante: Divine Comedy: "Inferno"

 Let us go then, you and I,
 When the evening is spread out against the sky
 Like a patient etherized upon a table;
 Let us go, through certain half-deserted streets,
 The muttering retreats
 Of restless nights in one-night cheap hotels
 And sawdust restaurants with oyster-shells:
 Streets that follow like a tedious argument
 Of insidious intent
 To lead you to an overwhelming question ...
 Oh, do not ask, "What is it?"
 Let us go and make our visit.

 In the room the women come and go
 Talking of Michelangelo.

 The yellow fog that rubs its back upon the window-panes,
 The yellow smoke that rubs its muzzle on the window-panes,
 Licked its tongue into the corners of the evening,
 Lingered upon the pools that stand in drains,
 Let fall upon its back the soot that falls from chimneys,
 Slipped by the terrace, made a sudden leap,
 And seeing that it was a soft October night,
 Curled once about the house, and fell asleep.

 And indeed there will be time
 For the yellow smoke that slides along the street,
 Rubbing its back upon the window-panes;
 There will be time, there will be time
 To prepare a face to meet the faces that you meet;
 There will be time to murder and create,
 And time for all the works and days of hands
 That lift and drop a question on your plate;
 Time for you and time for me,
 And time yet for a hundred indecisions,
 And for a hundred visions and revisions,
 Before the taking of a toast and tea.

 In the room the women come and go
 Talking of Michelangelo.

 And indeed there will be time
 To wonder, "Do I dare?" and, "Do I dare?"
 Time to turn back and descend the stair,
 With a bald spot in the middle of my hair—
 (They will say: "How his hair is growing thin!")
 My morning coat, my collar mounting firmly to the chin,
 My necktie rich and modest, but asserted by a simple pin—
 (They will say: "But how his arms and legs are thin!")
 Do I dare
 Disturb the universe?
 In a minute there is time
 For decisions and revisions which a minute will reverse.

 For I have known them all already, known them all:
 Have known the evenings, mornings, afternoons,
 I have measured out my life with coffee spoons;
 I know the voices dying with a dying fall
 Beneath the music from a farther room.
   So how should I presume?
 And I have known the eyes already, known them all—
 The eyes that fix you in a formulated phrase,
 And when I am formulated, sprawling on a pin,
 When I am pinned and wriggling on the wall,
 Then how should I begin
 To spit out all the butt-ends of my days and ways?
   And how should I presume?

 And I have known the arms already, known them all—
 Arms that are braceleted and white and bare
 (But in the lamplight, downed with light brown hair!)
 Is it perfume from a dress
 That makes me so digress?
 Arms that lie along a table, or wrap about a shawl.
   And should I then presume?
   And how should I begin?

           *         *         *         *

 Shall I say, I have gone at dusk through narrow streets
 And watched the smoke that rises from the pipes
 Of lonely men in shirt-sleeves, leaning out of windows? ...

 I should have been a pair of ragged claws
 Scuttling across the floors of silent seas.

           *         *         *         *

 And the afternoon, the evening, sleeps so peacefully!
 Smoothed by long fingers,
 Asleep ... tired ... or it malingers,
 Stretched on the floor, here beside you and me.
 Should I, after tea and cakes and ices,
 Have the strength to force the moment to its crisis?
 But though I have wept and fasted, wept and prayed,
 Though I have seen my head (grown slightly bald) brought in upon a platter,
 I am no prophet—and here's no great matter;
 I have seen the moment of my greatness flicker,
 And I have seen the eternal Footman hold my coat, and snicker,
 And in short, I was afraid.

 And would it have been worth it, after all,
 After the cups, the marmalade, the tea,
 Among the porcelain, among some talk of you and me,
 Would it have been worth while,
 To have bitten off the matter with a smile,
 To have squeezed the universe into a ball
 To roll it toward some overwhelming question,
 To say: "I am Lazarus, come from the dead,
 Come back to tell you all, I shall tell you all"—
 If one, settling a pillow by her head,
   Should say: "That is not what I meant at all;
   That is not it, at all."

 And would it have been worth it, after all,
 Would it have been worth while,
 After the sunsets and the dooryards and the sprinkled streets,
 After the novels, after the teacups, after the skirts that trail along the
     floor—
 And this, and so much more?—
 It is impossible to say just what I mean!
 But as if a magic lantern threw the nerves in patterns on a screen:
 Would it have been worth while
 If one, settling a pillow or throwing off a shawl,
 And turning toward the window, should say:
   "That is not it at all,
   That is not what I meant, at all."

           *         *         *         *

 No! I am not Prince Hamlet, nor was meant to be;
 Am an attendant lord, one that will do
 To swell a progress, start a scene or two,
 Advise the prince; no doubt, an easy tool,
 Deferential, glad to be of use,
 Politic, cautious, and meticulous;
 Full of high sentence, but a bit obtuse;
 At times, indeed, almost ridiculous—
 Almost, at times, the Fool.

 I grow old ... I grow old ...
 I shall wear the bottoms of my trousers rolled.

 Shall I part my hair behind? Do I dare to eat a peach?
 I shall wear white flannel trousers, and walk upon the beach.
 I have heard the mermaids singing, each to each.

 I do not think that they will sing to me.

 I have seen them riding seaward on the waves
 Combing the white hair of the waves blown back
 When the wind blows the water white and black.
 We have lingered in the chambers of the sea
 By sea-girls wreathed with seaweed red and brown
 Till human voices wake us, and we drown.