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sábado, 23 de octubre de 2021

“Intento de rectificar”

 José Manuel Benítez Ariza

“Intento de rectificar”

 

Como escribirle cartas a alguien que conocimos

hace tiempo y que no hemos vuelto a ver, 

suponiéndole idéntico a la imagen

 

que forman unos pocos recuerdos desgastados

y acaso dirigiéndole las mismas 

palabras que quisiéramos haberle 

 

dicho en otra ocasión, amparados ahora 

en esta impunidad que dan las cartas: 

una cierta ternura, si de amor

 

se trataba; o un vago distanciamiento irónico

que el interlocutor imaginario

deberá interpretar como señal

 

de que no somos ya los que fuimos entonces;

de que, acaso, jamás fuimos tal como 

se empeña en presentarnos la memoria

 

en momentos de extrema lucidez; de que ahora

conocemos mejores restaurantes, 

hemos leído un poco más y somos, 

 

qué duda cabe, amantes más expertos, más sabios. 

Un modo de decirle, por qué no, 

que llegó antes de tiempo o que no supo

 

calcular nuestras posibilidades. 

miércoles, 21 de abril de 2021

"Unas cartas de amor"

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Unas cartas de amor”

Casi cromos pegados en la noche, 
se recortan los árboles 
y es el mismo amarillo de un noviembre 
que yo no conocí, cuando llegaron, 
la misma mansedumbre de la belleza enferma 
y silenciosa, 
la misma luz. Tan sólo en los portales 
han cambiado los números antiguos. 

Puedo verlos llegar. Hasta conozco 
sus sentimientos de recién casados, 
con palabras hermosas 
tomando posesión de las habitaciones, 
los ecos de familia en los primeros muebles, 
la voz de los amigos por la casa, 
todo lo que se oculta 
en una dirección, nueve palabras 
escritas en un sobre, 
al sentirse de pronto separados.

Noviembre, tinta gris, cincuenta y siete: 
era la fecha de sus primeras cartas.
Paisaje de una guerra colonial, 
ausencia y miedo, sueños y un destino 
imprevisto en Marruecos, 
hace frío también en el norte de África, 
palabras encantadas donde el amor se mezcla 
con la necesidad,
cuánto tardan los días de permiso, 
Sidi Ifni, diciembre, 
la indicación del sastre y el encargo 
del uniforme nuevo, 
deseos y preguntas sobre papel celeste, 
obligaciones, cartas de verdadero amor, 
los sueños que más tarde yo buscaba 
en el cajón cerrado 
de su dormitorio.

Mientras miro la casa recuerdo vuestras cartas: 
barrio antiguo, nobleza 
entre vulgares edificios sórdidos 
poco a poco asumidos, 
nostalgias de un amor 
que se duerme en costumbre o se despierta en odio 
y define el silencio de la noche, 
al sabernos la sombra de un deseo, 
tan diferentes de nosotros mismos.

Han cambiado los números, 
estas cartas no hubiesen encontrado destino.
Yo puedo regresar hasta vosotros, 
porque se crece siempre en busca del pasado, 
vuestra ciudad de aquel otoño 
también me pertenece, 
y vuestros sentimientos, 
que dejasteis escritos a causa de una guerra. 
¿Pero cómo se vive la humillación del tiempo? ¿Qué pensamos 
junto al río que pasa sin nosotros, 
agua herida en el pozo de los años?

Como cartas escritas bellamente, 
las historias comienzan
entre buenas palabras
y un corazón sacado de los libros. 
En vosotros aprendo que la vida
tiene menos que ver con los principios
que con la dignidad de los finales. 

martes, 14 de julio de 2020

“No tires las cartas de amor”

Joan Margarit 

“No tires las cartas de amor”
No tires las cartas de amor
Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esta flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.
Caerán los años. Te cansarán los libros.
Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado
serán tu última literatura.

domingo, 3 de noviembre de 2019

“Principios y sentimientos”

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Principios y sentimientos”

Ni las cartas escritas con palabras de invierno,
ni el puñal que se esconde debajo de una almohada,
ni el ojo del espía, ni las murmuraciones
que cubren como musgo las mesas de camilla,
ni las noches cargadas con pólvora de luna,
ni los lobos en mesas de despacho,
ni las leyes con filo de navaja,
ni el tiempo que deshace lo que levanta el tiempo,
ni las guerras heroicas, ni las paces crueles,
ni el odio de los mapas o de las autopistas,
ni ese reloj de arena que trabaja
en el desesperado abismo de los sueños,
ni la felicidad que es imprudencia,
ni el desamor que es agua envenenada,
ni siquiera la muerte, su voluntad de hielo,
su designio implacable de separarlo todo...