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domingo, 1 de agosto de 2021

"Oscura es la noche"

Charles Simic (2010): El señor de las máscaras

"Oscura es la noche"

Encogido bajo un cartel del fin del mundo, 
recorriste las calles
convencido de que llegará el día
en el que te reunirás con el Señor, 
su rostro se te aparecerá brevemente
mientras la multitud empuja 
hacia la entrada del metro. 

Llegada la noche, desapareciste, 
con tu impermeable hecho jirones, 
tu barba gris y tu pelo suelto, 
y tu cartel hecho a mano
advirtiendo de la desazón de Dios. 

Una vez, sin nada mejor que hacer, 
seguí tu ruta habitual, 
echando un vistazo en las puertas y los callejones
predilectos de los indigentes, 
preguntándome si tienes algún amigo, 
¿O acaso estás completamente solo en el mundo?
Versión en inglés

Charles Simic (2010): Master of disguises

"Dark is the night"

Crumpled under a doomsday sign,
You roamed the streets
Convinced the day will come
You’ll be meeting the Lord,
His face coming briefly into view
As the crowd pushes
Toward the subway entrance.
Come night, you vanished
With your tattered raincoat,
Your gray beard and flowing hair,
And your homemade sign
Warning of God’s displeasure.
One time, with nothing better to do,
I followed your usual route,
Peeking into doorways and alleyways
Favored by the destitute,
Wondering if you had a friend,
Or were alone in the world?

Traducción de Nieves García Prados

domingo, 28 de junio de 2020

“Soliloquio del farero”

Luis Cernuda (1935): Invocaciones a las gracias del mundo

“Soliloquio del farero”

Cómo llenarte, soledad,
Sino contigo misma.
De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
Quieto en ángulo oscuro,
Buscaba en ti, encendida guirnalda,
Mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
Y en ti los vislumbraba,
Naturales y exactos, también libres y fieles,
A semejanza mía,
A semejanza tuya, eterna soledad.
Me perdí luego por la tierra injusta
Como quien busca amigos o ignorados amantes;
Diverso con el mundo,
Fui luz serena y anhelo desbocado,
Y en la lluvia sombría o en el sol evidente
Quería una verdad que a ti te traicionase,
Olvidando en mi afán
Cómo las alas fugitivas su propia nube crean.
Y al velarse a mis ojos
Con nubes sobre nubes de otoño desbordado
La luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
Te negué por bien poco,
Por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
Por quietas amistades de sillón y de gesto,
Por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
Por los viejos placeres prohibidos,
Como los permitidos nauseabundos,
Útiles solamente para el elegante salón susurrado,
En bocas de mentira y palabras de hielo.
Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
Que yo fui,
Que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
Por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
Limpios de otro deseo,
El sol, mi dios, la noche rumorosa,
La lluvia, intimidad de siempre,
El bosque y su alentar pagano,
El mar, el mar como su nombre hermoso;
Y sobre todos ellos,
Cuerpo oscuro y esbelto,
Te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
Y tú me das fuerza y debilidad
Como el ave cansada los brazos de piedra.
Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
oigo sus oscuras imprecaciones,
contemplo sus blancas caricias;
Y erguido desde cuna vigilante
Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres.
Por quienes vivo, aun cuando no los vea;
Y así, lejos de ellos,
Ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
Roncas y violentas como el mar, mi morada,
Puras ante la espera de una revolución ardiente
O rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
Cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.
Tú, verdad solitaria,
Transparente pasión, mi soledad de siempre,
Eres inmenso abrazo;
El sol, el mar,
La oscuridad, la estepa,
El hombre y el deseo,
La airada muchedumbre,
¿Qué son sino tú misma?
Por ti, mi soledad, los busqué un día;
En ti, mi soledad, los amo ahora.