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domingo, 26 de septiembre de 2021

"En pie de paz"

 Luis García Montero (1985): En pie de paz

“En pie de paz”

No detiene la muerte su larga enredadera,
ni las hojas de plata del invierno científico
que suben como tallos de araña rodeando
la soledad del mundo, el ojo y las estrellas.

Y de silencio muere la palabra en verso;
lo sé, porque no pudo empapar con su vientre
la sabia envenenada, el fuego de raíces
que llamean oscuras debajo de la tierra.

Metáforas gastadas que saben a metáforas.
Lo sé: la luz, el día, la vocación del sol
que nunca se arrepiente, son viejos voluntarios
de los primeros versos escritos a la vida.

Metáforas gastadas, pero también la muerte
se acomodó a las suyas: un alacrán nocturno
y el grito de la espada que levanta en su lámina
las cosas que nos duelen y son el enemigo.

Porque a veces el aire es pólvora, los sueños
se convierten en turbia pesadilla, las balas
aprenden de memoria su destino y el cuerpo
a su destino acude, en busca de la bala.

Entonces yo regreso a vosotras, palabras;
tal vez como el muchacho que recoge la sangre
caída de un amigo, y corre hasta la brecha
y sigue resistiendo desde la barricada.

O quizá como el náufrago que se amarra en un mástil
luchando con las olas y con su agotamiento.
En pie de paz, yo vuelvo, regreso a las palabras,
a vosotras antiguas camaradas del mundo,


camaradas del hombre que os pide y os levanta
hechas lirio, consigna, empeño de futuro,
mientras la luz nostálgica y el arado del día,
todas aquellas cosas que son más que palabras,

siguen amaneciendo con la misma impaciencia
que la muerte utiliza para fijar sus víctimas,
que la muerte utiliza para hacer su comercio,
que la muerte utiliza. Yo regreso a vosotras,

cómplices en la noche de los enamorados,
pequeñas como un nombre que apenas se pronuncia,
oídas en el sótano de las calles más tristes,
canción de retaguardia. Yo regreso a vosotras,

porque busco hasta el límite roto de mi conciencia
esa ciudad oculta debajo de la mano
que me llama sin nieve a la mitad de un sueño
para hacer el amor o darme una noticia.

sábado, 25 de septiembre de 2021

“Las noches en Granada”

 Benjamín Prado (1991): El corazón azul del alumbrado

“Las noches en Granada”

para Luis García Montero

Eran las noches con calles encendidas
y estrellas de verano.
En los parques,
————– cantaban las cigarras
—las cigarras ya cantan después de nuestra muerte,
dijo alguno— y, más lejos,
el aire dirigía el timón de los bosques
o soltaba en los campos su león de centeno.

Ellos iban andando junto al río.

Parados junto a un muro,
uno pensó en la cal, cómplice de la luna,
y otro en la sombra azul de los jardines.
Los dos iban saltando de ellos hasta esa noche
como el médico —dice
Tennessee Williams— que acompaña a un loco
va y viene de su horrible mundo al nuestro.

Por entonces,
————– sus vidas
eran como una nieve sin pisadas
o una estepa sin lobos.
Aún no habían cortado la cabeza a Medusa,
ni vencido a su Juno,
——————–ni salvado a su Andrómeda,
ni bajado al Infierno en busca de su Eurídice.

Por entonces,
—————sus dedos inventaban el trigo
y sus ojos creaban las espigas.

En los parques,
se oía cantar a las cigarras
y ellos, mitad en sombras y mitad de la luna,
hablaban lentamente,
con palabras que eran el opio de los labios,
el ámbar de los días.

Pasaron diez, pasaron quince años.

Por entonces
————–ya había conocido a su Némesis,
rechazado a su Eco
y amado a su Pandora.
Ya habían descubierto los pozos y las hienas,
clavado su cuchillo en el rival,
bebido la cicuta blanca del camarada.

Pasaron diez, pasaron veinte años,
pero ellos no cambiaban,
——————————ni cambió la ciudad:
allí siguen las noches encendidas
y las plazas que agregan sus voces a las fuentes
y el olor del jazmín mezclado con el río.

Hay poemas que saben detener los relojes.
Hay poemas que espantan a los lobos.
Hay poemas que son el camino a una isla.
Hay poemas que son lo contrario del hielo.

Yo encontré esos poemas en Granada:
Íbamos juntos a un río
y la luna buscaba el marfil de las cosas.
A lo lejos,
el aire dirigía el timón de los bosques
o soltaba en los campos su león de centeno.

sábado, 18 de septiembre de 2021

"La poesía"

 Luis García Montero (1998): Completamente viernes

"La poesía"

 

La poesía es inútil, sólo sirve
para cortarle la cabeza a un rey
o para seducir a una muchacha.
Quizás sirve también,
si es que el agua es la muerte,
para rayar el agua con un sueño.
Y si el tiempo le otorga su única materia,
posiblemente sirva de navaja,
porque es mejor un corte limpio
cuando abrimos la piel de la memoria. 

Con un cristal partido, 
el deseo
hace heridas más sucias.
La poesía eres tú,
un corte limpio,
una raya en el agua
—si es que el agua es razón de la existencia -,
la mujer que se deja seducir
para cortarle la cabeza a un rey.


http://www.smerilliana.it/i-poeti/i-poeti-di-smerilliana-03.htm

viernes, 17 de septiembre de 2021

"Primeros versos"

 Luis García Montero (2008): Vista cansada 

"Primeros versos"

 

Hablo de aquellos años honestamente rotos.

El viento imprevisible daba la vuelta al mundo

a través de los bosques y de los cazadores.

Pero como los bosques están en cualquier parte

que conserve una duda, un rumor o un silencio,

y siempre hay cazadores detrás del perseguido,

el viento aparecía y desaparecía

honestamente gris en cualquier desamparo.

 

Por ejemplo en el hombre de los ojos azules

que mira una ciudad recién bombardeada.

En la esquina del niño que espera una limosna.

En la ducha imposible de la mujer del sábado

que abre las ventanas y despide al cliente.

En los hombros de aquel muchacho recorrido

por el viento del mundo,

                                         que se lo lleva todo,

que todo se lo lleva menos al cazador,

y menos la piedad, una sombra callada

detrás de la belleza, una sombra que junta

mis últimos poemas y mis primeros versos.

miércoles, 18 de agosto de 2021

"Elegía A Garcilaso (luna, 1501-1536)"

Rafael Alberti 

"Elegía A Garcilaso (luna, 1501-1536)"

… antes de tiempo y casi en flor cortada.
Garcilaso de la Vega



Hubierais visto llorar a las yedras cuando el agua más triste se pasó toda una noche velando a un yelmo ya sin alma,
a un yelmo moribundo sobre una rosa nacida en el vaho que duerme los espejos de los castillos
a esa hora en que los nardos más secos se acuerdan de su vida al ver que las violetas difuntas abandonan sus cajas
y los laúdes se ahogan por arrollarse a sí mismos.
Es verdad que los fosos inventaron el sueño y los fantasmas.
Yo no sé lo que mira en las almenas esa inmóvil armarnadura vacía.
¿Cómo hay luces que decretan tan pronto la agonía de las espadas
si piensan en que un lirio es vigilado por hojas que duran mucho más tiempo?
Vivir poco y llorando es el sino de la nieve que equivoca su ruta.
En el sur siempre es cortada casi en flor el ave fría. 

miércoles, 28 de julio de 2021

"Camas deshechas"

Charles Simic (2001): Picnic nocturno

"Camas deshechas"

A ellas les gustan las habitaciones sombrías,
el papel pintado caído, 
las brechas en el techo, 
las moscas en la almohada. 

Si te apetece tumbarte, 
no te sorprendas,
no te importarán las sábanas sucias, 
el chirrido de los muelles oxidados
mientras te pones cómodo.
La habitación es un oscuro cine
donde están poniendo 
una vieja 
película en blanco y negro. 

Una imagen borrosa de cuerpos desnudos
en el momento de la dulce indolencia
que sigue a las escenas de sexo, 
cuando el más malvado de los corazones
aparece para creer
que la felicidad dura para siempre. 


Versión en inglés

Charles Simic (2001): Night Picnic

"Unmade beds"

They like shady rooms,
peeling wallpaper,
cracks on the ceiling,
Flies on the pillow.

If you are tempted to lie down,
Don’t be surprised,
You won’t mind the dirty sheets,
The rasp of rusty springs
As you make yourself comfy.
The room is darkened movie theater
Where a grainy,
Black-and-white film is being shown.

A blur of disrobed bodies
In the moment of sweet indolence
That follows lovemaking,
When the meanest of hearts
Comes to believe
Happiness can last forever.



Traducción de Nieves García Prados

miércoles, 21 de abril de 2021

"Unas cartas de amor"

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Unas cartas de amor”

Casi cromos pegados en la noche, 
se recortan los árboles 
y es el mismo amarillo de un noviembre 
que yo no conocí, cuando llegaron, 
la misma mansedumbre de la belleza enferma 
y silenciosa, 
la misma luz. Tan sólo en los portales 
han cambiado los números antiguos. 

Puedo verlos llegar. Hasta conozco 
sus sentimientos de recién casados, 
con palabras hermosas 
tomando posesión de las habitaciones, 
los ecos de familia en los primeros muebles, 
la voz de los amigos por la casa, 
todo lo que se oculta 
en una dirección, nueve palabras 
escritas en un sobre, 
al sentirse de pronto separados.

Noviembre, tinta gris, cincuenta y siete: 
era la fecha de sus primeras cartas.
Paisaje de una guerra colonial, 
ausencia y miedo, sueños y un destino 
imprevisto en Marruecos, 
hace frío también en el norte de África, 
palabras encantadas donde el amor se mezcla 
con la necesidad,
cuánto tardan los días de permiso, 
Sidi Ifni, diciembre, 
la indicación del sastre y el encargo 
del uniforme nuevo, 
deseos y preguntas sobre papel celeste, 
obligaciones, cartas de verdadero amor, 
los sueños que más tarde yo buscaba 
en el cajón cerrado 
de su dormitorio.

Mientras miro la casa recuerdo vuestras cartas: 
barrio antiguo, nobleza 
entre vulgares edificios sórdidos 
poco a poco asumidos, 
nostalgias de un amor 
que se duerme en costumbre o se despierta en odio 
y define el silencio de la noche, 
al sabernos la sombra de un deseo, 
tan diferentes de nosotros mismos.

Han cambiado los números, 
estas cartas no hubiesen encontrado destino.
Yo puedo regresar hasta vosotros, 
porque se crece siempre en busca del pasado, 
vuestra ciudad de aquel otoño 
también me pertenece, 
y vuestros sentimientos, 
que dejasteis escritos a causa de una guerra. 
¿Pero cómo se vive la humillación del tiempo? ¿Qué pensamos 
junto al río que pasa sin nosotros, 
agua herida en el pozo de los años?

Como cartas escritas bellamente, 
las historias comienzan
entre buenas palabras
y un corazón sacado de los libros. 
En vosotros aprendo que la vida
tiene menos que ver con los principios
que con la dignidad de los finales. 

viernes, 29 de enero de 2021

"Miércoles, día del espectador"

Luis García Montero (1998): Completamente viernes

"Miércoles, día del espectador"

No se descarta que al salir del cine
una pareja cuente con nuevos enemigos.
La película es mala,
las sombras buscan cuerpos para encontrar deseos,
se oyen voces de actores,
imágenes dudosas,
pero los labios son materia viva
en las butacas observadas
y los botones pierden su vergüenza.

Suena un disparo inútil,
la camisa deshecha, 
la mano que naufraga entre los muslos.
Se persiguen dos coches por tus hombros
y estalla un edificio,
una lengua de fuego en la ventana,
llamas que desesperan vientre abajo,
el pelo negro por la mano abierta,
negro como la vida en la pantalla, 
como el silencio del actor que mira, 
del acomodador,
del público encendido.

Ya no tienen edad para estas cosas,
comenta el matrimonio de la última fila.
Y pienso que es verdad. No se descarta,
no se descarta que al salir del cine
una pareja cuente con nuevos enemigos.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

“Elegía II”

Carles Riba (1939-1942): Elegías de Bierville

Versión en catalán

“Elegie II”

Súnion! T'evocaré de lluny amb un crit d'alegria,
tu i el teu sol lleial, rei de la mar i del vent:
pel teu record, que em dreça, feliç de sal exaltada,
amb el teu marbre absolut, noble i antic jo com ell.
Temple mutilat, desdenyós de les altres columnes
que en el fons del teu salt, sota l'onada rient,
dormen l'eternitat! Tu vetlles, blanc a l'altura,
pel mariner, que per tu veu ben girat el seu rumb;
per l'embriac del teu nom, que a través de la nua garriga
ve a cercar-te, extrem com la certesa dels déus;
per l'exiliat que entre arbredes fosques t'albira
súbitament, oh precís, oh fantasmal! i coneix
per ta força la força que el salva als cops de fortuna,
ric del que ha donat, i en sa ruïna tan pur.


Versión en español


“Elegía II”

¡Súnion! Te evocaré desde lejos con un grito de alegría,
a ti y a tu sol leal, rey de la mar y del viento:
por tu recuerdo, que me yergue feliz de sal exaltada,
con tu absoluto mármol, noble y antiguo yo como él.
¡Templo mutilado, desdeñoso de las otras columnas
que en el fondo de tu salto, bajo la ola riente,
duermen la eternidad! Tú velas, blanco en la altura,
por el marinero, que por ti ve bien dirigido su rumbo;
por el ebrio de tu nombre, que a través del desnudo monte bajo
va a buscarte, extremo como la certeza de los dioses;
por el exiliado que entre arboledas sombrías te vislumbra
súbitamente ¡oh preciso, oh fantasmal! y conoce
por tu fuerza la fuerza que le salva de los golpes de azar,
rico de lo que dio, y en su ruina tan puro.

miércoles, 22 de julio de 2020

"La muchacha del semáforo"

Joan Margarit 

"La muchacha del semáforo"
Tienes la misma edad que yo tenía
cuando empezaba a soñar en encontrarte.
No sabía aún, igual que tú
no lo has aprendido aún, que algún día
el amor es esta arma cargada
de soledad y de melancolía
que ahora te está apuntando desde mis ojos.
Tú eres la muchacha que yo estuve buscando
durante tanto tiempo cuando aún no existías.
Y yo soy aquel hombre hacia el cual
querrás un día dirigir tus pasos.
Pero estaré entonces tan lejos de ti
como ahora tú de mí en este semáforo.

miércoles, 8 de julio de 2020

"La inmortalidad"

Luis García Montero (1998): Completamente viernes

"La inmortalidad"

Nunca he tenido dioses
y tampoco sentí la despiadada
voluntad de los héroes.
Durante mucho tiempo estuvo libre
la silla de mi juez
y no esperé juicio
en el que rendir cuentas de mis días.
Decidido a vivir, busqué la sombra
capaz de recogerme en los veranos
y la hoguera dispuesta
a llevarse el invierno por delante.
Pasé noches de guardia y de silencio,
no tuve prisa,
dejé cruzar la rueda de los años.
Estaba convencido
de que existir no tiene trascendencia,
porque la luz es siempre fugitiva
sobre la oscuridad,
un resplandor en medio del vacío.
Y de pronto en el bosque se encendieron los árboles
de las miradas insistentes,
el mar tuvo labios de arena
igual que las palabras dichas en un rincón,
y el viento abrió sus manos
y los hoteles sus habitaciones.
Parecía la tierra más desnuda,
porque la noche fue,
como el vacío,
un resplandor en medio de la luz.
Entonces comprendí que la inmortalidad
puede cobrarse por adelantado.
Una inmortalidad que no reside
en plazas con estatua,
en nubes religiosas
o en la plastificada vanidad literaria,
llena de halagos homicidas
y murmullos de cóctel.
Es otra mi razón. Que no me lea
quien no haya visto nunca conmoverse la tierra
en medio de un abrazo
.
La copa de cristal
que pusiste al revés sobre la mesa,
guarda un tiempo de oro detenido.
Me basta con la vida para justificarme.
Y cuando me convoquen a declarar mis actos,
aunque sólo me escuche una silla vacía,
será firme mi voz.
No por lo que la muerte me prometa,
sino por todo aquello que no podrá quitarme.

martes, 7 de julio de 2020

El pasado"

Luis García Montero (1998): Completamente viernes
"El pasado"
Después de atravesar
por las últimas casas humilladas
y de sufrir el vaho
de los desmontes y los vertederos,
la carretera sube al aire limpio
en favor de la luna interrumpida
ya mucho tiempo.
Cuando los faros doblan
por los estremecidos olivares,
se encienden todavía imágenes de guerra,
las ametralladoras en sus nidos de rata,
los camiones nocturnos,
y más arriba,
sobre los días y las fechas,
mor de palabras,
un tiempo de poetas y república,
untad civil en las pizarras
ad, una melancolía
de golpe traicionada,
cerca de Víznar,
en la fosa común de este barranco. 
A los antepasados se regresa
por los mares carnívoros de los limones secos
y la historia es en ellos
un afluente de la geografía.
Hay quien busca ciudades,
la balada del bosque y la montaña verde,
el armario vacío de una casa,
la bandera o el himno.
Yo regreso a esta luna suspendida
sobre los olivares y tu coche.
Aquí viven mis muertos,
éstas son mis raíces,
y su calor se extiende
como ramas al borde del camino,
alambres oxidados por la lluvia,
que sirven todavía para tender mi ropa.
Mira, déjame que te enseñe
el eco de tu piel cuando te beso.
La ciudad está en llamas, tiene el frío
de los años cobardes.
Una muchacha dobla
la guerrera vencida de un soldado.
No sabe si la esconde o si la guarda.
Quizás encuentre un día,
en el cajón de los limones secos,
una oportunidad.

domingo, 28 de junio de 2020

“Soliloquio del farero”

Luis Cernuda (1935): Invocaciones a las gracias del mundo

“Soliloquio del farero”

Cómo llenarte, soledad,
Sino contigo misma.
De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
Quieto en ángulo oscuro,
Buscaba en ti, encendida guirnalda,
Mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
Y en ti los vislumbraba,
Naturales y exactos, también libres y fieles,
A semejanza mía,
A semejanza tuya, eterna soledad.
Me perdí luego por la tierra injusta
Como quien busca amigos o ignorados amantes;
Diverso con el mundo,
Fui luz serena y anhelo desbocado,
Y en la lluvia sombría o en el sol evidente
Quería una verdad que a ti te traicionase,
Olvidando en mi afán
Cómo las alas fugitivas su propia nube crean.
Y al velarse a mis ojos
Con nubes sobre nubes de otoño desbordado
La luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
Te negué por bien poco,
Por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
Por quietas amistades de sillón y de gesto,
Por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
Por los viejos placeres prohibidos,
Como los permitidos nauseabundos,
Útiles solamente para el elegante salón susurrado,
En bocas de mentira y palabras de hielo.
Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
Que yo fui,
Que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
Por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
Limpios de otro deseo,
El sol, mi dios, la noche rumorosa,
La lluvia, intimidad de siempre,
El bosque y su alentar pagano,
El mar, el mar como su nombre hermoso;
Y sobre todos ellos,
Cuerpo oscuro y esbelto,
Te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
Y tú me das fuerza y debilidad
Como el ave cansada los brazos de piedra.
Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
oigo sus oscuras imprecaciones,
contemplo sus blancas caricias;
Y erguido desde cuna vigilante
Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres.
Por quienes vivo, aun cuando no los vea;
Y así, lejos de ellos,
Ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
Roncas y violentas como el mar, mi morada,
Puras ante la espera de una revolución ardiente
O rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
Cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.
Tú, verdad solitaria,
Transparente pasión, mi soledad de siempre,
Eres inmenso abrazo;
El sol, el mar,
La oscuridad, la estepa,
El hombre y el deseo,
La airada muchedumbre,
¿Qué son sino tú misma?
Por ti, mi soledad, los busqué un día;
En ti, mi soledad, los amo ahora.

lunes, 23 de marzo de 2020

“Coplas a la muerte de mi tía Daniela (fragmento)”

Manuel Vázquez Montalbán (1973): Coplas a la muerte de mi tía Daniela

“Coplas a la muerte de mi tía Daniela (fragmento)”

...dejo dormir
todo cuanto tengo
mío o ajeno

recuerdo
qué poco amé
a quien me amó
                            y entonces
quisiera marcharme
donde desde siempre
nos esperan
                      abiertos
puertos sin naves
de regreso
la vida murió
ningún consuelo nos deja
la memoria
                     en el presente
las formas envilecen
cuanto tocan 
                      y en la infancia
del hombre los deseos
avivan crecimientos
                                    récords
todavía los llaman los atletas

mañana
sin duda
no habrá historias
tan tristes a la medida
del sentimiento viejo
                                     lógicamente
las lavanderas estarán sindicadas
la tuberculosis desterrada
y las contradicciones
entre lo abstracto y lo concreto
                                  serán síntesis
                                  la fuerza de un hombre
                                  será la fuerza
                                  de los hombres
                                                            inútiles
buenos propósitos
la nostalgia
los remordimientos
el recuerdo.

viernes, 24 de enero de 2020

“El insomnio de Jovellanos”

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“El insomnio de Jovellanos”




     Castillo de Bellver, 1 de abril de 1808.


Porque sé que los sueños se corrompen, 
he dejado los sueños. 
El mar sigue moviéndose en la orilla. 

Pasan las estaciones como huellas sin rumbo, 
la luz inútil del invierno, 
los veranos inútiles. 
Pasa también mi sombra, se sucede 
por el castillo solitario, 
como la huella negra que los años y el viento 
han dejado en los muros. 
Estaciones, recuerdos de mi vida, 
viene el mar y nos borra. 

El mar sigue moviéndose en la noche, 
cuando es sólo murmullo repetido, 
una intuición lejana que se encierra en los ojos 
y esconde en el silencio de mi celda 
todas las cosas juntas, 
la cobardía, el sueño, la nostalgia, 
lo que vuelve a la orilla después de los naufragios. 

Al filo de la luz, cuando amanece, 
busco en el mar 
y el mar es una espada 
y de mis ojos salen 
los barcos que han nacido de mis noches. 
Unos van hacia España, 
reino de las hogueras y las supersticiones, 
pasado sin futuro 
que duele todavía en manos del presente. 

El invierno es el tiempo de la meditación. 

Otros barcos navegan a las costas de Francia, 
allí donde los sueños se corrompen 
como una flor pisada, 
donde la libertad 
fue la rosa de todos los patíbulos 
y la fruta más bella se hizo amarga en la boca. 

El verano es el tiempo de la meditación. 

Y el mar sigue moviéndose. Yo busco 
un tiempo mío entre dos olas, 
ese mundo flexible de la orilla, 
que retiene los pasos un momento, 
nada más que un momento, 
entre la realidad y sus fronteras. 

Lo sé, 
meditaciones tristes de cautivo... 
no sabría negarlo. 
Prisionero y enfermo, derrotado, 
lloro la ausencia de mi patria, 
de mis pocos amigos, 
de todo lo que amaba el corazón. 

En el mismo horizonte 
del que surgen los días y la luz 
que acaricia los pinos y calienta mi celda, 
surgen también la noche y los naufragios. 
Mis días y mis noches son el tiempo 
de la meditación. 

Porque sé que los sueños se corrompen 
he dejado los sueños, 
pero cierro los ojos y el mar sigue moviéndose 
y con él mi deseo 
y puedo imaginarme 
mi libertad, las costas del Cantábrico, 
los pasos que se alargan en la playa 
o la conversación de dos amigos. 

Allí, 
rozadas por el agua, 
escribiré mis huellas en la arena. 
Van a durar muy poco, ya lo sé, 
nada más que un momento. 

El mar nos cubrirá, 
pero han de ser las huellas de un hombre más feliz 
en un país más libre. 

miércoles, 1 de enero de 2020

“La verdad de la mentira”

Ángel González (2008): Nada grave


“La verdad de la mentira”

Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
«¿Por qué lloras, si todo
en ese libro es de mentira?».
Y él le respondió: «Lo sé,
pero lo que yo siento es de verdad».