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jueves, 23 de enero de 2025

“En una gota de rocío”

 Andrew Marwell

“En una gota de rocío”

 

Contemplad cómo el rocío de Oriente, 

caído en el seno de la matina

en las rosas por el viento mecidas, 

(mas ignorando su nueva morada

Por esa región nativa tan clara,)

en su celda diminuta se envuelve; 

y en lo que su pequeño mundo abarca, 

como puede, su origen él retrata. 

¡Cuán queda la flor púrpura ofendida, 

apenas a rozarla se atreviera; 

mas, su vista hacia los cielos volviendo, 

brilla con una luz entristecida, 

que asemeja a una lágrima cayendo

porque hace mucho que dejó su esfera. 

Incesante rueda, mas inseguro, 

temblando, no vaya a volverse impuro; 

hasta que el sol de su pena se apiada

y, de nuevo, hacia el cielo lo exhala.

Así el alma, esa gota, ese fulgor

de la clara fuente el eterno día, 

(verse en la flor humana se podría)

añorando aún su altura anterior, 

rechaza hojas verdes y brotes tiernos, 

y, recobrando la luz que posee, 

expresa en su circular pensamiento

el alto cielo del que aquí carece. 

En qué tímida figura está herido, 

en todas las sendas cambia el sentido; 

así el rumbo del mundo va excluyendo

mas al día aceptando y recibiendo, 

oscuro abajo, allí iluminado, 

desdeñoso aquí, allí enamorado. 

¡Cuán fácil y libre de aquí partir, 

cuán raudo y cuán listo para subir!

Con solo solo moverse un punto hacia abajo, 

dobla hacia arriba todo en rededor. 

Cayó así del maná el sacro rocío, 

blanco y entero en tierra; corre, disuelto, 

a las glorias del poderoso sol.

jueves, 24 de septiembre de 2020

“Solo sé…”

Manuel Altolaguirre (1936): Las islas invitadas

“Solo sé…”

Sólo sé que estoy en mí 
y nunca sabré quién soy, 
tampoco sé adónde voy 
ni hasta cuándo estaré aquí. 
Vestido con vida o muerte 
o desnudo sin morir, 
en los muros de este fuerte 
castillo de mi vivir,
o libre por los confines 
sepulcrales de los cielos, 
desgarrando grises velos, 
ignorante de mis fines, 
no sé qué cárcel espera 
ni la libertad que ansío, 
ni a qué sueño dará el río 
de mi vida cuando muera.

lunes, 24 de junio de 2019

"Ayer soñé que veía..."

Antonio Machado (1909-1924): Proverbios y cantares 

Ayer soñé que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía…
Después soñé que soñaba.


                        *
(A partir de la edición de Manuel Neila en Renacimiento, 2010)

jueves, 7 de febrero de 2019

"Metafísico estáis"

Roger Wolfe (1996): Mensajes en botellas rotas

"Metafísico estáis"
               

El tipo dijo
con palabras elogiosas
que en el fondo
le agradezco:
«... he aquí el milagro
de una lírica
que se construye
en el vacío...»;
y miré los muros
de esta casa
que no es mía
y no hallé cosa
en que poner los ojos
que me ayudara
a pagar el alquiler.

Y tuve que darle
la razón.

miércoles, 6 de febrero de 2019

"Diálogo entre Babieca y Rocinante"

Miguel de Cervantes (1605): Don Quijote de la Mancha

"Diálogo entre Babieca y Rocinante"


¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
Porque nunca se come y se trabaja.
Pues, ¿qué es de la cebada y de la paja?
o me deja mi amo ni un bocado.
Andad, señor, que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
Asno se es de la cuna a la mortaja;
¿queréislo ver? Miraldo enamorado.
¿Es necedad amar? -No es gran prudencia.
Metafísico estáis. Es que no como.
Quejaos del escudero. No es bastante:
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?

martes, 20 de noviembre de 2018

“Signifícase la propia brevedad de la vida, sin pensar, y con padecer, salteada de la muerte”

Francisco de Quevedo (1648): Parnaso español

“Signifícase la propia brevedad de la vida, sin pensar, y con padecer, salteada de la muerte”

¡Fue sueño ayer; mañana será tierra!
¡Poco antes, nada; y poco después, humo!
¡Y destino ambiciones, y presumo
apenas punto al cerco que me cierra!

Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa soy peligro sumo;
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.

Ya no es ayer; mañana no ha llegado;
hoy pasa, y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.

Azadas son la hora y el momento,
que, a jornal de mi pena y mi cuidado,
cavan en mi vivir mi monumento. 

lunes, 19 de noviembre de 2018

“¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?”

Lope de Vega

“¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?”

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? 

¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, 

que a mi puerta, cubierto de rocío, 

pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!

¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!

domingo, 18 de noviembre de 2018

“Ir y quedarse, y con quedar partirse”


Lope de Vega

“Ir y quedarse, y con quedar partirse”

Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno. 

viernes, 9 de noviembre de 2018

“Buenas noches, tristeza”

Ángeles Mora (2001): Contradicciones, pájaros

“Buenas noches, tristeza”

La vida siempre acaba mal.
Siempre promete más de lo que da
y no devuelve
 nunca el furor,
el entusiasmo que pusimos
al apostar por ella.
Es como si cobrase en oro fino
la calderilla que te ofrece
y sus deudas pendientes
-hoy por hoy-
pueden llenar mi corazón de plomo.

No sé por qué agradezco todavía
el beso frío de la calle
esta noche de invierno,
mientras que me reclaman,
parpadeando,
sus ojos como luces de algún puerto.
Por qué espero el calor que se fue tantas veces,
el deseo
por encima de todas las heridas.

Pero acaso me calma una tibia tristeza
que ya no me apetece combatir.

Todo sucede lejos o se apaga
como los pasos que no doy.

La vida siempre acaba mal.
Y bien mirado:
¿puede terminar bien lo que termina?

domingo, 4 de noviembre de 2018

“Sounión”

Carlos Alcorta (2015): Ahora es la noche

Sounión

Y cada piedra que pisábamos ensangrentada
por el crepúsculo

Charles Simic
El calor sofocante de la tarde
castigaba los pies de los viajeros,
ya impacientes por el retraso
del autobús, bajo la marquesina

descolorida. Apenas llegaba aire
a mi cerebro y la incertidumbre
se adhería a las células que activan
los sentidos igual que un enojoso
parásito. Unos años antes

la estrafalaria profesora de Arte
Moderno me acusó de estar anclado
en principios estéticos de otra época,
y este empecinamiento por llegar
al Cabo, pienso ahora, confirmaba esa hipótesis.
Pero entonces, ¿no tengo ya remedio?
La imagen instalada previamente
en mi memoria se fue haciendo
realidad ante mis ojos,
como sucede a veces con los sueños.
Contemplé, como si en la luz quedaran
suspendidas, las formas celestiales
de las columnas que hacia el distintivo
estival ascendían desde una cota opuesta

al estilóbato, vi cómo ceniza y sombras
se internaban, arriadas sus velas, en un mar
dócil, amansado, cárdeno, sólo mío.
Por un momento el mundo se detuvo.
Mi obsesiva imprudencia me inclinó
a suponer que nada de aquel instante
cambiarían los años, ni siquiera
las toscas lápidas, ensangrentadas
por el crepúsculo que días
después menospreciaba.
Pero cuando contra mi piel
repercutía el canto de los pájaros

y se ahormaba contra el fuste
quebrado de pilastras confinadas
en un drenaje casi sumergido
la espuma de las olas,
me supe un dios caído a quien pronto

la juventud que entonces disfrutaba
le iba abandonando.
Ahora, satisfecha la deuda contraída
con mi otro yo, una foto en blanco y negro
que decora los últimos peldaños
de la escalera de la nueva casa,
preserva del olvido
una subordinada y redundante
sensación de melancolía,
tan similar a la de quien observa
en la vitrina una distribución
de extravagantes lepidópteros
que temo, muchas veces, confundirme. 

sábado, 3 de noviembre de 2018

“Cabo Sounión”

Luis García Montero (1998): Completamente viernes


Al pasar de los años,
¿qué sentiré leyendo estos poemas
de amor que ahora te escribo?
Me lo pregunto porque está desnuda
la historia de mi vida frente a mí,
en este amanecer de intimidad,
cuando la luz es inmediata y roja
y yo soy el que soy
y las palabras
conservan el calor del cuerpo que las dice.

Serán memoria y piel de mi presente
o sólo humillación, herida intacta.
Pero al correr del tiempo,
cuando dolor y dicha se agoten con nosotros,
quisiera que estos versos derrotados
tuviesen la emoción
y la tranquilidad de las ruinas clásicas.
Que la palabra siempre, sumergida en la hierba,
despunte con el cuerpo medio roto,
que el amor, como un friso desgastado,
conserve dignidad contra el azul del cielo
y que en el mármol frío de una pasión antigua
los viajeros románticos afirmen
el homenaje de su nombre,
al comprender la suerte tan frágil de vivir,
los ojos que acertaron a cruzarse
en la infinita soledad del tiempo.