domingo, 31 de marzo de 2019

“Sedientas las arenas”

Rosalía de Castro (1884): En las orillas del Sar

Sedientas las arenas

Sedientas las arenas, en la playa
sienten del sol los besos abrasados,
y no lejos, las ondas, siempre frescas,
ruedan pausadamente murmurando.
Pobres arenas, de mi suerte imagen:
no sé lo que me pasa al contemplaros,
pues como yo sufrís, secas y mudas,
el suplicio sin término de Tántalo.

Pero ¿quién sabe...? Acaso luzca un día
en que, salvando misteriosos límites,
avance el mar y hasta vosotras llegue
a apagar vuestra sed inextinguible.
¡Y quién sabe también si tras de tantos
siglos de ansias y anhelos imposibles,
saciará al fin su sed el alma ardiente
donde beben su amor los serafines! 

sábado, 30 de marzo de 2019

“Adivínase el dulce y perfumado”

Rosalía de Castro (1884): En las orillas del Sar

Adivínase el dulce y perfumado

Adivínase el dulce y perfumado
        calor primaveral;
los gérmenes se agitan en la tierra
con inquietud en su amoroso afán,
y cruzan por los aires, silenciosos,
átomos que se besan al pasar.

Hierve la sangre juvenil, se exalta
lleno de aliento el corazón, y audaz
el loco pensamiento sueña y cree
que el hombre es, cual los dioses, inmortal.
No importa que los sueños sean mentira,
        ya que al cabo es verdad
que es venturoso el que soñando muere,
infeliz el que vive sin soñar.

¡Pero qué aprisa en este mundo triste
        todas las cosas van!
¡Que las domina el vértigo creyérase!
La que ayer fue capullo, es rosa ya,
y pronto agostará rosas y plantas
        el calor estival.

viernes, 29 de marzo de 2019

"Entonces el beso conocía el norte y el sur"

Almudena Guzmán (1998): Calendario 

"Entonces el beso conocía el norte y el sur"

Entonces el beso conocía el norte y el sur
y el este y el oeste de toda cartografía 
como si antes de labio en medio de la lluvia
hubiera sido rosa de los vientos
o brújula del corsario de los siete mares. 
Nada estaba preparado
dormían las leyendas su sueño abisal
y sin embargo no cabía margen alguno de error: 
cada noche atracaba en su alborada, 
cada zozobra en su bahía, 
cada deseo en su rompeolas. 
Así era el amor, 
volver a casa
con la red llena de certidumbres, 
nunca un naufragio en alta muerte
silenciosa 
como ahora. 

jueves, 28 de marzo de 2019

"Cuando te vi..."

Almudena Guzmán (1989): El libro de Tamar

"Cuando te vi..."

Cuando te vi, 
todos los trigales de la tierra
comenzaron a inquietarse dentro de mi pecho. 

Tú también, Daniel. 

Tú también en la niña la marca del oro. 

miércoles, 27 de marzo de 2019

"38"

Horacio: Oda I

Versión en latín
“38”

Persicos odi, puer, apparatus,
displicent nexae philyra coronae;
mitte sectari, rosa quo locorum
sera moretur.

simplici myrto nihil allabores
sedulus, curo: neque te ministrum
dedecet myrtus neque me sub arta
uite bibentem.


                                                                                                           Versión en español (literal)

“38”

Muchacho: detesto el boato persa,
me desagradan las guirnaldas trenzadas sobre corteza de tilo;
deja de indagar dónde la rosa
crece, tardía.

Deseo que no te esfuerces, afanoso, por mejorar
el mirto: no cuadra mal contigo, esclavo,
el mirto, ni conmigo, mientras bebo
bajo la espesa fronda de la parra. 

martes, 26 de marzo de 2019

lunes, 25 de marzo de 2019

"La lluvia y el sueño"

Almudena Guzmán (1998): Calendario

"La lluvia y el sueño"

La lluvia y el sueño
siempre se han llevado tan bien...

Y yo en cambio levantada haciéndome una tila, 
los ojos más inquietos que los de los pájaros. 

Desafiando toda norma, 
toda lógica orgánica y atmosférica. 

domingo, 24 de marzo de 2019

"2 (Veladamente)"

Almudena Guzmán (1986): Usted

"2 (Veladamente)"

Veladamente, 
descorriendo pestillos, 
ha llegado hasta mi cuarto
una pantera traslúcida con la piel de diamante
que me morderá cuando menos lo espere. 

Es el deseo. 

sábado, 23 de marzo de 2019

“Soliloquio de don Álvaro”

Ángel Saavedra, duque de Rivas (1835): Don Álvaro o la fuerza del sino

“Soliloquio de don Ánvaro”

El teatro representa una selva muy oscura.
Aparece al fondo. DON ÁLVARO, solo,
vestido de capitán de granaderos,
se acerca lentamente,
y dice con gran agitación
DON ÁLVARO
(Solo)
¡Qué carga tan insufrible
es el ambiente vital,
para el mezquino mortal
que nace en signo terrible!
¡Qué eternidad tan horrible
la breve vida! ¡Este mundo
qué calabozo profundo,
para el hombre desdichado
a quien mira el cielo airado
con su ceño furibundo!
Parece, sí, que a medida
que es más dura y más amarga,
más extiende, más alarga
el destino nuestra vida.
Si nos está concedida
sólo para padecer,
y debe muy breve ser
la del feliz, como en pena
de que su objeto no llena,
¡terrible cosa es nacer!
Al que tranquilo, gozoso
vive entre aplausos y honores,
y de inocentes amores
apura el cáliz sabroso;
cuando es más fuerte y brioso,
la muerte sus dichas huella,
sus venturas atropella;
y yo que infelice soy,
yo que buscándola voy,
no pudo encontrar con ella.
¿Mas cómo la he de obtener,
¡desventurado de mí!
pues cuando infeliz nací,
nací para envejecer?
Si aquel día de placer
(que uno solo he disfrutado)
fortuna hubiese fijado,
¡cuán pronto muerte precoz
con su guadaña feroz
mi cuello hubiera segado!
Para engalanar mi frente,
allá en la abrasada zona,
con la espléndida corona
del imperio de occidente,
amor y ambición ardiente
me engendraron de concierto;
pero con tal desacierto,
con tan contraria fortuna,
que una cárcel fue mi cuna,
y fue mi escuela el desierto.
Entre bárbaros crecí,
y en la edad de la razón,
a cumplir la obligación
que un hijo tiene, acudí:
mi nombre ocultando fui
(que es un crimen) a salvar
la vida, y así pagar
a los que a mí me la dieron,
que un trono soñando vieron,
y un cadalso al despertar.
Entonces risueño un día,
uno solo, nada más,
me dio el destino; quizás
con la intención más impía.
Así en la cárcel sombría
mete una luz el sayón,
con la tirana intención
de que un punto el preso vea
el horror que lo rodea
en su espantosa mansión,
¡¡¡Sevilla!!! ¡¡¡Guadalquivir!!!
¡Cuál atormentáis mi mente!...
¡Noche en que vi de repente
mis breves dichas huir!...
¡Oh qué carga es el vivir!
Cielos, saciad el furor
Socórreme, mi Leonor,
gala del suelo andaluz,
que ya eres ángel de luz,
junto al trono del Señor.
Mírame desde tu altura
sin nombre en extraña tierra,
empeñado en una guerra,
por ganar mi sepultura.
¿Qué me importa por ventura
que triunfe Carlos o no?
¿Qué tengo de Italia en pro?
¿Qué tengo? ¡Terrible suerte!
Que en ella reina la muerte,
y a la muerte busco yo.
¡Cuánto, o Dios, cuánto se engaña
el que elogia mi ardor ciego,
viéndome siempre en el fuego
de esta extranjera campaña!
Llámanme la prez de España,
y no saben que mi ardor
sólo es falta de valor,
pues busco ansioso el morir
por no osar el resistir
de los astros el furor.
Si el mundo colma de honores
al que mata a su enemigo,
el que lo lleva consigo
¿por qué no puede?... 

viernes, 22 de marzo de 2019

“Gloria a Dios en las alturas”

Joan Manuel Serrat (1995): Serrat, eres único

“Gloria a Dios en las alturas”

Gloria a Dios en las alturas,
recogieron las basuras
de mi calle, ayer a oscuras
y hoy sembrada de bombillas.

Y colgaron de un cordel
de esquina a esquina un cartel
y banderas de papel
verdes, rojas y amarillas.

Y al darles el sol la espalda
revolotean las faldas
bajo un manto de guirnaldas
para que el cielo no vea,

en la noche de San Juan,
cómo comparten su pan,
su tortilla y su gabán,
gentes de cien mil raleas.

Apurad
que allí os espero si queréis venir
pues cae la noche y ya se van
nuestras miserias a dormir.

Vamos subiendo la cuesta
que arriba mi calle
se vistió de fiesta.

Hoy el noble y el villano,
el prohombre y el gusano
bailan y se dan la mano
sin importarles la facha.

Juntos los encuentra el sol
a la sombra de un farol
empapados en alcohol
abrazando a una muchacha.

Y con la resaca a cuestas
vuelve el pobre a su pobreza,
vuelve el rico a su riqueza
y el señor cura a sus misas.

Se despertó el bien y el mal
la pobre vuelve al portal,
la rica vuelve al rosal,
y el avaro a las divisas.

Se acabó,
el sol nos dice que llegó el final,
por una noche se olvidó
que cada uno es cada cual.

Vamos bajando la cuesta
que arriba en mi calle
se acabó la fiesta. 

jueves, 21 de marzo de 2019

“El vergonzoso en palacio. Acto II”

Tirso de Molina (1606): El vergonzoso en palacio

“El vergonzoso en palacio. Acto II”

PINTOR:

No hay filosofía que iguale
a la de un enamorado.

ANTONIO:

Soy en amor graduado;
mas oye, que mi bien sale.

Sale doña SERAFINA, vestida de hombre;
el vestido sea negro,
y con ella doña JUANA

JUANA:

¿Que aquesto de veras haces?
¿Que en verte así no te ofendes?

SERAFINA:

Fiestas de Carnestolendas
todas paran en disfraces.
Deséome entretener
de este modo; no te asombre
que apetezca el traje de hombre
ya que no lo puedo ser.

JUANA:

Paréceslo de manera
que me enamoro de ti.
En fin, ¿esta noche es?

SERAFINA:

Sí.

JUANA:

A mí más gusto me diera
que te holgaras de otros modos
y no con representar.

JUANA:

No me podrás tú juntar
para los sentidos todos
los deleites que hay diversos
como en la comedia.

JUANA:

Calla.
SERAFINA:

¿Que fiesta o juego se halla
que no le ofrezcan los versos?
En la comedia, los ojos
¿no se deleitan y ven
mil cosas que hacen que estén
olvidados tus enojos?
La música,
¿no recrea el oído y el discreto
no gusta allí del conceto
y la traza que desea?
Para el alegre, ¿no hay risa?
Para el triste, ¿no hay tristeza?
Para el agudo, ¿agudeza?
Allí el necio, ¿no se avisa?
El ignorante, ¿no sabe?
¿No hay guerra para el valiente,
consejos para el prudente,
y autoridad para el grave?
Moros hay si quieres moros;
si apetecen tus deseos
torneos, te hacen torneos;
si toros, correrán todos.
¿Quieres ver los epitetos
que de la comedia he hallado?
De la vida es un traslado,
sustento de los discretos,
dama del entendimiento,
de los sentidos banquete,
de los gustos ramillete,
esfera del pensamiento,
olvido de los agravios,
manjar de diversos precios,
que mata de hambre a los necios
y satisface a los sabios.
Mira lo que quieres ser
de aquestos dos bandos.

JUANA:

Digo
que el de los discretos sigo,
y que me holgara de ver
la farsa infinito.

SERAFINA:

En ella
¿cuál es lo malo que sientes?
JUANA:

Sólo que tú representes.

SERAFINA:

¿Por qué, si sólo han de vella
mi hermana y sus damas? Calla.
De tu mal gusto me admiro.