martes, 31 de agosto de 2021

"Habitación para dos"

Antonio Lucas (2009): Los mundos contrarios,

"Habitación para dos"

Una última claridad antes que el sol decline.
Un cuerpo preciso para el final de mi mano,
bocas que ascienden la pendiente del labio
hasta arrancar de la vida sus flores tan serias
con un fulgor de huesos chocando.

Que nada exista más allá del húmedo relámpago
de un ser acariciado y su plegaria.
Enséñale a la muerte el salvaje canto
de un sexo hecho de ciencias inestables.

Que dancen los cuerpos con vocación de sombra,
con pánico y extraños, enjuagados, abatidos, germinando.
Que pronuncien tu nombre por pasillos de fiebre,
que en presagios de luz se transformen los brazos
hasta que el grito alcance horizontes y escalas,
cuellos, perfumes, escotes, caderas,
océanos percutiendo,
lucernas altas del fuego dando luz a dedos zahoríes,
al agua blanda del placer.

Volverán después los cuerpos a su espejo vacío.
Promesas incumplidas serán: ceniza saciada.
Cuerpos profanados en la vieja ceremonia,
........
siempre extraños o distantes, fugitivos,
sin contornos,
vencidos en sudor, y despoblados.

lunes, 30 de agosto de 2021

"Cárcel de amor"

Amalia Bautista (1988): Cárcel de amor

"Cárcel de amor"

De todas las mujeres que has tenido
que me quieres a mí más que a ninguna
es lo que dices siempre. Sin embargo,
ellas pudieron compartir tu cama,

y a mí me has encerrado en este cuarto
en el que me visitas por las tardes,
me traes dulces y libros, y me hablas
de arte y literatura. Al despedirte

me das un paternal beso en la frente
y así hasta el otro día. Y yo me quedo
sola y me aburro. Y echo en falta un hombre.

Por eso no te extrañes, amor mío,
si vienes a mi celda por sorpresa
y me ves abrazada al carcelero.

domingo, 29 de agosto de 2021

"Galatea"

Amalia Bautista (1988): Cárcel de amor

"Galatea"

No sabía qué hacer aquella tarde.
Tú estabas enfadado y no querías
salir. Me fui al Parque del Oeste
y estuve paseando mucho rato
sin encontrar un alma. En el invierno
casi nadie pasea por los parques.
No pensé nada. Me senté en un banco
y encendí un cigarrillo. De repente
un hombre joven se sentó a mi lado.
Le miré y vi que había un solo ojo
en mitad de su frente, un ojo oscuro,
tristísimo y brillante. Me miraba
como pidiendo ayuda, suplicando.
Ninguno de los dos dijimos nada.
Él miraba mis ojos y yo el suyo.
En silencio empezó a llorar despacio,
se avergonzó y se fue. Yo no hice nada
por detenerle. Tú no te creíste
ni una palabra de esta historia, pero
yo me lleno de angustia y de tristeza,
aunque quiera evitarlo, si recuerdo
al cíclope del Parque del Oeste.

sábado, 28 de agosto de 2021

"Strangers in the night"

Ana Rossetti (1988): Yesterday

"Strangers in the night"

Cuando en la noche surge tu ventana,
el oro, taladrando los visillos,
introduce en mi alcoba tu presencia.
Me levanto e intento sorprenderte,
asistir al momento en que tu torso cruce
los cristales y la tibia camisa
sea a la silla lanzada.
Mi pupila se engarza en el encaje
y mis pies ya no atienden, de las losas, el frío.

viernes, 27 de agosto de 2021

"Se pensó come ho speso male il mio tempo…"

Ana Rossetti (1988): Yesterday


Le envié mensajeros
con gardenias, bombones
y libros de poemas; telegramas
diciéndole: te quiero,
y todos los domingos, cuando se despertaba,
hice sonar su disco favorito.
Yo creí muy romántico ocultar mi remite,
y que el desinterés una fórmula fuera
de amar refinadísima
–y quizá, dado el caso, la única posible–.
¡Qué pérdida de tiempo!
Alguien con él comparte
mis ramos, mis pasteles y mis rimas,
y no me extrañaría –puesto que son anónimos–
que encima se jactara de elegir mis envíos
y pagarlos.
Ahora cada domingo,
me sé de sobra cuándo se despiertan
y no pongo la música.
Bajo a la portería, pulso el timbre
y no paro hasta que los interrumpo.

jueves, 26 de agosto de 2021

“Diotima a su muy aplicado discípulo”

Ana Rossetti

 

“Diotima a su muy aplicado discípulo”

                           "El placer es el mejor de los cumplidos."
                                                                                   Coco Chanel

El más encantador instante de la tarde
tras el anaranjado visillo primorosa.
Y en la mesita el té
y un ramillete, desmayadas rosas,
y en la otomana de rayada seda,
extendida la falda, asomando mi pie
provocativo, aguardo a que tú avecines
a mi cuello, descendiendo la mirada
por el oscuro embudo de mi escote,
ahuecado a propósito. Sonrójome
y tus dedos inician meditadas cautelas
por mi falda; demoran en los profundos túneles
del plisado y recorren las rizadas estrellas
del guipur. Apresúrate, ven, recibe estos pétalos
de rosas, pétalos como muslos
de impolutas vestales, velados. Que mi boca
rebose en sus sedosos trozos, tersos y densos
cual labios asomados a mis dientes
exigiendo el mordisco. Amordázate,
el jadeo de tu alto puñal, y sea tu beso
heraldo de las flores. Apresúrate,
desanuda las cintas, comprueba la pendiente
durísima del prieto seno, míralo, tócalo
y en sus tiesos pináculos derrama tu saliva
mientras siento, en mis piernas, tu amenaza.

miércoles, 25 de agosto de 2021

"Retornos del Amor en una azotea"

Rafael Alberti (1961):  Retornos de lo vivo lejano, 1948-1956

"Retornos del Amor en una azotea"


Poblado estoy de muchas azoteas.
Sobre la mar se tienden las más blancas,
dispuestas a zarpar al sol, llevando
como velas las sábanas tendidas.
Otras dan a los campos, pero hay una
que solo da al amor, cara a los montes.
Y es la que siempre vuelve.

Allí el amor peinaba sus geranios,
conducía las rosas y jazmines
por las barandas y en la ardiente noche
se deshacía en una fresca lluvia.

Lejos, las cumbres, soportando el peso
de las grandes estrellas, lo velaban.
¿Cuándo el amor vivió más venturoso
ni cuándo entre las flores
recién regadas fuera
con más alma en la sangre poseído?

Subía el silbo de los trenes. Tiemblos
de farolillos de verbena y músicas
de los quioscos y encendidos árboles
remontaban y súbitos diluvios
de cometas veloces que vertían
en sus ojos fugaces resplandores.

Fue la más bella edad del corazón. Retorna
hoy tan distante en que la estoy soñando
sobre este viejo tronco, en un camino
que no me lleva ya a ninguna parte. 

martes, 24 de agosto de 2021

"Retornos del Ángel de la sombra"

Rafael Alberti (1961):  Retornos de lo vivo lejano, 1948-1956

"Retornos del Ángel de la sombra"


A veces, amor mío, soy tu ángel de sombra.
Me levanto de no sé qué guaridas,
fulmíneo, entre los dientes
una espada de filos amargos, una triste
espada que tú bien, mi pobre amor, conoces.
Son los días oscuros de la furia, las horas
del despiadado despertar, queriéndote
en medio de las lágrimas subidas
del más injusto y dulce desconsuelo.
Yo sé, mi amor, de dónde esas tinieblas
vienen a mí, ciñéndote, apretándome
hasta hacerlas caer sobre tus hombros
y doblarlos, deshechos como un río.
¿Qué quieres tú, si a veces, amor mío, así soy,
cuando en las imborrables piedras pasadas, ciego,
me destrozo y batallo por romperlas,
por verte libre y sola en la luz mía?
Vencido siempre, aniquilado siempre,
vuelvo a la calma, amor, a la serena
felicidad, hasta ese oscuro instante
en que de nuevo bajo a mis guaridas
para erguirme otra vez tu ángel de sombra. 

lunes, 23 de agosto de 2021

"Retornos del Amor tal como era"

Rafael Alberti (1961): Retornos de lo vivo lejano, 1948-1956

"Retornos del Amor tal como era"

Eras en aquel tiempo rubia y grande,
sólida espuma ardiente y levantada
Parecías un cuerpo desprendido
de los centros del sol, abandonado
por un golpe de mar en las arenas.

Todo era fuego en aquel tiempo. Ardía
la playa en tu contorno. A rutilantes
vidrios de voz quedaban reducidos
las algas, los moluscos y las piedras
que el oleaje contra ti mandaba.

Todo era fuego, exhalación, latido
de onda caliente en ti. Si era una mano
la atrevida o los labios, ciegas ascuas,
voladoras, silbaban por el aire.
Tiempo abrasado, sueño consumido.

Yo me volqué en tu espuma en aquel tiempo. 

domingo, 22 de agosto de 2021

"Pamplinas"

Rafael Alberti

"Pamplinas"

De lona y níquel, peces de las nubes, 
bajan al mar periódicos y cartas.
(Los carteros no creen en las sirenas
ni en el vals de las olas, sí en la muerte.

Y aún hay calvas marchitas a la luna
y llorosos cabellos en los libros.
Un polisón de nieve, blanqueando
las sombras, se suicida en los jardines.

¿Qué será de mi alma, que hace tiempo
bate el récord continuo de la ausencia?
¿Qué de mi corazón, que ya ni brinca,
picado ante el azar y el accidente?

Exploradme los ojos, y, perdidos,
os herirán las ansias de los náufragos,
la balumba de nortes ya difuntos,
el solo bamboleo de los mares.

Cascos de chispa y pólvora, jinetes
sin alma y sin montura entre los trigos;
basílicas de escombros, levantadas
trombas de fuego, sangre, cal, ceniza.

Pero también, un sol en cada brazo,
el alba aviadora, pez de oro,
sobre la frente un número, una letra,
y en el pico una carta azul, sin sello.

Nuncio -la voz, eléctrica, y la cola-
del aceleramiento de los astros,
del confín del amor, del estampido
de la rosa mecánica del mundo.

Sabed de mí, que dije por teléfono
mi madrigal dinámico a los hombres:
¿Quién eres tú, de acero, estaño y plomo? 

sábado, 21 de agosto de 2021

"Los ángeles sonámbulos"

Rafael Alberti (1929): Sobre los ángeles

"Los ángeles sonámbulos"


Pensad en aquella hora:
cuando se rebelaron contra un rey en tinieblas
los ojos invisibles de las alcobas.
Lo sabéis, lo sabéis. ¡Dejadme!
Si a lo largo de mí se abren grietas de nieve,
tumbas de aguas paradas
nebulosas de sueños oxidados,
echad la llave para siempre a vuestros párpados.
¿Qué queréis?
Ojos invisibles, grandes, atacan.
Púas incandescentes se hunden en los tabiques.
Ruedan pupilas muertas,
sábanas.
Un rey es un erizo de pestañas.



II

También,
también los oídos invisibles de las alcobas,
contra un rey en tinieblas.
Ya sabéis que mi boca es un pozo de nombres
de números y letras difuntos.
Que los ecos se hastían sin mis palabras
y lo que jamás dije desprecia y odia al viento.
Nada tenéis que oír.
¡Dejadme!
Pero oídos se agrandan contra el pecho.
De escayola, fríos,
bajan a la garganta,
a los sótanos lentos de la sangre,
a los tubos de los huesos.
Un rey es un erizo sin secreto.
Como yo, como todos.
Y nadie espera ya la llegada del expreso,
la visita oficial de la luz a los mares necesitados,
la resurrección de las voces en los ecos que se calcinan. 

viernes, 20 de agosto de 2021

"Los ángeles muertos"

Rafael Alberti (1929): Sobre los ángeles

"Los ángeles muertos"

  Buscad, buscadlos: 
en el insomnio de las cañerías olvidadas,
en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.
No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube,
unos ojos perdidos,
una sortija rota
o una estrella pisoteada. 

   Porque yo los he visto:
en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas.
Porque yo los he tocado:
en el destierro de un ladrillo difunto,
venido a la nada desde una torre o un carro.
Nunca más allá de las chimeneas que se derrumban,
ni de esas hojas tenaces que se estampan en los zapatos.
   En todo esto.
Más en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego,
en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados,
no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrían en las paredes.
   Buscad, buscadlos:
debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro
o la firma de uno de esos rincones de cartas
que trae rodando el polvo.
Cerca del casco perdido de una botella,
de una suela extraviada en la nieve,
de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio. 

jueves, 19 de agosto de 2021

"Galope (A galopar)"

Rafael Alberti (1938): Capital de la Gloria

"Galope (A galopar)"

Las tierras, las tierras, las tierras de España, 
las grandes, las solas, desiertas llanuras. 
Galopa, caballo cuatralbo, 
jinete del pueblo, 
al sol y a la luna. 

¡A galopar, 
a galopar, 
hasta enterrarlos en el mar! 

A corazón suenan, resuenan, resuenan 
las tierras de España, en las herraduras. 
Galopa, jinete del pueblo, 
caballo cuatralbo, 
caballo de espuma. 

¡A galopar, 
a galopar, 
hasta enterrarlos en el mar! 

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie; 
que es nadie la muerte si va en tu montura. 
Galopa, caballo cuatralbo, 
jinete del pueblo, 
que la tierra es tuya. 

¡A galopar, 
a galopar, 
hasta enterrarlos en el mar! 


miércoles, 18 de agosto de 2021

"Elegía A Garcilaso (luna, 1501-1536)"

Rafael Alberti 

"Elegía A Garcilaso (luna, 1501-1536)"

… antes de tiempo y casi en flor cortada.
Garcilaso de la Vega



Hubierais visto llorar a las yedras cuando el agua más triste se pasó toda una noche velando a un yelmo ya sin alma,
a un yelmo moribundo sobre una rosa nacida en el vaho que duerme los espejos de los castillos
a esa hora en que los nardos más secos se acuerdan de su vida al ver que las violetas difuntas abandonan sus cajas
y los laúdes se ahogan por arrollarse a sí mismos.
Es verdad que los fosos inventaron el sueño y los fantasmas.
Yo no sé lo que mira en las almenas esa inmóvil armarnadura vacía.
¿Cómo hay luces que decretan tan pronto la agonía de las espadas
si piensan en que un lirio es vigilado por hojas que duran mucho más tiempo?
Vivir poco y llorando es el sino de la nieve que equivoca su ruta.
En el sur siempre es cortada casi en flor el ave fría. 

martes, 17 de agosto de 2021

"El blanco alhelí"

Rafael Alberti 

"El blanco alhelí"

MODAS

Tú no sabes lo que es eso
y ojalá nunca lo sepas
en la boca el colorete,
las melenitas cortadas,
el cuerpo sobre la falda,
y las medias transparentes.
¡Viva toda tú franjada
de redondeles de grana!

¿No sabes que ya las rosas
no son del tiempo, en la cara?
Si a ti las pinta el aire,
¡mejor que mejor, serrana!

¿No sabes que los cabellos
los peinan peines de plata?
Si a ti los peina el viento,
¡mejor que mejor, serrana!

¿No sabes tú que las medias
son de seda y no de lana?
Si son de algodón las tuyas,
¡mejor que mejor, serrana! 

lunes, 16 de agosto de 2021

"Corrida de toros"

Rafael Alberti 

"Corrida de toros"

De sombra, sol y muerte, volandera 
grana zumbando, el ruedo gira herido 
por un clarín de sangre azul torera. 

Abanicos de aplausos, en bandadas, 
descienden, giradores, del tendido, 
la ronda a coronar de los espadas. 

Se hace añicos el aire, y violento, 
un mar por media luna gris mandado 
prende fuego a un farol que apaga el viento. 

¡Buen caballito de los toros, vuela, 
sin más jinete de oro y plata, al prado 
de tu gloria de azúcar y canela! 

Cinco picas al monte, y cinco olas 
sus lomos empinados convirtiendo 
en verbena de sangre y banderolas. 

Carrusel de claveles y mantillas 
de luna macarena y sol, bebiendo, 
de naranja y limón, las banderillas. 

Blonda negra, partida por dos bandas, 
de amor injerto en oro la cintura, 
presidenta del cielo y las barandas, 

rosa en el palco de la muerte aún viva, 
libre y por fuera sanguinaria y dura, 
pero de corza el corazón, cautiva. 

Brindis, cristiana mora, a ti, volando, 
cuervo mudo y sin ojos, la montera 
del áureo espada que en el sol lidiando 

y en la sombra, vendido, de puntillas, 
da su junco a la media luna fiera, 
y a la muerte su gracia, de rodillas. 

Veloz, rayo de plata en campo de oro 
nacido de la arena y suspendido, 
por un estambre, de la gloria, al toro, 

mar sangriento de picas coronado, 
en Dolorosa grana convertido, 
centrar el ruedo manda, traspasado. 

Feria de cascabel y percalina, 
muerta la media luna gladiadora, 
de limón y naranja, remolina 

de la muerte, girando, y los toreros, 
bajo una alegoría voladora 
de palmas, abanicos y sombreros. 

domingo, 15 de agosto de 2021

"Balada del que nunca fue a Granada"

Rafael Alberti (1954): Baladas y canciones del Paraná

"Balada del que nunca fue a Granada"

Qué lejos por mares, campos y montañas! 
Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada. 
Mi cabeza cana, los años perdidos. 
Quiero hallar los viejos, borrados caminos. 
Nunca vi Granada. 

Dadle un ramo verde de luz a mi mano. 
Una rienda corta y un galope largo. 
Nunca entré en Granada. 
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves? 
¿Quién los claros ecos libres de sus aires? 
Nunca fui a Granada. 

¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone 
cadenas al habla de sus surtidores? 
Nunca vi Granada. 

Venid los que nunca fuisteis a Granada. 
Hay sangre caída, sangre que me llama. 
Nunca entré en Granada. 

Hay sangre caída del mejor hermano. 
Sangre por los mirtos y aguas de los patios. 
Nunca fui a Granada. 

Del mejor amigo, por los arrayanes. 
Sangre por el Darro, por el Genil sangre. 
Nunca vi Granada. 

Si altas son las torres, el valor es alto. 
Venid por montañas, por mares y campos. 
Entraré en Granada. 

sábado, 14 de agosto de 2021

"A Luis Cernuda, aire del sur buscado en Inglaterra"

Rafael Alberti 

"A Luis Cernuda, aire del sur buscado en Inglaterra"

Si el aire se dijera un día:
Estoy cansado,
rendido de mi nombre… Ya no quiero
ni mi inicial para firmar el bucle
del clavel, el rizado de la rosa,
el pliegecillo fino del arroyo,
el gracioso volante de la mar y el hoyuelo
que ríe en la mejilla de la vela…

Desorientado, subo de las blandas,
dormidas superficies
que dan casa a mi sueño.
Fluyo de las paradas enredaderas, calo
los ciegos ajimeces de las torres;
tuerzo, ya pura delgadez, las calles
de afiladas esquinas, penetrando,
roto y herido de los quicios, hondos
zaguanes que se van a verdes patios
donde el agua elevada me recuerda,
dulce y desesperada, mi deseo…

Busco y busco llamarme
¿con qué nueva palabra, de qué modo?
¿No hay soplo, no hay aliento,
respiración capaz de poner alas
a esa desconocida voz que me denomine?

Desalentado, busco y busco un signo,
un algo o alguien que me sustituya
que sea como yo y en la memoria
fresca de todo aquello, susceptible
de tenue cuna y cálido susurro,
perdure con el mismo
temblor, el mismo hálito
que tuve la primera
mañana en que al nacer, la luz me dijo:
Vuela. Tú eres el aire.

Si el aire se dijera un día eso… 

viernes, 13 de agosto de 2021

"A la retina"

Rafael Alberti (1945): A la pintura

"A la retina"

A ti, jardín redondo, donde mora
de par en par pintada la belleza;
flor circular que irisa en su cabeza
del rayo negro al rubio de la aurora.

A ti, profundo espejo que atesora
todo el sinfín de la naturaleza;
si sol cerrado, noche de grandeza;
sí abierta luna, hora de sol sin hora.

A ti, siempre vivaz, aunque dormida,
torre del homenaje de la vida,
ajimez a la mar de la ventura.

¿Qué sería sin ti de los colores,
niña de luz, pintor de los pintores?
A ti, fuente inmortal de la pintura.

jueves, 12 de agosto de 2021

"Giotto"

Rafael Alberti (1945): A la pintura

"Giotto"

Laude, Señor Dios mio,
al hermano pincel. Él se ha mojado
de tu divino rostro de rocío
y al fundirle la sangre, iluminado.

Laude, Señor Dios mio,
al sometido, abierto hermano muro,
a la cal fresca, hirviente, resistida
del aire, del calor, el agua, el frio;
la hermana cal, su puro
blanco perenne sueño de la vida.

Laude, Señor Dios mio,
al lápiz, a la pluma
que el hermano diseño delinea.
Laude al esbozo erguido de la bruma,
laude a la hermana luz que lo recrea.

Laude, Señor Dios mio,
a la humana figura,
ardiente paralela, recta hermana
de la infinita hermana arquitectura.

Laude, Señor Dios mio,
al hermano color, a los colores;
al fraternal violeta,
al verde, al blanco, al rojo, al amarillo,
al negro, al oro, al rosa
y al que es lengua pintando tus loores
cuando se eleva airosa
a humilde, a pobrecillo
pájaro fiel mi mano:
el claro azul, el buen añil hermano.

Laude, Señor Dios mio,
al pausado, solemne movimiento,
al hierático mar y rígido paisaje.
Laude al ángel que boga sin el hermano viento,
al simétrico orden sin hastío
y al salmo rectilíneo del ropaje.

Laude, Señor Dios mio,
porque me armaste dulce, cariñoso,
y en una edad oscura
me concediste el hábito glorioso
del hermano mayor de la pintura.

miércoles, 11 de agosto de 2021

"A la pintura"

Rafael Alberti (1945): A la pintura

"A la pintura"

A ti, lino en el campo. A ti, extendida
superficie, a los ojos, en espera.
A ti, imaginación, helor u hoguera,
diseño fiel o llama desceñida.

A ti, línea impensada o concebida.
A ti, pincel heroico, roca o cera,
obediente al estilo o la manera,
dócil a la medida o desmedida.

 A ti, forma; color, sonoro empeño
por que la vida ya volumen hable,
sombra entre luz, luz entre sol, oscura.

A ti, fingida realidad del sueño.
A ti, materia plástica palpable.
A ti,mano, pintor de la Pintura.

martes, 10 de agosto de 2021

"Goya"

Rafael Alberti (1945): A la pintura

"Goya"

La dulzura, el estupro,
la risa, la violencia,
la sonrisa, la sangre,
el cadalso, la feria.
Hay un diablo demente persiguiendo
a cuchillo la luz y las tinieblas.


De ti me guardo un ojo en el incendio.
A ti te dentelleo la cabeza.
Te hago crujir los húmeros. Te sorbo
el caracol que te hurga en una oreja.
A ti te entierro solamente
en el barro las piernas.
Una pierna.
Otra pierna.
Golpea.


¡Huir!
Pero quedarse para ver,
para morirse sin morir.
¡Oh luz de enfermería!
Ruedo tuerto de la alegría.
Aspavientos de la agonía.
Cuando todo se cae
y en adefesio España se desvae
y una escoba se aleja.
Volar.
El demonio, senos de vieja.
Y el torero,
Pedro Romero.
Y el desangrado en amarillo,
Pepe-Hillo.
Y el anverso
de la duquesa con reverso.
Y la Borbón esperpenticia
con su Borbón espertenticio.
Y la pericia
de la mano del Santo Oficio.
Y el escarmiento
del más espantajado
fusilamiento.
Y el repolludo
cardenal narigado,
narigudo.
Y la puesta de sol en la Pradera.
Y el embozado
con su chistera.
Y la gracia de la desgracia.
Y la desgracia de la gracia.
Y la poesía
de la pintura clara
y la sombría.
Y el mascarón
que se dispara
para
bailar en la procesión.


El mascarón, la muerte,
la Corte, la carencia,
el vómito, la ronda,
la hartura, el hambre negra,
el cornalón, el sueño,
la paz, la guerra.


¿De dónde vienes tú, gayumbo extraño, animal fino,
corniveleto,
rojo y zaíno?
¿De dónde vienes, funeral,
feto,
irreal
disparate real,
boceto,
alto
cobalto,
nube rosa,
arboleda,
seda umbrosa,
jubilosa
seda?


Duendecitos. Soplones.
Despacha, que despiertan.
El sí pronuncian y la mano alargan
al primero que llega.
Ya es hora.
¡Gaudeamus!
Buen viaje.
Sueño de la mentira.
Y un entierro
que verdaderamente amedrenta al paisaje.


Pintor.
En tu inmortalidad llore la Gracia
y sonría el Horror. 


lunes, 9 de agosto de 2021

"1917" (3)

Rafael Alberti (1945): A la pintura

"1917"

3

¡El Museo del Prado! ¡Dios mío! Yo tenía 
pinares en los ojos y alta mar todavía 
con un dolor de playas de amor en un costado, 
cuando entré al cielo abierto del Museo del Prado. 

¡Oh asombro! ¡Quién pensara que los viejos pintores 
pintaron la Pintura con tan claros colores; 
que de la vida hicieron una ventana abierta, 
no una petrificada naturaleza muerta, 
y que Venus fue nácar y jazmín trasparente, 
no umbría, como yo creyera ingenuamente! 
Perdida de los pinos y de la mar, mi mano 
tropezaba los pinos y la mar de Tiziano, 
claridades corpóreas jamás imaginadas, 
por el pincel del viento desnudas y pintadas. 
¿Por qué a mi adolescencia las antiguas figuras 
le movieron el sueño misteriosas y oscuras? 
Yo no sabía entonces que la vida tuviera 
Tintoretto (verano), Veronés (primavera), 
ni que las rubias Gracias de pecho enamorado 
corrieran por las salas del Museo del Prado. 
Las sirenas de Rubens, sus ninfas aldeanas 
no eran las ruborosas deidades gaditanas 
que por mis mares niños e infantiles florestas 
nadaban virginales o bailaban honestas. 

Mis recatados ojos agrestes y marinos 
se hundieron en los blancos cuerpos grecolatinos. 
Y me bañé de Adonis y Venus juntamente 
y del líquido rostro de Narciso en la fuente. 
Y –¡oh relámpago súbito!– sentí en la sangre mía 
arder los litorales de la mitología, 
abriéndome en los dioses que alumbró la Pintura 
la Belleza su rosa, su clavel la Hermosura. 

¡Oh celestial gorjeo! De rodillas, cautivo 
del oro más piadoso y añil más pensativo, 
caminé las estancias, los alados vergeles 
del ángel que a Fra Angélico cortaba los pinceles. 
Y comprendí que el alma de la forma era el sueño 
de Mantegna, y la gracia, Rafael, y el diseño, 
y oí desde tan métricas, armoniosas ventanas 
mis andaluzas fuentes de aguas italianas. 

Transido de aquel alba, de aquellas claridades, 
triste «golfo de sombra», violentas oquedades 
rasgadas por un óseo fulgor de calavera, 
me ataron a los ímprobos tormentos de Ribera. 
La miseria, el desgarro, la preñez, la fatiga, 
el tracoma harapiento de la España mendiga, 
el pincel como escoba, la luz como cuchillo 
me azucaró la grácil abeja de Murillo. 
De su célica, rústica, hacendosa, cromada 
paleta golondrina María Inmaculada, 
penetré al castigado fantasmal verdiseco 
de la muerte y la vida subterránea del Greco. 
Dejaba lo espantoso español más sombrío 
por mis ojos la idea lancinante de un río 
que clavara nocturno su espada corredora 
contra el pecho elevado, naciente de la aurora. 
Las cortinas del alba, los pliegues del celaje 
colgaban sus clarísimos duros blancos al traje 
del llanamente monje que Zurbarán humana 
con el mismo fervor que el pan y la manzana. 
¡Oh justo azul, oh nieve severa en lejanía, 
trasparentada lumbre, de tan ardiente, fría! 
La mano se hace brisa, aura sujeta el lino, 
céfiro los colores y el pincel aire fino; 
aura, céfiro, brisa, aire, y toda la sala 
de Velázquez, pintura pintada por un ala. 
¡Oh asombro! ¡Quién creyera que hasta los españoles 
pintaron en la sombra tan claros arreboles; 
que de su más siniestra charca luciferina 
Goya sacara a chorros la luz más cristalina! 

Mis oscuros demonios, mi color del infierno 
me los llevó el diablo ratoneril y tierno 
del Bosco, con su químico fogón de tentaciones 
de aladas lavativas y airados escobones. 
Por los senderos corren refranes campesinos. 
Patinir azulea su albor sobre los pinos. 
Y mientras que la muerte guadaña a la jineta, 
Brueghel rige en las nubes su funeral trompeta. 

El aroma a barnices, a madera encerada, 
a ramo de resina fresca recién llorada; 
el candor cotidiano de tender los colores 
y copiar la paleta de los viejos pintores; 
la ilusión de soñarme siquiera un olvidado 
Alberti en los rincones del Museo del Prado; 
la sorprendente, agónica, desvelada alegría 
de buscar la Pintura y hallar la Poesía, 
con la pena enterrada de enterrar el dolor 
de nacer un poeta por morirse un pintor, 
hoy distantes me llevan, y en verso remordido, 
a decirte, ¡oh Pintura!, mi amor interrumpido.

domingo, 8 de agosto de 2021

"1917" (2)

Rafael Alberti (1945): A la pintura

"1917"


Y las estatuas. En mi sueño 
de adolescente se enarbola 
una Afrodita de escayola 
desnuda al ala del diseño. 

¡Inusitada maravilla! 
Mi mano y Venus frente a frente 
con mi ilusión de adolescente: 
un papel y una carbonilla. 

Ante la forma, era mi estado 
de pura gracia y de blancura, 
peregrinante a la ventura, 
libre, dichoso y maniatado. 

Incontenible, aunque indecisa, 
la línea en curva se dispara 
como si un pájaro jugara 
con el contorno de la brisa. 

Cautivo al fin que lo promueve 
y al negro albor que lo sombrea, 
el claroscuro redondea 
la cima exacta del relieve. 

Y el azabache submarino 
ciñe a la hija de la espuma, 
fingida en yeso, luz y bruma 
de carbón, goma y disfumino. 

Nada sabía del poema 
que ya en mi lápiz apuntaba. 
Venus tan sólo dibujaba 
mi sueño prístino, suprema. 

Feliz imagen que en mi vida 
dio su más bella luminaria 
a esta academia necesaria, 
que abre su flor cuando se olvida.

sábado, 7 de agosto de 2021

"1917" (1)

Rafael Alberti (1945): A la pintura

"1917"

1

Mil novecientos diecisiete. 
Mi adolescencia: la locura 
por una caja de pintura, 
un lienzo en blanco, un caballete. 

Felicidad de mi equipaje 
en la mañana impresionista. 
Divino gozo, la imprevista 
lección abierta del paisaje. 

Cándidamente complicado 
fluye el color de la paleta, 
que alumbra al árbol en violeta 
y al tronco en sombra de morado. 

Comas radiantes son las flores, 
puntos las hojas, reticentes, 
y el agua, discos trasparentes 
que juegan todos los colores. 

El bermellón arde dichoso 
por desposar al amarillo 
y erguir la torre de ladrillo 
bajo un naranja luminoso. 

El verde cromo empalidece 
junto al feliz blanco de plata, 
mas ante el sol que lo aquilata 
renace y nuevo reverdece. 

Llueve la luz, y sin aviso 
ya es una ninfa fugitiva 
que el ojo busca clavar viva 
sobre el espacio más preciso. 

Clarificada azul, la hora 
lavadamente se disuelve 
en una atmósfera que envuelve, 
define el cuadro y lo evapora.

Diérame ahora la locura 
que en aquel tiempo me tenía, 
para pintar la Poesía, 
con el pincel de la Pintura.