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miércoles, 28 de julio de 2021

"Camas deshechas"

Charles Simic (2001): Picnic nocturno

"Camas deshechas"

A ellas les gustan las habitaciones sombrías,
el papel pintado caído, 
las brechas en el techo, 
las moscas en la almohada. 

Si te apetece tumbarte, 
no te sorprendas,
no te importarán las sábanas sucias, 
el chirrido de los muelles oxidados
mientras te pones cómodo.
La habitación es un oscuro cine
donde están poniendo 
una vieja 
película en blanco y negro. 

Una imagen borrosa de cuerpos desnudos
en el momento de la dulce indolencia
que sigue a las escenas de sexo, 
cuando el más malvado de los corazones
aparece para creer
que la felicidad dura para siempre. 


Versión en inglés

Charles Simic (2001): Night Picnic

"Unmade beds"

They like shady rooms,
peeling wallpaper,
cracks on the ceiling,
Flies on the pillow.

If you are tempted to lie down,
Don’t be surprised,
You won’t mind the dirty sheets,
The rasp of rusty springs
As you make yourself comfy.
The room is darkened movie theater
Where a grainy,
Black-and-white film is being shown.

A blur of disrobed bodies
In the moment of sweet indolence
That follows lovemaking,
When the meanest of hearts
Comes to believe
Happiness can last forever.



Traducción de Nieves García Prados

miércoles, 21 de abril de 2021

"Unas cartas de amor"

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Unas cartas de amor”

Casi cromos pegados en la noche, 
se recortan los árboles 
y es el mismo amarillo de un noviembre 
que yo no conocí, cuando llegaron, 
la misma mansedumbre de la belleza enferma 
y silenciosa, 
la misma luz. Tan sólo en los portales 
han cambiado los números antiguos. 

Puedo verlos llegar. Hasta conozco 
sus sentimientos de recién casados, 
con palabras hermosas 
tomando posesión de las habitaciones, 
los ecos de familia en los primeros muebles, 
la voz de los amigos por la casa, 
todo lo que se oculta 
en una dirección, nueve palabras 
escritas en un sobre, 
al sentirse de pronto separados.

Noviembre, tinta gris, cincuenta y siete: 
era la fecha de sus primeras cartas.
Paisaje de una guerra colonial, 
ausencia y miedo, sueños y un destino 
imprevisto en Marruecos, 
hace frío también en el norte de África, 
palabras encantadas donde el amor se mezcla 
con la necesidad,
cuánto tardan los días de permiso, 
Sidi Ifni, diciembre, 
la indicación del sastre y el encargo 
del uniforme nuevo, 
deseos y preguntas sobre papel celeste, 
obligaciones, cartas de verdadero amor, 
los sueños que más tarde yo buscaba 
en el cajón cerrado 
de su dormitorio.

Mientras miro la casa recuerdo vuestras cartas: 
barrio antiguo, nobleza 
entre vulgares edificios sórdidos 
poco a poco asumidos, 
nostalgias de un amor 
que se duerme en costumbre o se despierta en odio 
y define el silencio de la noche, 
al sabernos la sombra de un deseo, 
tan diferentes de nosotros mismos.

Han cambiado los números, 
estas cartas no hubiesen encontrado destino.
Yo puedo regresar hasta vosotros, 
porque se crece siempre en busca del pasado, 
vuestra ciudad de aquel otoño 
también me pertenece, 
y vuestros sentimientos, 
que dejasteis escritos a causa de una guerra. 
¿Pero cómo se vive la humillación del tiempo? ¿Qué pensamos 
junto al río que pasa sin nosotros, 
agua herida en el pozo de los años?

Como cartas escritas bellamente, 
las historias comienzan
entre buenas palabras
y un corazón sacado de los libros. 
En vosotros aprendo que la vida
tiene menos que ver con los principios
que con la dignidad de los finales. 

lunes, 28 de octubre de 2019

“Habitaciones separadas”

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Habitaciones separadas”

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.

Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.