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domingo, 29 de octubre de 2023

“Cuando ya las caricias no dieran para más”

Teresa Gómez (2022): Plaza de abastos

“Cuando ya las caricias no dieran para más”

 

Si es posible un instante de mirarte a los ojos

y no ver más que a ti

como una luz que deja libre el paso. 

 

Si es posible, amor mío, 

yo, 

desmelenada y limpia pero hermosa

necesaria y brutal como unos labios

debería odiarte 

desmesuradamente. 

sábado, 28 de octubre de 2023

“y no estoy, no estoy, no estoy, no estoy…”

 Teresa Gómez (2022): Plaza de abastos

“y no estoy, no estoy, no estoy, no estoy…”

 

Me hablas de una luna

y son recodos, 

baches, 

los cigarrillos sueltos, 

ya casi de madrugada, 

restos de tu chaqueta en mi cerveza: 

la herida más profunda 

-versos-

serena de la noche. 

 

Camino hasta tu lengua: 

cansado, rojo, 

larguísimo y difícil, 

terriblemente hermosos…

(Versos de Rafael)

 

Pero te quiero

viernes, 27 de octubre de 2023

“Ay, farsante”

Teresa Gómez (2022): Plaza de abastos

“Ay, farsante”

“A lo mejor soy otros

y es de otros este amor”.

J. A. García Sánchez

A lo mejor soy otros

y por eso te quiero como si me extrañara, 

a veces con un hábito de esperanza en los puertos, 

o desolada a veces sin un barco.

A lo mejor soy otros

cuando te vas quedando diminuto en palabras

y no me necesitas; 

es posible que entonces anochezcan las horas

y me acerque a tus labios muy a gatas, mi amor, 

como para buscarme en tu silencio. 

A lo mejor soy otros

cuando me quedo a solas con tus ojos

que son miles de agujas trepando desde el sur

y parto soleando por toda la ciudad. 

A lo mejor soy otros

y por eso te olvido sobre el atardecer

para reconciliarme con el alba

más hecha al horizonte y a tu cuerpo

y decir que te quiero como si se acabara, 

casi violentamente que te quiero. 

A lo mejor soy otros

y es de otros este gesto que creyera tan mío, 

tu boca de ginebra

intransferible

y es de otros este amor. 

jueves, 26 de octubre de 2023

“Si”

Teresa Gómez (2018): La espalda de la violinista

“Si”


Si tu lengua en mis pechos desatara

una tormenta oscura de deseo.

Si pusieras silencios en mi espalda

y en mi pubis razones, o tu aliento.

 

Si no te acuchillara el horizonte

con ese miedo antiguo que desprendes.

Si tus audaces sueños como el bronce

brillaran en mi risa y en mi frente.

 

Si me soplara viento hasta tu cuello.

Si me incendiara sol hasta tus hombros.

Si me arrastrara lluvia hasta tu fuerza.

 

Si me creciera luna hasta tu pelo.

Si me rizara mar hasta tus ojos.

Si me llovieras tú, si me llovieras…

miércoles, 25 de octubre de 2023

“Veinticinco mil maneras de acariciar mis dedos”

Teresa Gómez (2022): Plaza de abastos

“Veinticinco mil maneras de acariciar mis dedos” 

                                                                «De este puro amor mío tan delicadamente idiota.»

                                                                                                                            Rafael Alberti




De golpe
me estremezco como si siete grados
bajo cero
sacudiesen el tedio sin contar para nada
con mi visión del mundo
y de la explotación.

Pero los lapiceros, las sandalias,
lo que me habría gustado ser piloto...

y ahora llegas tú
con veinticinco mil maneras de acariciar mis dedos
aunque no estés de acuerdo con lo que yo
pensé
del precio de la pina y la última decisión
que ha tomado el gobierno.

Si es demasiado tarde
para conmemorar un día
cualquiera
de la vida
o lamentar los dos algún suceso
tú propones cantar -en francés, por ejemplo
«je ne suis jamáis seul»
y yo te voy queriendo
aunque luego no es
nada
tan sencillo.

martes, 24 de octubre de 2023

“Es tan roja…”

Teresa Gómez (2022): Plaza de abastos

“Es tan roja…”


«Sin esperanza,
con convencimiento.»

Ángel González




Aquí, la puerta abierta,
unos gatos que muerden basuras y esperanzas
-esta marejadilla sin plata que arrasar-
y aquí suelo dejarme,
sentada hacia la lluvia
sin apenas decirte lo mucho,
sin tu forma de hablarme socavada en el gesto.
Ni voy reconociendo
desmantelados signos de la tarde tan larga.

Pero es que sin tu risa
soy capaz de extenderme satisfecha en la noche
y soy capaz de tanta soledad.

Ya sé que somos dos.
Podríamos herirle los ojos a los puentes
aunque duele este número,
-herirlos gravemente,
definitivamente-
y luego avanzaríamos hasta donde los cisnes,
hacia aquella ventana que sugieren las olas,
hasta donde los cisnes poseyeron a Leda,
allí te besaría un vez más
donde se descomponen tu pasado y el mío.

Es tan roja,
tan roja,
la forma de morir de algunas tardes.

lunes, 23 de octubre de 2023

“Pequeño poema desesperante”

Teresa Gómez (2022): Plaza de abastos

“Pequeño poema desesperante”

Pero el dos no ha sido nunca un número

Porque es una angustia y su sombra. 

F. García Lorca

 

Y qué decir de algunas sobremesas

con esta soledad tan tuya y mía

y las pastas de té.

domingo, 22 de octubre de 2023

“Subasta en mi ventana”

Teresa Gómez (2022): Plaza de abastos

“Subasta en mi ventana”

Hoy
que es uno de esos días
en que la voz del río no cesa de llamarme
y el agua se adelanta
como si fuese el tiempo que no tengo,
tampoco estás aquí.

Pero cruzan la calle caravanas de cuerpos
y no son como el tuyo
que me dejó en la boca la herida de la tarde.

La tuya es una duda sin rastro de cinturas.

Oculta en las aceras como los peatones,
como el sentido de tus noches solo.

Yo vuelvo del mercado
y no tengo una excusa para cerrar la puerta.

sábado, 21 de octubre de 2023

“Quizá”

Teresa Gómez (2022): Plaza de abastos

“Quizá”


Quizá
en estas horas tan altas de la noche
te beberás un cuerpo sin mi nombre
con premeditación
y mucho hielo.

Quién sabe si a estas horas obscenísimas,
raras,
de tan sola tu piel
recompondrá una lengua con mi tacto,
si tú –mi dulce amigo-
amontonas excusas con un gesto asombrado
sobre alguna derrota cotidiana.

O simplemente duermes
sin haberme pensado un solo instante.

viernes, 20 de octubre de 2023

"Te pareces a mí cuando amanezco"

 Teresa Gómez (2022): Plaza de abastos

“Te pareces a mí cuando amanezco”

 

Me levanto descalza entre la ropa,
desdoblo mis vestidos con cuidado,
busco bajo las sillas algo tuyo,
espero a que mi casa se llene de autobuses,
me dirás que el rocío no llega al quinto piso
pero abro la ventana,
trato de recordar alguna cosa,
reconozco mi rostro en el espejo,
me propongo leer a Pasolini
y no perder el tiempo demasiado
ensayando la cara que pondré
cuando te encuentre,
escucho los murmullos que llegan de la calle,
aparto las botellas que dejaste en el suelo,
descubro en los cristales un mensaje,
recojo las cortinas con una cinta roja,
me salgo de la noche

 dando

  saltos.

sábado, 23 de octubre de 2021

“Intento de rectificar”

 José Manuel Benítez Ariza

“Intento de rectificar”

 

Como escribirle cartas a alguien que conocimos

hace tiempo y que no hemos vuelto a ver, 

suponiéndole idéntico a la imagen

 

que forman unos pocos recuerdos desgastados

y acaso dirigiéndole las mismas 

palabras que quisiéramos haberle 

 

dicho en otra ocasión, amparados ahora 

en esta impunidad que dan las cartas: 

una cierta ternura, si de amor

 

se trataba; o un vago distanciamiento irónico

que el interlocutor imaginario

deberá interpretar como señal

 

de que no somos ya los que fuimos entonces;

de que, acaso, jamás fuimos tal como 

se empeña en presentarnos la memoria

 

en momentos de extrema lucidez; de que ahora

conocemos mejores restaurantes, 

hemos leído un poco más y somos, 

 

qué duda cabe, amantes más expertos, más sabios. 

Un modo de decirle, por qué no, 

que llegó antes de tiempo o que no supo

 

calcular nuestras posibilidades. 

domingo, 26 de septiembre de 2021

"En pie de paz"

 Luis García Montero (1985): En pie de paz

“En pie de paz”

No detiene la muerte su larga enredadera,
ni las hojas de plata del invierno científico
que suben como tallos de araña rodeando
la soledad del mundo, el ojo y las estrellas.

Y de silencio muere la palabra en verso;
lo sé, porque no pudo empapar con su vientre
la sabia envenenada, el fuego de raíces
que llamean oscuras debajo de la tierra.

Metáforas gastadas que saben a metáforas.
Lo sé: la luz, el día, la vocación del sol
que nunca se arrepiente, son viejos voluntarios
de los primeros versos escritos a la vida.

Metáforas gastadas, pero también la muerte
se acomodó a las suyas: un alacrán nocturno
y el grito de la espada que levanta en su lámina
las cosas que nos duelen y son el enemigo.

Porque a veces el aire es pólvora, los sueños
se convierten en turbia pesadilla, las balas
aprenden de memoria su destino y el cuerpo
a su destino acude, en busca de la bala.

Entonces yo regreso a vosotras, palabras;
tal vez como el muchacho que recoge la sangre
caída de un amigo, y corre hasta la brecha
y sigue resistiendo desde la barricada.

O quizá como el náufrago que se amarra en un mástil
luchando con las olas y con su agotamiento.
En pie de paz, yo vuelvo, regreso a las palabras,
a vosotras antiguas camaradas del mundo,


camaradas del hombre que os pide y os levanta
hechas lirio, consigna, empeño de futuro,
mientras la luz nostálgica y el arado del día,
todas aquellas cosas que son más que palabras,

siguen amaneciendo con la misma impaciencia
que la muerte utiliza para fijar sus víctimas,
que la muerte utiliza para hacer su comercio,
que la muerte utiliza. Yo regreso a vosotras,

cómplices en la noche de los enamorados,
pequeñas como un nombre que apenas se pronuncia,
oídas en el sótano de las calles más tristes,
canción de retaguardia. Yo regreso a vosotras,

porque busco hasta el límite roto de mi conciencia
esa ciudad oculta debajo de la mano
que me llama sin nieve a la mitad de un sueño
para hacer el amor o darme una noticia.

sábado, 25 de septiembre de 2021

“Las noches en Granada”

 Benjamín Prado (1991): El corazón azul del alumbrado

“Las noches en Granada”

para Luis García Montero

Eran las noches con calles encendidas
y estrellas de verano.
En los parques,
————– cantaban las cigarras
—las cigarras ya cantan después de nuestra muerte,
dijo alguno— y, más lejos,
el aire dirigía el timón de los bosques
o soltaba en los campos su león de centeno.

Ellos iban andando junto al río.

Parados junto a un muro,
uno pensó en la cal, cómplice de la luna,
y otro en la sombra azul de los jardines.
Los dos iban saltando de ellos hasta esa noche
como el médico —dice
Tennessee Williams— que acompaña a un loco
va y viene de su horrible mundo al nuestro.

Por entonces,
————– sus vidas
eran como una nieve sin pisadas
o una estepa sin lobos.
Aún no habían cortado la cabeza a Medusa,
ni vencido a su Juno,
——————–ni salvado a su Andrómeda,
ni bajado al Infierno en busca de su Eurídice.

Por entonces,
—————sus dedos inventaban el trigo
y sus ojos creaban las espigas.

En los parques,
se oía cantar a las cigarras
y ellos, mitad en sombras y mitad de la luna,
hablaban lentamente,
con palabras que eran el opio de los labios,
el ámbar de los días.

Pasaron diez, pasaron quince años.

Por entonces
————–ya había conocido a su Némesis,
rechazado a su Eco
y amado a su Pandora.
Ya habían descubierto los pozos y las hienas,
clavado su cuchillo en el rival,
bebido la cicuta blanca del camarada.

Pasaron diez, pasaron veinte años,
pero ellos no cambiaban,
——————————ni cambió la ciudad:
allí siguen las noches encendidas
y las plazas que agregan sus voces a las fuentes
y el olor del jazmín mezclado con el río.

Hay poemas que saben detener los relojes.
Hay poemas que espantan a los lobos.
Hay poemas que son el camino a una isla.
Hay poemas que son lo contrario del hielo.

Yo encontré esos poemas en Granada:
Íbamos juntos a un río
y la luna buscaba el marfil de las cosas.
A lo lejos,
el aire dirigía el timón de los bosques
o soltaba en los campos su león de centeno.

sábado, 18 de septiembre de 2021

"La poesía"

 Luis García Montero (1998): Completamente viernes

"La poesía"

 

La poesía es inútil, sólo sirve
para cortarle la cabeza a un rey
o para seducir a una muchacha.
Quizás sirve también,
si es que el agua es la muerte,
para rayar el agua con un sueño.
Y si el tiempo le otorga su única materia,
posiblemente sirva de navaja,
porque es mejor un corte limpio
cuando abrimos la piel de la memoria. 

Con un cristal partido, 
el deseo
hace heridas más sucias.
La poesía eres tú,
un corte limpio,
una raya en el agua
—si es que el agua es razón de la existencia -,
la mujer que se deja seducir
para cortarle la cabeza a un rey.


http://www.smerilliana.it/i-poeti/i-poeti-di-smerilliana-03.htm

viernes, 17 de septiembre de 2021

"Primeros versos"

 Luis García Montero (2008): Vista cansada 

"Primeros versos"

 

Hablo de aquellos años honestamente rotos.

El viento imprevisible daba la vuelta al mundo

a través de los bosques y de los cazadores.

Pero como los bosques están en cualquier parte

que conserve una duda, un rumor o un silencio,

y siempre hay cazadores detrás del perseguido,

el viento aparecía y desaparecía

honestamente gris en cualquier desamparo.

 

Por ejemplo en el hombre de los ojos azules

que mira una ciudad recién bombardeada.

En la esquina del niño que espera una limosna.

En la ducha imposible de la mujer del sábado

que abre las ventanas y despide al cliente.

En los hombros de aquel muchacho recorrido

por el viento del mundo,

                                         que se lo lleva todo,

que todo se lo lleva menos al cazador,

y menos la piedad, una sombra callada

detrás de la belleza, una sombra que junta

mis últimos poemas y mis primeros versos.

viernes, 5 de junio de 2020

“Anfiteatro”

Ángeles Mora (1985): La canción del olvido

“Anfiteatro”

Qué haces asesinando el tiempo,
viéndolo desangrarse.
Mientras con parsimonia sientas
en este anfiteatro tu corazón vencido.

Qué haces asesinando el tiempo
mientras un huracán remoto
dentro de ti se agita y brama
como el mar en la concha.

Oh fuego, dónde te consumes,
qué haces
en este anfiteatro de la muerte.

miércoles, 3 de junio de 2020

“Variaciones sobre Wordsworth y Auden”

Ángeles Mora (2001): Contradicciones, pájaros

Variaciones sobre Wordsworth y Auden

Todas las cosas que me han sido familiares, 
esperanza y dolor, ternura y odio, 
las leyes que regían nuestros nombres, 
no me conocen ya ni las conozco. 

Las palabras más limpias que aprendí, 
amor y paz, 
yacen ensangrentadas cerrando los caminos. 
Los discursos más vivos, más honestos 
han caído manchados y arrastrados
por los suelos. 
Ninguna palabra sobrevivió 
a nuestra historia. 

Y en un río que pudre hasta los mares, 
cínicos y homogéneos nadamos
y guardamos la ropa.

martes, 2 de junio de 2020

“Los desastres de la guerra”

Ángeles Mora (1990): La guerra de los treinta años

“Los desastres de la guerra”

Nunca se sabe
pero hoy llevo las piernas de plomo
como un ejército cansado 
y silbo entre la gente mi locura 
sin guerra y sin espada, sin moral de combate. 
Apenas recordando que tuve un corazón 
de hierro para el frío. 

Dice que se está de vuelta 
jamás en esta lucha, 
pero mis pasos torpes por la acera 
solo buscan adónde derrumbarse. 
Que lo más cruel no es este
caminar derrotado
sino el desierto, 
el valle en el que murieron los seiscientos…

Queríamos amor, amor, amarnos
cuando aún era posible acariciarte
y soñar otra historia. 
Pero hoy llevo de plomo casi el alma
como un ejército burlado.
A ras de tierra de mi falta, tu camisa, 
mojados gorriones
queriendo alzar el vuelo, 
ignorar las razones de este marzo, 
como saber que aquí, de madrugada,
no hay autobús posible ni teléfono. 
A ras de tierra el rostro del engaño. 

Y es que la vida, amor, 
como la muerte, hoy ya solo es un truco. 
Y para mí que hasta es un truco el mago. 

lunes, 4 de noviembre de 2019

“Si todo va bien, o sobre los límites de la poesía”

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Si todo va bien, o sobre los límites de la poesía”

No hay demasiado tráfico,
y si todo va bien tal vez lleguemos
a la hora prevista.
La casa de balcones frente al mar,
antigua y rodeada por edificios sórdidos,
se parece a la luz del mes de octubre.
Como un río, la tarde
sobre los puentes de las autopistas,
y en la espuma del mar desembocan los coches.

La sombra de la casa
discute igual que un padre con su hija
por las evocaciones familiares.
La palabra orgullosa del cemento,
el plástico en la voz de la gran superficie,
las inseguridades, la silenciosa mueca
en los labios cerrados de la hamburguesería
o en la duda del beso,
tiemblan sobre las vigas de lo que ya no existe,
sobre la complicada manera de entender
el chantaje del tiempo.

Hay huellas en las dunas y en las conversaciones.
Cuando lleguemos me preguntarás
por los cañaverales,
por la taberna de tu bisabuelo
y por las redes de los pescadores
hundidos en la niebla. Las preguntas
son a veces arena, tienen forma
de sueño en un anillo de cristal,
de pasado que vuelve con el viento
para mojar sus pies
en la tranquilidad de un paseo nocturno.
Será nuestro presente,
el que nos den las imaginaciones.

Al caminar unidos
sobre un mundo que nunca conociste,
mientras atiendo y calmo
las nuevas exigencias de tu curiosidad,
pensaré, sin decírtelo,
que si todo va bien
alcanzarás orillas que me serán ajenas,
nubes que ya no podré ver,
matrículas extrañas y ciudades
levantadas al filo de un paseo marítimo.
En la espuma del mar desembocan los coches.

Vete a saber lo que depara el tiempo.
Y si todo va bien,
ni siquiera tu voz podrá contármelo. 

domingo, 3 de noviembre de 2019

“Principios y sentimientos”

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Principios y sentimientos”

Ni las cartas escritas con palabras de invierno,
ni el puñal que se esconde debajo de una almohada,
ni el ojo del espía, ni las murmuraciones
que cubren como musgo las mesas de camilla,
ni las noches cargadas con pólvora de luna,
ni los lobos en mesas de despacho,
ni las leyes con filo de navaja,
ni el tiempo que deshace lo que levanta el tiempo,
ni las guerras heroicas, ni las paces crueles,
ni el odio de los mapas o de las autopistas,
ni ese reloj de arena que trabaja
en el desesperado abismo de los sueños,
ni la felicidad que es imprudencia,
ni el desamor que es agua envenenada,
ni siquiera la muerte, su voluntad de hielo,
su designio implacable de separarlo todo...