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domingo, 29 de junio de 2025

"Mors"

 Giosuè Carducci 

“Mors”

 

Cuando a nuestros hogares la diosa severa desciende,
se oye de lejos el rumor de sus alas.

La sombra que proyecta cuando gélida, avanza,
difunde en torno lúgubres silencios.

Su cabeza los hombres inclinan cuando ella ha llegado;
los femeninos pechos tiemblan de anhelo.

Así en los altos bosques, cuando julio condensa huracanes,
ni un soplo corre por las verdosas cumbres;

como inmóviles, yertos, deja el escalofrío a los bosques;
sólo se escucha al río que gime ronco.

Entra ella, y pasa, y toca; sin volverse siquiera, derriba
los arbolitos, de su frescor gozosos;

siega la rubia espiga, y arranca también los agraces;
llévase esposas, llévase las doncellas

galanas y los niños; éstos tienden sus brazos de rosa
hacia el sol, bajo el ala negra, y sonríen.

¡Triste el hogar en donde, frente a rostros de padres dolientes,
pálida diosa, vidas nuevas apagas!

Dentro de sus paredes, risas y voces festivas no se oyen,
ni bisbiseos, como en nidos de mayo.

No se oyen los rumores de los años que crecen alegres,
ni de amor cuitas, ni las danzas de boda.

Allí los que perviven, en la sombra envejecen, atentos
siempre a tus pasos; siempre, ¡oh diosa!, esperándote.

 

Versión original en italiano

 

Giosuè Carducci

 

“Mors”

 

Quando a le nostre case la diva severa discende,
da lungi il rombo de la volante s’ode,


e l’ombra de l’ala che gelida gelida avanza
diffonde intorno lugubre silenzïo.

 

Sotto la venïente ripiegano gli uomini il capo,
ma i sen feminei rompono in aneliti.

 

Tale de gli alti boschi, se luglio il turbine addensa,
non corre un fremito per le virenti cime:

 

immobili quasi per brivido gli alberi stanno,
e solo il rivo roco s’ode gemere.

 

Entra ella, e passa, e tocca; e senza pur volgersi atterra
gli arbusti lieti di lor rame giovani;

 

miete le bionde spiche, strappa anche i grappoli verdi,
coglie le spose pie, le verginette vaghe

 

ed i fanciulli: rosei tra l’ala nera ei le braccia
al sole a i giuochi tendono e sorridono.

 

Ahi tristi case dove tu innanzi a’ vólti de’ padri,
pallida muta diva, spegni le vite nuove!

 

Ivi non piú le stanza sonanti di risi e di festa
o di bisbigli, come nidi d’augelli a maggio:

 

ivi non piú il rumore de gli anni lieti crescenti,
non de gli amor le cure, non d’Imeneo le danze:

 

invecchian ivi ne l’ombra i superstiti, al rombo
del tuo ritorno teso l’orecchio, ¡o dea!

sábado, 28 de junio de 2025

"El soneto"

 Giosuè Carducci (1906): Rimas nuevas

 

“El soneto”

 

Dante le dio del serafín el vuelo
circundado de azules y de oros;
en manantial de rimas y de lloros
diole Petrarca el corazón en duelo.

Del venosino y del mantuano suelo,
la musa tiburtina los decoros
diole al Tasso; y en déspotas desdoros
Alfieri lo clavó como escalpelo.

Fóscolo, el trino de los ruiseñores
y del nativo acanto los primores
le dio bajo los jónicos cipreses.

Último yo -no sexto- vuelo y llanto,
arte, hálitos, iras, en él canto,
y lo elevo a los Manes como preces.

 

Versión original en italiano

 

Giosuè Carducci (1906) Rime nuove

 

“Il sonetto”

 

Dante il mover gli diè del cherubino
E d’aere azzurro e d’or lo circonfuse:
Petrarca il pianto del suo cor, divino

Rio che pe’ versi mormora, gl’infuse.

La mantuana ambrosia e ’l venosino
Miel gl’impetrò da le tiburti muse
Torquato; e come strale adamantino

Contro i servi e’ tiranni Alfier lo schiuse.

La nota Ugo gli diè de’ rusignoli
Sotto i ionii cipressi, e de l’acanto

Cinsel fiorito a’ suoi materni soli.

Sesto io no, ma postremo, estasi e pianto
E profumo, ira ed arte, a’ miei dí soli

Memore innovo ed a i sepolcri canto.

viernes, 27 de junio de 2025

“Preludio”

 Giosuè Carducci (1899): Odas bárbaras 

“Preludio”

 

Odio la poesía al uso; brinda,
fácil, al vulgo sus costados lacios;
alárgase entre abrazos rutinarios,
lánguida, y duerme.

Viva la estrofa quiero yo, que al ritmo
de pies y palmas en los coros salte;
su ala yo atrapo al vuelo, y ella, indómita,
niégase y lucha.

Tal la bacante, en el Edón nevoso,
de ávido fauno entre los brazos presa;
estrujadas, del pecho en flor las gracias
tiemblan más bellas.

Gritos y besos en la ardiente boca
mézclanse; el sol en la marmórea frente
ríe, y la larga cabellera ondula
trémula al viento.

 

Versión original en italiano

 

Giosuè Carducci (1899): Odi barbare

 

“Preludio”

 

Odio l’usata poesia: concede
comoda al vulgo i flosci fianchi e senza
palpiti sotto i consueti amplessi
stendesi e dorme. 

 

A me la strofe vigile, balzante
co ‘l plauso e ‘l piede ritmico ne’ cori:
per l’ala a volo io còlgola, si volge
ella e repugna. 

 

Tal fra le strette d’amator silvano
torcesi un’evia su ‘l nevoso Edone:
piú belli i vezzi del fiorente petto
saltan compressi, 

 

e baci e strilli su l’accesa bocca
mesconsi: ride la marmorea fronte
al sole, effuse in lunga onda le chiome
fremono a’ venti.

sábado, 25 de julio de 2020

"Muros de Arezzo"

Francisco Brines (1966): Palabras a la oscuridad
"Muros de Arezzo"
A Francisco Nieva
Dentro de aquella descarnada iglesia
la nave era una sombra, cuyo aliento
era un vaho de siglos, y en la hondura
vimos la luz sesgando el alto muro.
Y el sueño humano allí, con los colores
del más ardiente engaño, las cenizas
del deseo de un hombre sepultadas
en árbol, en corcel, séquito o ángel.
No puso fantasía ni invención:
sobre la faz del hombre y de la tierra
dejó el orden debido; y admiramos
no la belleza física, la imagen
de nuestra carne serenada. Suma
de perfección es la cabeza humana,
sin fuego de alegría y sin tristeza;
ni altiva ni humillada bajo el arco
del aire azul, tan quieta la mirada
que deja a los caballos sin instinto,
sin crecimiento natural al árbol.
Se nos narra una historia de este mundo;
el pretexto remoto de unos seres
como nosotros mismos, mas sabemos
que el bien y el mal aquí no son pasiones.
La pintada pared nos muestra el sueño
que abolió nuestra escoria: son iguales
el moribundo y el que ama, reyes
y palafreneros, montes o lanzas,
la desnudez y el atavío, sol
o noche, los piadosos y el guerrero,
la sed y la coraza, quien vigila
y el dormido en la tienda, la señora
y sus damas, el estandarte rojo
y el sepulcro, el joven y el anciano,
la indiferencia y el dolor, el hombre
y Dios.
Enamorado alguna vez,
y haciendo realidad el viejo sueño
de una mejor naturaleza, quiso
la perfección. Recordando el amor,
la dicha mantenida, sus pinceles
conservaron los hábitos y gestos
terrenales, copió la vida toda,
y a semejanza de él, aunque visible,
un aire hermoso y denso allí respiran
logrando un orden nuevo que serena:
feliz; sin libertad, vive aquí el hombre.