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viernes, 14 de agosto de 2020

"A una vieja que se tenía por hermosa"

Diego Hurtado de Mendoza

"A una vieja que se tenía por hermosa"

Tenéis, señora Aldonza, tres treinta años;
tres cabellos, no más, y un solo diente;
los pechos de cigarra propiamente,
en que hay telas de arañas y de araños.
En vuestras sayas, tocas y otros paños
no hay tantas rugas como en vuestra frente,
la boca es desgarrada y tan valiente
que dos puertos de mar no son tamaños.
En cantar parecéis mosquito o rana;
la zanca es de boñiga o de finado;
la cresta es de lechuza a la mañana.
Oléis como a pescado remojado;
de cabra es vuestra espalda tan galana,
como de pato flaco bien pelado.

viernes, 6 de marzo de 2020

“Ahora en la dulce ciencia embebecido”

Diego Hurtado de Mendoza (siglo XVI)

 “Ahora en la dulce ciencia embebecido”

Ahora en la dulce ciencia embebecido,
ahora en el uso de la ardiente espada,
agora con la mano y el sentido
puesto en seguir la caza levantada,

      ahora el pesado cuerpo esté dormido,
ahora el alma atenta y desvelada,
siempre en el corazón terné esculpido
tu ser y hermosura entretallada.

      Entre gentes extrañas do se encierra
el sol fuera del mundo y se desvía,
duraré y permaneceré de esta arte.

      En el mar, en el cielo, so la tierra,
contemplaré la gloria de aquel día,
que tu vista figura en toda parte. 

domingo, 21 de octubre de 2018

“Pedía, reina, un soneto”

Diego de Mendoza

“Pedía, reina, un soneto”

Pedís, reina, un soneto. Yo lo hago.
El primer verso y el segundo he hecho;
si el tercero me sale de provecho,
con otro verso el un cuarteto os pago.

Ya llego al quinto. ¡España! ¡Santiago!
¡Fuera, que entro en el sexto! ¡Sus, buen pecho!
Si del séptimo salgo, gran derecho
tengo a salir con vida de este trago.

Ya tenemos a un cabo los cuartetos:
¿Qué me decís, señora? ¿No ando bravo?
Mas sabe Dios si temo los tercetos.

Y si bien con este soneto acabo,
nunca en toda mi vida más sonetos.
Ya de este, ¡gloria a Dios!, he visto el cabo.