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domingo, 7 de junio de 2026

“Vieja canción”

Eloy Sánchez Rosillo (1996): La vida

“Vieja canción”

 

He escuchado en la radio, por azar, hace un rato,

una vieja canción,

una canción romántica que estuvo muy de moda

en la playa, durante los meses de un verano

maravilloso de mi adolescencia.

Muchas veces la oí entonces, junto a alguien

que junio quiso darme y me quitó septiembre.

 

Mientras la música sonaba,

he sentido en el pecho

la emoción de los días antiguos: tanta luz

tanta ilusión brotando, tanta vida;

y he cerrado los ojos y he visto a una muchacha

que a través de la niebla del tiempo me sonríe

y con amor me mira.

viernes, 15 de mayo de 2026

“El lobito malo y el lobito bueno”

Gloria fuertes (1992) Cuentos de animales: la pata mete la pata

 

“El lobito malo y el lobito bueno”

 

1. Érase una vez

un lobito bueno

al que maltrataban

todos los corderos.

J. A. Goytisolo

2. Y érase también

un lobito malo

al que obedecían

todos los vasallos.

 

3. El lobito malo

los metió en la guerra,

y no quedó pueblo

ni árbol en la tierra.

 

4. No se conocían

y se iban matando,

todo por la culpa

del lobito malo.

 

5. Y vino otra vez

un lobito bueno,

al que respetaban

los pocos corderos

-que quedaban.

 

6. Quemaron las armas

y no hubo más guerra.

Lobos y corderos

jugando en la tierra.

 

jueves, 14 de mayo de 2026

“El lobito bueno”

José Agustín Goytisolo (2003) Los poemas son mi orgullo: antología poética

El lobito bueno

 

Érase una vez

un lobito bueno

al que maltrataban

todos los corderos.

 

Había también

una bruja hermosa

un príncipe malo

y un pirata honrado.

 

Todas estas cosas

había una vez

cuando yo soñaba

un mundo al revés.

lunes, 4 de mayo de 2026

“Canción de invierno y de verano”

Ángel González (1967): Tratado de urbanismo

Canción de invierno y de verano

Cuando es invierno en el mar del Norte
es verano en Valparaíso.
Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el puerto de Bremen
        con jirones de niebla y de hielo en sus cabos,
mientras los balandros soleados arrastran por la superficie del Pacífico
        Sur bellas bañistas.

Eso sucede en el mismo tiempo,
pero jamás en el mismo día.

Porque cuando es de día en el mar del Norte
—brumas y sombras absorbiendo restos
de sucia luz—
es de noche en Valparaíso
—rutilantes estrellas lanzando agudos dardos
a las olas dormidas.

Cómo dudar que nos quisimos,
que me seguía tu pensamiento
y mi voz te buscaba —detrás,
muy cerca, iba mi boca.

Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto:
primaveras, veranos, soles, lunas.
Pero jamás en el mismo día.

domingo, 3 de mayo de 2026

“Canción para cantar una canción”

Ángel González (1967): Tratado de urbanismo

Canción para cantar una canción

Esa música…
Insiste, hace daño
en el alma.
Viene tal vez de un tiempo
remoto, de una época imposible
perdida para siempre.
Sobrepasa los límites
de la música. Tiene materia,
aroma, es como polvo de algo
indefinible, de un recuerdo
que nunca se ha vivido,
de una vaga esperanza irrealizable.
Se llama simplemente:
canción.


Pero no es sólo eso.


Es también la tristeza.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

"Canción para Billy Holiday"

Pere Gimferrer (1969): Extraña fruta y otros poemas

"Canción para Billy Holiday"

Y la muerte
nadie la oía
pero hablaba muy cerca del micrófono
Con careta antigás daba un beso a los niños
Lady Day las gaviotas heridas vuelven a la luz del puerto
Extraña fruta en el aire el crepúsculo se ausenta
Con una espada con un guante con una bola de cristal
la pecera magnética la cueva del pasado el submarino bajo las
mareas que fulgen
Lady Day cuánto amor en una juventud cuántos errores
cuántas tardes hablando qué deseo qué eléctricos
jazmines
cuántos cow-boys muertos como trovadores la sonrisa en los
labios que se tiñen de sangre
los gritos en las calles las manifestaciones disueltas bajo el
arco voltaico del poniente y los lóbregos edificios
irreales
Lady Day el amor como una libélula
cazador de libélulas
Lady Day qué despacio nos viene la experiencia todo cobra un
sentido se ordena como el paisaje en los ojos cuando
recién despiertos corremos las persianas
o intentamos ordenar las palabras de un
poema
Lady Day
Animales heridos en el bosque nuestros ojos qué piden qué
desean
qué desea esta voz en el viento de otoño un lebrel o su presa
disueltos en la fría oscuridad del tiempo
escamoteados como naipes de una baraja los años de nuestra
juventud
Con dos vueltas de llave cerraron la cocina
No nos dan mermelada ni pastel de cereza
ni el amor ni la muerte extraña fruta que deja un sabor ácido.

miércoles, 7 de julio de 2021

"Ya cantan los gallos"

Anónimo 

"Ya cantan los gallos"

Ya cantan los gallos,
Amor mío, y vete,
Cata que amanece.

Vete, alma mía,
Más tarde no esperes,
No descubra el día
Los nuestros placeres.
Cata que los gallos,
Según me parece,
Dicen que amanece

sábado, 29 de mayo de 2021

"V"

Carme Jodra (1999[2000]): Las moras agraces

Del Anexo "Hecatombe"

"V"

Fue una tarde como un trazo 
de dolientes alegrías. 
"Soy that you love me", decías, 
agarrada de mi brazo, 
y yo, prendida en el lazo 
del manantial de tu risa, 
temblaba bajo la brisa
del valor que me faltaba...
"Say that you love me", cantaba
mi tormento y tu divisa...

domingo, 16 de mayo de 2021

"Canción del esposo soldado"

Miguel Hernández (1937): Viento del pueblo

"Canción del esposo soldado"

He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torres, alta luz y ojos altos,
esposa de mi piel, gran trago de mi vida,
tus pechos locos crecen hacia mí dando saltos
de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al más leve tropiezo,
y a reforzar tus venas con mi piel de soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el pecho
hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una boca inmensa
de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado
envuelto en un clamor de victoria y guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garras.

Es preciso matar para seguir viviendo.
Un día iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de estruendo
cosida por tu mano.

Tus piernas implacables al parto van derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y brechas
recorres un camino de besos implacables.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos.

lunes, 29 de marzo de 2021

“Íbase la niña”

Lope de Vega (1614): El valor de las mujeres

“Íbase la niña”

Íbase la niña,
noche de San Juan,
a coger los aires
al fresco del mar.
Miraba los remos
que remando van
cubiertos de flores,
flores de azahar.
Salió un caballero
por el arenal,
dijérale amores,
cortés y galán.
Respondió la esquiva,
quísola abrazar,
con temor que tiene
huyendo se va.
Salióle al camino
otro por burlar,
las hermosas manos
le quiere tomar.
Entre estos desvíos
perdidos se han
sus ricos zarcillos;
vanlos a buscar.

«¡Dejadme llorar,
orillas del mar!»
«¡Por aquí, por allí los vi,
por aquí deben de estar!»

Lloraba la niña,
no los puede hallar,
danle para ellos,
quiérenla engañar.

«¡Dejadme llorar,
orillas del mar!»
«¡Por aquí, por allí los vi,
por aquí deben de estar!»

«Tomad, niña, el oro
y no lloréis más,
que todas las niñas
nacen en tomar,
que las que no toman
después llorarán
el no haber tomado
en su verde edad.»

La que no quisiere holgar
dos hombres ha menester;
el uno para querer
y el otro para pelar.
Tomó la niña el dinero
y rogáronla que baile,
y como era nuevo en él
así dijo que cantasen:
Yo no sé cómo bailan aquí,
que en mi tierra no bailan así.
En mi tierra bailan
de otra manera,
porque los dineros
hacen dar vueltas;
porque no me suenan
ni sus armas vi,
yo no sé cómo bailan aquí,
que en mi tierra no bailan así.

jueves, 31 de diciembre de 2020

“Canción de los cuerpos”

Francisco Brines (1977): Insistencias en Luzbel

“Canción de los cuerpos”

La cama está dispuesta,
blancas las sábanas,
y un cuerpo se me ofrece
para el amor.
Abramos la ventana,
entren calor y noche,
y el ruido del mundo
sea sólo el ruido
del placer.
Que no hay felicidad
tan repetida y plena
como pasar la noche,
romper la madrugada,
con un ardiente cuerpo.
Con un oscuro cuerpo,
de quien nada conozco
sino su juventud.

martes, 8 de septiembre de 2020

“Romance de la pena negra”

Federico García Lorca (1928): Romancero gitano

“Romance de la pena negra”

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿Por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.

Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las tierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache, carne y ropa.
¡Ay, mis camisas de hilo!
¡Ay, mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.

Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota! 

domingo, 6 de septiembre de 2020

"Canción del jinete”

Federico García Lorca (1927): Canciones

"Canción del jinete”

En la luna negra 
de los bandoleros, 
cantan las espuelas.
Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
...Las duras espuelas 
del bandido inmóvil 
que perdió las riendas.
Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!
En la luna negra, 
sangraba el costado 
de Sierra Morena.
Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?
La noche espolea 
sus negros ijares 
clavándose estrellas.
Caballito frío.
¡Qué perfume de flor de cuchillo!
En la luna negra, 
¡un grito! Y el cuerno 
largo de la hoguera.
Caballito negro.
¿Dónde llevas tu jinete muerto?

lunes, 31 de agosto de 2020

"Sensemayá (Canto para matar a una culebra)"

Nicolás Guillén (1937): Cantos para soldados y sones para turistas


"Sensemayá (Canto para matar a una culebra)"


Mayombe-bombe-mayombé!
¡Mayombe-bombe-mayombé!
¡Mayombe-bombe-mayombé!

La culebra tiene los ojos de vidrio;
la culebra viene, y se enreda en un palo;
con sus ojos de vidrio en un palo,
con sus ojos de vidrio.
La culebra camina sin patas;
la culebra se esconde en la yerba;
caminando se esconde en la yerba,
caminando sin patas!

¡Mayombe-bombe-mayombé!
¡Mayombe-bombe-mayombé!
¡Mayombe-bombe-mayombé!

Tú le das con el hacha, y se muere:
¡dale ya!
¡No le des con el pie, que te muerde,
no le des con el pie, que se va!

Sensemayá, la culebra,
sensemayá.
Sensemayá, con sus ojos,
sensemayá.
Sensemayá con su lengua,
sensemayá.
Sensemayá con su boca,
sensemayá!

La culebra muerta no puede comer;
la culebra muerta no puede silbar;
no puede caminar,
no puede correr!
La culebra muerta no puede mirar;
la culebra muerta no puede beber,
no puede respirar,
no puede morder!

¡Mayombe-bombe-mayombé!
Sensemayá, la culebra…
¡Mayombe-bombe-mayombé!
Sensemayá, no se mueve…
¡Mayombe-bombe-mayombé!
Sensemayaá, la culebra…
¡Mayombe-bombe-mayombé!
¡Sensemayá, se murió!

martes, 25 de agosto de 2020

“La muralla”

Nicolás Guillén 

“La muralla”

Para hacer esta muralla,
tráiganme todas las manos:
Los negros, su manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Ay,
una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte.

¡Tun, tun!
¿Quién es?
Una rosa y un clavel...
¡Abre la muralla!
¡Tun, tun!
¿Quién es?
El sable del coronel...
¡Cierra la muralla!
¡Tun, tun!
¿Quién es?
La paloma y el laurel... 
¡Abre la muralla!
¡Tun, tun!
¿Quién es?
El alacrán y el ciempiés...
¡Cierra la muralla!

Al corazón del amigo,
abre la muralla;
al veneno y al puñal,
cierra la muralla;
al mirto y la yerbabuena,
abre la muralla;
al diente de la serpiente,
cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor,
abre la muralla...

Alcemos una muralla
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte...

domingo, 15 de diciembre de 2019

“Canción (Álamo blanco)”

Juan Ramón Jiménez (1936): Canción

“Canción (Álamo blanco)”

Arriba canta el pájaro
y abajo canta el agua.
--Arriba y abajo,
se me abre el alma--.

¡Entre dos melodías, 
la columna de plata!
Hoja, pájaro, estrella;
baja flor, raíz, agua.
¡Entre dos conmociones,
la columna de plata! 
¡Y tú, tronco ideal,
entre mi alma y mi alma!

Mece a la estrella el pájaro,
a la flor mece el agua.
--Arriba y abajo, 

sábado, 19 de octubre de 2019

“Si tú me dices ven…”

Amado Nervo

“Si tú me dices ven…”

Si tú me dices «¡ven!», lo dejo todo…
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada…
Pero dímelo fuerte, de tal modo

que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.

Si tú me dices «¡ven!», todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;

mas he de compensarte mi retardo,
difundiéndome ¡Oh Cristo! ¡como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar!

domingo, 15 de septiembre de 2019

“Ojos garzos ha la niña”

Juan del Encina (1496): Cancionero

Ojos garzos ha la niña

Ojos garzos ha la niña:
¡quién se los namoraría!
Son tan bellos y tan bivos
que a todos tienen cativos,
mas muéstralos tan esquivos
que roban el alegría.
Roban el plazer y gloria,
los sentidos y memoria;
de todos llean vitoria
con su gentil galanía.
Con su gentil gentileza
ponen fe con más firmeza
hazen bivir en tristeza
al que alegre ser solía.
No hay ninguno que los vea
que su cativo no sea.
Todo el mundo los dessea
contemplar de noche y día.

viernes, 17 de mayo de 2019

"El reo de la muerte"

José de Espronceda(1840): El reo de la muerte

“El reo de la muerte”

¡¡¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!!!

I

Reclinado sobre el suelo
con lenta amarga agonía,
pensando en el triste día
que pronto amanecerá;
en silencio gime el reo
y el fatal momento espera
en que el sol por vez postrera
en su frente lucirá.

Un altar y un crucifijo
y la enlutada capilla,
lánguida vela amarilla
tiñe en su luz funeral,
y junto al mísero reo,
medio encubierto el semblante
se oye al fraile agonizante
en son confuso rezar.

El rostro levanta el triste
y alza los ojos al cielo,
tal vez eleva en su duelo
la súplica de piedad.
¡Una lágrima! ¿es acaso
de temor o de amargura?
¡Ay! a aumentar su tristura
vino un recuerdo quizá!!!

Es un joven, y la vida
llena de sueños de oro,
pasó ya, cuando aún el lloro
de la niñez no enjugó
el recuerdo es de la infancia,
¡y su madre que le llora,
para morir así ahora
con tanto amor le crió!

Y a par que sin esperanza
ve ya la muerte en acecho,
su corazón en su pecho
siente con fuerza latir;
al tiempo que mira al fraile
que en paz ya duerme a su lado,
y que, ya viejo y postrado
le habrá de sobrevivir.

¿Mas qué rumor a deshora
rompe el silencio? Resuena
una alegre cantilena
y una guitarra a la par,
y de gritos y botellas
que se chocan el sonido,
y el amoroso estallido
de los besos y el danzar.
Y también pronto en son triste
lúgubre voz sonará:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

Y la voz de los borrachos,
y sus brindis, sus quimeras,
y el cantar de las rameras,
y el desorden bacanal
en la lúgubre capilla
penetran, y carcajadas,
cual de lejos arrojadas
de la mansión infemal.
Y también pronto en son triste
lúgubre voz sonará:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

¡Maldición! al eco infausto,
el sentenciado maldijo
la madre que como a hijo
a sus pechos le crió;
y maldijo el mundo todo,
maldijo su suerte impía,
maldijo el aciago día
y la hora en que nació.

II

Serena la luna
alumbra en el cielo,
domina en el suelo
profunda quietud;
ni voces se escuchan,
ni ronco ladrido,
ni tierno quejido
de amante laúd.

Madrid yace envuelto en sueño,
todo al silencio convida,
y el hombre duerme y no cuida
del hombre que va a espirar;
si tal vez piensa en mañana,
ni una vez piensa siquiera
en el mísero que espera
para morir, despertar:
que sin pena ni cuidado
los hombres oyen gritar:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

¡Y el juez también en su lecho
duerme en paz! ¡y su dinero
el verdugo, placentero,
entre sueños cuenta ya!
tan sólo rompe el silencio
en la sangrienta plazuela
el hombre del mal que vela
un cadalso a levantar.

* * *

Loca y confusa la encendida mente,
sueños de angustia y fiebre y devaneo,
el alma envuelven del confuso reo,
que inclina al pecho la abatida frente.

Y en sueños
confunde
la muerte,
la vida:
recuerda
y olvida,
suspira,
respira
con hórrido afán.

Y en un mundo de tinieblas
vaga y siente miedo y frío,
y en su horrible desvarío
palpa en su cuello el dogal:
y cuanto más forcejea,
cuanto más lucha y porfía,
tanto más en su agonía
aprieta el nudo fatal.
Y oye ruido, voces, gentes,
y aquella voz que dirá:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!

O ya libre se contempla,
y el aire puro respira,
y oye de amor que suspira
la mujer que a un tiempo amó,
bella y dulce cual solía,
tierna flor de primavera,
el amor de la pradera
que el abril galán mimó.

Y gozoso a verla vuela,
y alcanzarla intenta en vano,
que al tender la ansiosa mano
su esperanza a realizar,
su ilusión la desvanece
de repente el sueño impío,
y halla un cuerpo mudo y frío
y un cadalso en su lugar:
y oye a su lado en son triste
lúgubre voz resonar:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!