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domingo, 7 de junio de 2026

“Vieja canción”

Eloy Sánchez Rosillo (1996): La vida

“Vieja canción”

 

He escuchado en la radio, por azar, hace un rato,

una vieja canción,

una canción romántica que estuvo muy de moda

en la playa, durante los meses de un verano

maravilloso de mi adolescencia.

Muchas veces la oí entonces, junto a alguien

que junio quiso darme y me quitó septiembre.

 

Mientras la música sonaba,

he sentido en el pecho

la emoción de los días antiguos: tanta luz

tanta ilusión brotando, tanta vida;

y he cerrado los ojos y he visto a una muchacha

que a través de la niebla del tiempo me sonríe

y con amor me mira.

domingo, 10 de mayo de 2026

“Reverbera la música en los muros…”

Ángel González (1976): Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan

“Reverbera la música en los muros…”

Reverbera la música en los muros, 

y traspasa mi cuerpo como si no existiese. 

 

¿Soy solo una memoria que regresa 

desde el cabo remoto de la vida, 

fiel a una invocación que no perdona?

 

Música que rechazan las paredes: 

solo soy eso. 


Cuando ella cesa también yo me extingo. 

domingo, 3 de mayo de 2026

“Canción para cantar una canción”

Ángel González (1967): Tratado de urbanismo

“Canción para cantar una canción”

Esa música…
Insiste, hace daño
en el alma.
Viene tal vez de un tiempo
remoto, de una época imposible
perdida para siempre.
Sobrepasa los límites
de la música. Tiene materia,
aroma, es como polvo de algo
indefinible, de un recuerdo
que nunca se ha vivido,
de una vaga esperanza irrealizable.
Se llama simplemente:
canción.


Pero no es sólo eso.


Es también la tristeza.

martes, 21 de octubre de 2025

“En el infierno había un violoncello”

 Rosa Chacel (1936): A la orilla de un pozo

“En el infierno había un violoncello”

 

En el infierno había un violoncello

entre el café y el humo de pitillos
y cien aulas con libros amarillos
y nieve y sangre y barro por el suelo.

Pero tú, resguardada por el velo
de tus cristales de lucientes brillos,
pasabas, seria y pura, en los sencillos
compases de tu fe y de tu consuelo.

Algunas veces fuimos de la mano
por las venas del bosque y las cornejas
peinaron la melena a nuestras almas.

Si hoy nos separa el Ábrego inhumano,
no llores mi amistad mientras te alejas:
entrega al viento el talle de tus palmas.

viernes, 7 de febrero de 2025

“Cimbelino”

 William Shakespeare

“Cimbelino”


No temas más al sol abrasador,
ni a las violentas furias del invierno.
Porque has cumplido tu labor en este mundo,
ya estás en casa, y has cobrado tu justo jornal.
Dorados jóvenes y muchachas, todos deben,
como el deshollinador, convertirse en polvo.

No temas más el ceño del poderoso,
ya no te alcanza el golpe del tirano.
No te preocupes más de vestirte y de comer.
Para ti es lo mismo el junco que el roble.
El cetro, la sabiduría, la ciencia,
todo debe acatar esto, y convertirse en polvo.

No temas más el destello del relámpago,
ni al terrible trueno que apedrea.
No temas calumnias, ni el escozor de la censura.
Para ti han acabado alegrías y tristezas.
Todos los amantes, todos los jóvenes
deben aceptar esto, y convertirse en polvo.

¡Que ningún exorcista te dañe,
y que ninguna brujería te hechice!
¡Que los espectros insepultos te esquiven!
¡Que nada malo se te acerque!
¡Tranquilo fin tengas, y honrada sea tu tumba!

sábado, 28 de agosto de 2021

"Strangers in the night"

Ana Rossetti (1988): Yesterday

"Strangers in the night"

Cuando en la noche surge tu ventana,
el oro, taladrando los visillos,
introduce en mi alcoba tu presencia.
Me levanto e intento sorprenderte,
asistir al momento en que tu torso cruce
los cristales y la tibia camisa
sea a la silla lanzada.
Mi pupila se engarza en el encaje
y mis pies ya no atienden, de las losas, el frío.

sábado, 17 de abril de 2021

“Descendimiento (oratorio)”

Ada Salas (2018): Descendimiento

“Descendimiento (oratorio)”

(…)

Coro:

o 

todo esto no es 
más que miseria.

(…)

Coral

Ahora el 
silencio aflora
como un bulbo —ese verde
turgente
que 
no sabremos
decir
desde dónde ha nacido—.
Con el brillo el perfume profundo inexplicable —en- 
sordecedor—
las palabras descienden 
muy lentamente in-
candesciendo la piel que protege lo crudo

lo que

necesita de un párpado y que 

—contra todo
pronóstico—
quiere

arder y consumirse y des-
aparecer.

(…)

Coral 

Y cuánto horror no cabe 
en 
la confluencia. Vengo todo lo traigo
para ti. Un poco 
más allá
            —en una
floración imparable—
                                               el mundo
se bifurca el tiempo
se desgaja. Sin parar
de nacerse una muerte 
tras otra y luego otra

en este huir de sí. 

(…)

Coro: 
                        Coro I: 
                        
                   Qué cuerpo
                   toca un cuerpo
                   cuando toca otro cuerpo. 

(…)

Coro II: 

Qué puede
realmente
unir dos corazones. 

jueves, 11 de febrero de 2021

“El piano”

Luis Cernuda (1942): Ocnos

“El piano”

Pared frontera de tu casa vivía la familia de aquel pianista..., quien siempre ausente por tierras lejanas, en ciudades a cuyos nombres tu imaginación ponía un halo mágico, alguna vez regresaba por unas semanas a su país y a los suyos. Aunque no aprendieras su vuelta por haberle visto cruzar la calle, con su aire vagamente extranjero y demasiado artista, el piano al anochecer te lo decía.
Por los corredores ibas hacia la habitación a través de cuya pared él estudiaba, y allí solo y a oscuras, profundamente atraído mas sin saber por qué, escuchabas aquellas frases lánguidas, de tan penetrante melancolía, que llamaban y hablaban a tu alma infantil, evocándole un pasado y un futuro igualmente desconocidos.
Años después otras veces oíste los mismos sones, reconociéndolos y adscribiéndolos ya a tal músico de ti amado, pero aún te parecía subsistir en ellos, bajo el renombre de su autor, la vastedad, la expectación de una latente fuerza elemental que aguarda un gesto divino, el cual, dándole forma, ha de hacerla brotar bajo la luz.
El niño no atiende a los nombres sino a los actos, y en éstos al poder que los determina. Lo que en la sombra solitaria de una habitación te llamaba desde el muro, y te dejaba anhelante y nostálgico cuando el piano callaba, era la música fundamental, anterior y superior a quienes la descubren e interpretan, como la fuente de quien el río y aun el mar sólo son formas tangibles y limitadas.

lunes, 7 de septiembre de 2020

“La guitarra”

Federico García Lorca (1931): Poema del cante jondo

“La guitarra”

Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh, guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas
.

viernes, 28 de agosto de 2020

“Guitarra”

Nicolás Guillén 

“Guitarra”

A Francisco Guillén

Tendida en la madrugada,
la firme guitarra espera:
voz de profunda madera
desesperada.
Su clamorosa cintura,
en la que el pueblo suspira,
preñada de son, estira
la carne dura.
Arde la guitarra sola,
mientras la luna se acaba;
arde libre de su esclava
bata de cola.
Dejó al borracho en su coche,
dejó el cabaret sombrío,
donde se muere de frío,
noche tras noche,
y alzó la cabeza fina,
universal y cubana,
sin opio, ni mariguana,
ni cocaína.
¡Venga la guitarra vieja,
nueva otra vez al castigo
con que la espera el amigo,
que no la deja!
Alta siempre, no caída,
traiga su risa y su llanto,
clave las uñas de amianto
sobre la vida.
Cógela tú, guitarrero,
límpiale de alcohol la boca,
y en esa guitarra, toca
tu son entero.
El son del querer maduro,
tu son entero;
el del abierto futuro,
tu son entero;
el del pie por sobre el muro,
tu son entero…
Cógela tú, guitarrero,
límpiale de alcol la boca,
y en esa guitarra, toca
tu son entero.

miércoles, 26 de agosto de 2020

“Alma música”

Nicolás Guillén 

“Alma música”

Yo soy borracho. Me seduce el vino
luminoso y azul de la Quimera
que pone una explosión de Primavera
sobre mi corazón y mi destino.
Tengo el alma hecha ritmo y armonía;
todo en mi ser es música y es canto,
desde el réquiem tristísimo de llanto
hasta el trino triunfal de la alegría.
Y no porque la vida mi alma muerda
ha de rimar su ritmo mi alma loca:
aun mas que por la mano que la toca
la cuerda vibra y canta porque es cuerda.
Así, cuando la negra y dura zarpa
de la muerte destroce el pecho mío,
mi espíritu ha de ser en el vacío
cual la postrera vibración de un arpa.
Y ya de nuevo en el astral camino
concretara sus ansias de armonía
en la cascada de una sinfonía,
o en la alegría musical de un trino.

jueves, 16 de abril de 2020

“Despega la alondra y encontrarás la música”

Emily Dickinson (c. 1864): Poems by Emily Dickinson [Poemas de Emily Dickinson]

Versión en inglés

“Split the Lark”

Split the Lark—and you'll find the Music,
Bulb after Bulb, in Silver rolled,
Scantily dealt to the Summer Morning
Saved for your Ear when Lutes be old.
Loose the Flood—you shall find it patent—
Gush after Gush, reserved for you.
Scarlet Experiment! Sceptic Thomas!
Now, do you doubt that your Bird was true?


Traducción al español

“Despega la alondra y encontrarás la música”

Despega la alondra y encontrarás la música
bulbo tras bulbo, revestida de plata
apenas entregada a la mañana de estío
guardada para tu oído cuando el laúd sea viejo.
Suelta la inundación, lo verás patente
borbotón tras borbotón, reservado para ti.
¡Experimento escarlata! ¡Escéptico Tomás!
Ahora, ¿dudas de que tu pájaro fuera real?

lunes, 3 de diciembre de 2018

“Oda III: A Francisco Salinas”

Fray Luis de León

“Oda III: A Francisco Salinas”

A Francisco Salinas
Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca

El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.

A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.

Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.

Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.

Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.

Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente.

¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!

A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.

¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!