jueves, 12 de marzo de 2020

“Soneto XVII (Pensando que el camino iba derecho)”

Garcilaso de la Vega
“Soneto XVII (Pensando que el camino iba derecho)”
Pensando que el camino iba derecho,
vine a parar en tanta desventura,
que imaginar no puedo, aún con locura,
algo de que esté un rato satisfecho.

El ancho campo me parece estrecho,
la noche clara para mí es escura;
la dulce compañía, amarga y dura,
y duro campo de batalla el lecho.

Del sueño, si hay alguno, aquella parte
sola, que es imagen de la muerte,
se aviene con el alma fatigada.

En fin que como quiera estoy de arte,
que juzgo ya por hora menos fuerte,
aunque en ella me vi, la que es pasada.

miércoles, 11 de marzo de 2020

"Soneto XVIII (Si a vuestra voluntad yo soy de cera)"

Garcilaso de la Vega

“Soneto XVIII (Si a vuestra voluntad yo soy de cera)”
              
Si a vuestra voluntad yo soy de cera,
y por sol tengo sólo vuestra vista,
la cual a quien no inflama o no conquista
con su mirar, es de sentido fuera;

¿de do viene una cosa, que, si fuera
menos veces de mí probada y vista,
según parece que a razón resista,
a mi sentido mismo no creyera?

Y es que yo soy de lejos inflamado
de vuestra ardiente vista y encendido
tanto, que en vida me sostengo apenas;

mas si de cerca soy acometido
de vuestros ojos, luego siento helado
cuajárseme la sangre por las venas.

martes, 10 de marzo de 2020

“Y es que tengo...”

Antonio Colinas (1981): Extravagante jerarquía

“Y es que tengo...” 

Y es que tengo las ingles de cal viva,
vaso febril de piel alucinante,
y es que mi sed, mi carne crepitante,
necesita tu beso y tu saliva.

Venga tu cuerpo en forma de querube,
blanco lebrel en lid de crisantemos,
furioso entre mis piernas belicosas.
Muérdeme tal relámpago a la nube
y la tierra será en que nos amemos
un delirante campo de mimosas.

lunes, 9 de marzo de 2020

“Mira el breve minuto de la rosa”

Guillermo Carnero (1974): Variaciones y figuras sobre un tema de la Bruyère

“Mira el breve minuto de la rosa”

Mira el breve minuto de la rosa.                   
Antes de haberla visto sabías ya su nombre,
y ya los batintines de tu léxico
aturdían tus ojos —luego, al salir al aire, fuiste inmune
a lo que no animara en tu memoria             
la falsa herida en que las cuatro letras                     
omiten esa mancha de color: la rosa tiembla, es tacto.
Si llegaste a advertir lo que no tiene nombre                      
regresas luego a dárselo, en él ver: un tallo mondo, nada;
cuando otra se repite y nace pura                
careces de más vida, tus ojos no padecen agresión de la luz,
sólo una vez son nuevos.

domingo, 8 de marzo de 2020

“Sueños”

Emilio Prados (1946):  Cuerpo perseguido, 1927-28

“Sueños”

Te llamé. Me llamaste.
Brotamos como ríos.
Alzáronse en el cielo
los nombres confundidos.

Te llamé. Me llamaste.
Brotamos como ríos.
Nuestros cuerpos quedaron
frente a frente, vacíos.

Te llamé. Me llamaste.
Brotamos como ríos.
Entre nuestros dos cuerpos,
¡qué inolvidable abismo!

sábado, 7 de marzo de 2020

“El hórreo”

Celso Emilio Ferreiro (1962): Larga noche de piedra

                                                                                                        Versión en castellano

“El hórreo”

De aquel perdido Edén solo me queda,
en la niebla de la memoria, un hórreo.
Un mundo, ¡tan enorme!,
en las tibias tardes del otoño.

Allí el hogar, allí la oficina,
allá el teatro y los cómicos.

Allí navegaciones y viajes,
allá canciones y cuentos.

Jugaba a ser un hombre sin saber
que era muy triste aquel juego mío.

Todo pasó. La vida
fue por el tiempo dando tumbos.

De todo me olvidé. Solo me acuerdo
de aquel Edén, en la sombra de aquel hórreo.


Celso Emilio Ferreiro (1962): Longa noite de pedra

Versión en gallego

“O hórreo”

Daquil perdido Edén soio me queda,
na néboa da memoria, un hórreo.
Un mundo, ¡tan inorme!,
nas tépedas tardiñas do outono.

Alí o fogar, alí a oficiña,
alá o teatro i os cómicos.

Alí navigaciós e viaxes,
alá cantigas e contos.

Brincaba a ser un home sin sabere
que era moi triste aquil meu xogo.

Todo pasóu. A vida
foi polo tempo dando tombos.

De todo me esquecín. Soio me lembro
daquil Edén, na sombra daquil hórreo.

viernes, 6 de marzo de 2020

“Ahora en la dulce ciencia embebecido”

Diego Hurtado de Mendoza (siglo XVI)

 “Ahora en la dulce ciencia embebecido”

Ahora en la dulce ciencia embebecido,
ahora en el uso de la ardiente espada,
agora con la mano y el sentido
puesto en seguir la caza levantada,

      ahora el pesado cuerpo esté dormido,
ahora el alma atenta y desvelada,
siempre en el corazón terné esculpido
tu ser y hermosura entretallada.

      Entre gentes extrañas do se encierra
el sol fuera del mundo y se desvía,
duraré y permaneceré de esta arte.

      En el mar, en el cielo, so la tierra,
contemplaré la gloria de aquel día,
que tu vista figura en toda parte. 

jueves, 5 de marzo de 2020

“Esperanza”

Ángel González (1961): Sin esperanza, con convencimiento

“Esperanza”

Esperanza,
araña negra del atardecer.
Te paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.

Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
........................Mi corazón:
tu nido.

.............Muerde en él, esperanza.

miércoles, 4 de marzo de 2020

“Fuga de muerte”

Paul Celan (1996): Amapola y memoria

“Fuga de muerte”

Leche negra del alba la bebemos al atardecer
la bebemos al mediodía y a la mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
lo escribe y sale a la puerta de casa y brillan las estrellas silba llamando a sus perros
silba y salen sus judíos manda cavar una fosa en la tierra
nos ordena tocad ahora música de baile.

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
Tu cabello de ceniza Sulamita cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez.

Grita cavad más hondo en el reino de la tierra los unos y los otros cantad y tocad
echa mano al hierro en el cinto lo blande tiene ojos azules
hincad más hondo las palas los unos y los otros volved a tocar música de baile.

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y a la mañana te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete tu cabello de ceniza Sulamita él juega con serpientes

Grita tocad más dulcemente a la muerte la muerte es un amo de Alemania
grita tocad más sombríamente los violines luego subiréis como humo en el aire
luego tendréis una fosa en las nubes allí no hay estrechez.

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un amo de Alemania
te bebemos al atardecer y a la mañana bebemos
y bebemos la muerte es un amo de Alemania su ojo es azul
te alcanza con bala de plomo te alcanza certero
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete
azuza sus perros contra nosotros nos regala una fosa en el aire
acosa con las serpientes y sueña la muerte es un amo de Alemania
tu cabello de oro Margarete
tu cabello de ceniza Sulamita.


Traducción de Jesús Munárriz

martes, 3 de marzo de 2020

“El árbol”

Luis Cernuda (1944-1949): Vivir sin estar viviendo

“El árbol”

Al lado de las aguas está, como leyenda,
En su jardín murado y silencioso,
El árbol bello dos veces centenario,
Las poderosas ramas extendidas,
Cerco de tanta hierba, entrelazando hojas,
Dosel donde una sombra edénica subsiste.

Bajo este cielo nórdico nacido,
Cuya luz es tan breve, e incierta aun siendo breve,
Apenas embeleso estival lo traspasa y exalta
Como a su hermano el plátano del mediodía,
Sonoro de cigarras, junto del cual es grato
Dejar morir el tiempo divinamente inútil.

Tras el invierno horrible, cuando solo la llama
Conforta aquella espera del revivir futuro,
Al pie del árbol brotan lágrimas de la nieve,
Corolas de azafrán, jacintos, asfodelos,
Con pujanza vernal de la tierra, y fielmente
De nueva juventud el árbol se corona.

Son entonces los días, algunos despejados,
Algunos nebulosos, más tibios de este clima,
Sueño septentrional que el sol casi no rompe,
Y hacia el estanque vienen rondas de mozos rubios:
Temblando, tantos cuerpos ligeros, queda el agua;
Vibrando, tantas voces timbradas, queda el aire.

Entre sus mocedades, vida prometedora,
Aunque pronto marchita en usos tristes,
Raro es aquel que siente, a solas algún día
En hora apasionada, la mano sobre el tronco,
La secreta premura de la savia, ascendiendo
Tal si fuera el latido de su propio destino.

Cuando la juventud el mundo es ancho,
Su medida tan vasta como vasto el deseo,
La soledad ligera, placentero ese irse,
Mirando sin nostalgia cosas y criaturas
Amigas un momento, en blanco la memoria
De recuerdos, que un día serán fardo cansado.

Atrás quedan los otros, repitiendo
Sin urgencia interior los gestos aprendidos,
Legitimados siempre por un provecho estéril;
Ya grey apareada, de hijos productora,
Pasiva ante el dolor como bestia asombrada,
Viva en un limbo idéntico al que en la muerte encuentra.

Pero ocurre una pausa en medio del camino;
La mirada que anhela, vuelta hacia lo futuro,
Es nostálgica ahora, vuelta hacia lo pasado;
Una fatiga nueva, alerta ya a esos ecos
De voces que se fueron, suspensas en el aire
Las preguntas de siempre, por nadie respondidas.

Y el mozo iluso es viejo, él mismo ignora cómo
Entre sueños fue el tiempo malgastado;
Ya su faz reflejada extraña le aparece,
Más que su faz extraña su conciencia,
De donde huyó el fervor trocado por disgusto,
Tal pájaro extranjero en nido que otro hizo.

Mientras, en su jardín, el árbol bello existe
Libre del engaño mortal que al tiempo engendra,
Y si la luz escapa de su cima a la tarde,
Cuando aquel aire ganan lentamente las sombras,
Solo aparece triste a quien triste le mira:
Ser de un mundo perfecto donde el hombre es extraño.