Francesco Petrarca
"Soneto XXXIV"
Apolo, si el deseo ha perdurado
que te inflamaba en la tesalia onda1,
y si a la amada cabellera blonda2,
tras tantos años, no la has olvidado,
del perezoso hielo y tiempo airado,
que durará mientras tu faz se esconda,
defiende a la honorable y sacra fronda3
en que, después que tú, yo me he enredado;
y por virtud de la esperanza amante
que te hizo soportar la vida acerba4,
bórrale al aire los nubosos trazos;
y admirados veremos al instante
a nuestra dama estar sobre la hierba
y hacerse sombra con sus propios brazos.
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