Francesco Petrarca
"Soneto CCCLXIII"
Muerte ha extinguido al sol que me ofuscaba
y en tinieblas sus ojos ha dejado;
olmo es, y roble, el lauro marchitado,
y tierra quien me ardía y me enfriaba:
que es bueno sé, mas mi dolor no acaba.
Falta quien haga tímido y osado
mi pensamiento, y frío y caldeado:
quien de esperanza y duelo me colmaba.
Lejos de aquel que igual hiere que cura,
y que en mi pecho abrió tan honda herida,
mi libertad es gozo y amargura,
y vuelvo con el alma agradecida
al que gobierna la celeste altura,
ya muy cansado y harto de la vida.
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