domingo, 20 de septiembre de 2020

“Los dos ángeles”

Rafael Alberti (1927): Sobre los ángeles

“Los dos ángeles”

Ángel de luz, ardiendo, 
¡oh, ven!, y con tu espada 
incendia los abismos donde yace 
mi subterráneo ángel de las nieblas.

¡Oh espadazo en las sombras! 
Chispas múltiples, 
clavándose en mi cuerpo, 
en mis alas sin plumas, 
en lo que nadie ve, vida.

Me estás quemando vivo. 
Vuela ya de mí, oscuro 
Luzbel de las canteras sin auroras, 
de los pozos sin sueño, 
ya carbón de espíritu, 
sol luna.

Me duelen los cabellos 
y las ansias. ¡Oh, quémame!

¡Quémalo, ángel de luz, custodio mío, 
tú que andabas llorando por las nubes, 
tú, sin mí, tú, por mí, 
ángel frío de polvo, ya sin gloria, 
volcado en las tinieblas!

¡Quémalo, ángel de luz, 
quémame y huye!

sábado, 19 de septiembre de 2020

“Se equivocó la paloma”

Rafael Alberti (1939): Entre el clavel y la espada

“Se equivocó la paloma”

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)

viernes, 18 de septiembre de 2020

“Los ángeles de las ruinas”

Rafael Alberti (1927): Sobre los ángeles

“Los ángeles de las ruinas”

Pero por fin llegó el día, la hora de las palas y los cubos.
No esperaba la luz que se vinieran abajo los minutos,
porque distraía en el mar la nostalgia terrestre de los ahogados.
Nadie esperaba que los cielos amanecieran de esparto
ni que los ángeles ahuyentaran sobre los hombres astros de cardenillo.
 Los trajes no esperaban tan pronto la emigración de los cuerpos.
Por un alba navegable huía la aridez de los lechos.
 Se habla de la bencina,
de las catástrofes que causan los olvidos inexplicables.
 Se murmura en el cielo de la traición de la rosa.
Yo comento con mi alma el contrabando de la pólvora,
a la izquierda del cadáver de un ruiseñor amigo mío.
No os acerquéis.
Nunca pensasteis que vuestra sombra volvería a la sombra 
cuando una bala de revólver hiriera mi silencio.
Pero al fin llegó ese segundo,
disfrazado de noche que espera un epitafio.
La cal viva es el fondo que mueve la proyección de los muertos.
Os he dicho que no os acerquéis.
Os he pedido un poco de distancia:
la mínima para comprender un sueño
y un hastío sin rumbo haga estallar las flores y las calderas.
 La luna era muy tierna antes de los atropellos
y solía descender a los hornos por las chimeneas de las fábricas.
Ahora fallece impura en un mapa imprevisto de petróleo,
asistida por un ángel que le acelera la agonía.
Hombres de cinc, alquitrán y plomo la olvidan.
 Se olvidan hombres de brea y fango
que sus buques y sus trenes,
a vista de pájaro,
son ya en medio del mundo como una mancha de aceite,
limitada de cruces por todas partes.
Se han olvidado.
Como yo, como todos.
Y nadie espera ya la llegada del expreso,
la visita oficial de la luz a los mares necesitados,
la resurrección de las voces en los ecos que se calcinan.

jueves, 17 de septiembre de 2020

“Árbol de ti nacido”

Juan Chabás (1956): Árbol de ti nacido

“Árbol de ti nacido”

Siento crecer profunda y dulcemente
hacia dentro del tronco de mi vida
una raíz de savia renacida
que en ti tan sólo encuentra tierra y fuente.

¡Oh, qué intenso fluir, qué ser presente
el ansia renovada y sin medida
que estalla a cada instante, y, sin herida,
me inunda de una sangre más ferviente!

¡Oh tierra y cielo y flor y rama nueva,
árbol de ti nacido ya en la cumbre
del monte de mis días, a deshora!

¡Hasta el más alto tallo sube, y lleva
tu savia radical la ardiente lumbre
de este amor mío, en rumbo hacia la aurora!

miércoles, 16 de septiembre de 2020

“Elegía II”

Carles Riba (1939-1942): Elegías de Bierville

Versión en catalán

“Elegie II”

Súnion! T'evocaré de lluny amb un crit d'alegria,
tu i el teu sol lleial, rei de la mar i del vent:
pel teu record, que em dreça, feliç de sal exaltada,
amb el teu marbre absolut, noble i antic jo com ell.
Temple mutilat, desdenyós de les altres columnes
que en el fons del teu salt, sota l'onada rient,
dormen l'eternitat! Tu vetlles, blanc a l'altura,
pel mariner, que per tu veu ben girat el seu rumb;
per l'embriac del teu nom, que a través de la nua garriga
ve a cercar-te, extrem com la certesa dels déus;
per l'exiliat que entre arbredes fosques t'albira
súbitament, oh precís, oh fantasmal! i coneix
per ta força la força que el salva als cops de fortuna,
ric del que ha donat, i en sa ruïna tan pur.


Versión en español


“Elegía II”

¡Súnion! Te evocaré desde lejos con un grito de alegría,
a ti y a tu sol leal, rey de la mar y del viento:
por tu recuerdo, que me yergue feliz de sal exaltada,
con tu absoluto mármol, noble y antiguo yo como él.
¡Templo mutilado, desdeñoso de las otras columnas
que en el fondo de tu salto, bajo la ola riente,
duermen la eternidad! Tú velas, blanco en la altura,
por el marinero, que por ti ve bien dirigido su rumbo;
por el ebrio de tu nombre, que a través del desnudo monte bajo
va a buscarte, extremo como la certeza de los dioses;
por el exiliado que entre arboledas sombrías te vislumbra
súbitamente ¡oh preciso, oh fantasmal! y conoce
por tu fuerza la fuerza que le salva de los golpes de azar,
rico de lo que dio, y en su ruina tan puro.

martes, 15 de septiembre de 2020

“Ladies journal”

Blanca Varela
Ladies journal
el ratón te contempla extasiado
la araña no se atreve a descender ni un
          milímetro más a la tierra
el café es un espectro azul sobre la hornilla
dispuesto a desaparecer para siempre
          oh sí querida mía
son las siete de la mañana
levántate muchacha
recoge tu pelo en la fotografía
descubre tu frente tu sonrisa
sonríe al lado del niño que se te parece
          oh sí lo haces como puedes
y eres idéntica a la felicidad
que jamás envejece
          quédate quieta
allí en ese paraíso
al lado del niño que se te parece
son las siete de la mañana
es la hora perfecta para comenzar
a soñar
          el café será eterno
y el sol eterno
si no te mueves
si no despiertas
si no volteas la página
en tu pequeña cocina
frente a mi ventana

lunes, 14 de septiembre de 2020

“Lied de la noche”

Álvaro Mutis
Lied de la noche”
La nuit vient sur un char conduit par le silence
Lafontaine
Y, de repente,
llega la noche
como un aceite
de silencio y pena.
A su corriente me rindo
armado apenas
con la precaria red
de truncados recuerdos y nostalgias
que siguen insistiendo
en recobrar el perdido
territorio de su reino.
Como ebrios anzuelos
giran en la noche
nombres, quintas,
ciertas esquinas y plazas,
alcobas de la infancia,
rostros del colegio,
potreros, ríos
y muchachas
giran en vano
en el fresco silencio de la noche
y nadie acude a su reclamo.
Quebrantado y vencido
me rescatan los primeros
ruidos del alba,
cotidianos e insípidos
como la rutina de los días
que no serán ya
la febril primavera
que un día nos prometimos.

domingo, 13 de septiembre de 2020

“Carne de mi amante”

Ángela Figuera Aymerich: Poesía moderna
“Carne de mi amante”
Mármol oscuro y caliente
tallado en músculo y fibra.
Carne de mi amante, carne
viril y prieta de mi vida.
Suave y blanda entre mis dedos;
fuego bajo la caricia.
Dulce y sabrosa a mis labios
como una fruta mordida…
Carne de mi amante, carne
tan mía como la mía.

sábado, 12 de septiembre de 2020

“Lo que dejé por ti”

Rafael Alberti (1968):Roma, peligro para caminantes

“Lo que dejé por ti”

Ah! cchi nun vede sta parte de monno
Nun za nnemmanco pw cche ccoa è nnato
G. G. Belli
Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.
Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.
Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.
Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

viernes, 11 de septiembre de 2020

“Como el toro he nacido para el luto”

Miguel Hernández (1936): El rayo que no cesa
“Como el toro he nacido para el luto”
Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.
Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.
Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.
Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.