viernes, 10 de octubre de 2025

miércoles, 8 de octubre de 2025

“Tarde de junio”

Eloy Sánchez Rosillo (2018): Las cosas como fueron. Poesía completa, 1974-201

“Tarde de junio”

 

AHORA, juntos, vivimos la hermosura

de esta tarde de junio,

el fulgor de las horas en que nos entregamos

al conocimiento de la verdad del amor,

a la gran llamarada del encuentro.

Ahora sabemos que toda la alegría

cabe en el mundo breve de esta habitación,

en el espacio ardiente y misterioso

de la cama deshecha.

La luz cansada del atardecer

dibuja sobre el tiempo islas doradas.

En un rincón del cuarto

brilla la enredadera de la música.

Un viento súbito sacude nuestros cuerpos,

y lo olvidamos todo.

Después regresan las miradas lentas,

tanta complicidad, ciertas sonrisas.

Y luego contemplamos en silencio

con qué dulzura va cayendo la noche

sobre la indiferente ciudad que nos rodea.

martes, 7 de octubre de 2025

“La playa”

Eloy Sánchez Rosillo (2018): Las cosas como fueron. Poesía completa, 1974-201

“La playa”

 

NADIE podrá quitarme —me digo— la ilusión

de soñar que ha existido esta mañana.

Se ha detenido el tiempo. Oigo tu risa,

tus palabras de niño. Nunca he estado

tan conforme con todo, tan seguro

de mi alegría. Juegas junto al agua, y te ayudo

a recoger chapinas, a levantar castillos

de arena. Vas corriendo de un sitio para otro,

chapoteas, das gritos, te caes, corres de nuevo,

y luego te detienes a mi lado y me abrazas

y yo beso tu pelo, tus ojos, tus mejillas,

tu niñez jubilosa. El mar está

muy azul y muy plácido. A lo lejos,

algunas velas blancas. El sol deja

su oro violento en nuestra piel.

Me digo

que es cierto este milagro, que es verdad

el inmóvil fluir de la quieta mañana,

la ilusión de soñar el remanso radiante

en el que acontecemos como seres

dichosos de estar vivos, felices de estar juntos

y de habitar la luz.

Pero escucho, de pronto,

el ruido terrible y oscuro y velocísimo

que hace el tiempo al pasar, y la firmeza

de mi sueño se rompe; se hace añicos

—como un cristal muy frágil— la ilusión

de estar aquí, contigo, junto al agua.

El cielo se oscurece, el mar se agita.

Siento en mi sangre el vértigo espantoso

de la edad: en un instante, transcurren muchos años.

Y te veo crecer, y alejarte. Ya no eres

el niño que jugaba con su padre en la playa.

Eres un hombre ahora, y tú también comprendes

que no existió, ni existe, ni existirá este día,

la venturosa fábula de mis ojos mirándote,

la leyenda imposible de tu infancia.

Estás solo, y me buscas. Pero yo he muerto acaso.

Somos sombras de un sueño, niebla, palabras, nada.

sábado, 4 de octubre de 2025

“La hierba entremezclada con la luz”

 Eloy Sánchez Rosillo (2025): Venir desde tan lejos

“La hierba entremezclada con la luz”

Se ha cobijado el sol en un rincón

de la mañana fría.

Es un regazo de oro, aunque nadie lo advierte.

Caminamos sombríos y nos cerca el invierno.

Sólo de mí depende echarme a un lado,

el dar algunos pasos hacia ninguna parte

y encontrarme de pronto en el centro de todo.

No sé cómo ha ocurrido, pero hallé

un ángulo pequeño en el que arde al resguardo

la hierba entremezclada con la luz.

Y estoy a salvo cuando me detengo,

como en las horas quietas de la infancia,

horas en las que tuve y no lo supe:

eran mías las cosas, porque no poseía.

Ahora lo sé, y no es tarde.

La vida esta mañana es haber decidido

sentarme en este banco junto a un árbol,

en tanta claridad,

y mirar esa hormiga indesmayable

que sube y que desciende por la madera viva.

¿Dónde irá, qué persigue? 

             Voy con ella.

(Así transcurre un tiempo que no puede medirse.)

Confusa, presurosa, desdiciéndose, avanza

y rectifica el rumbo sin desmayo.

Hasta que al fin encuentra su camino,

y ya no duda, y sigue. 

              Y la pierden mis ojos.

viernes, 3 de octubre de 2025

“Venir desde tan lejos”

 Eloy Sánchez Rosillo (2025): Venir desde tan lejos

“Venir desde tan lejos”

Cómo ha llegado uno hasta este día,

nadie puede decirlo.

Y uno, menos que nadie.

No. No ha habido un camino solamente

desde el albor remoto.

Casi infinitos fueron,

y enmarañados entre sí, enredados,

en un indescifrable laberinto.

Vivir es laberinto. Esto se aprende.

Ni el más discreto supo

nunca la línea recta en su existir.

El avanzar fue ciega encrucijada,

un raro y sinuoso

no saber hasta cuándo o hacia dónde.

Y en esa indefensión, que es inocencia,

hallas dicha y quebrantos y aventura.

El llegar hasta aquí tuvo que ver

con algo semejante al azar puro,

o quizá a buena estrella

(una forma propicia y reiterada

del azar que a muy pocos corresponde).

Cuántos que iban conmigo

se quedaron atrás. Y se perdieron.

No he vuelto a verlos nunca.

Hubo eriales y abismos. También hubo

valles amenos: al cruzarlos vi

deslizarse despacio por la hierba

las sombras leves de las nubes blancas.

Anduve con tropiezos y caídas.

Pero aquí estoy. Ningún resentimiento

en mi equipaje pesa.

Con pasmo y gratitud toco el enigma

de esta vida que empuja tantas veces

con un viento contrario, y que aun así

resulta ser al cabo tan hermosa.

Todo es como en los sueños:

sin norma ni sentido. 

     Acepto, acojo.

Miro cuando amanece

la limpia luz que cae sobre las cosas.

Y en la noche cerrada, si hay silencio,

escucho el murmurar de las estrellas.

jueves, 2 de octubre de 2025

"La herida"

 Eloy Sánchez Rosillo (2025): Venir desde tan lejos

“La herida”

Herida de mi infancia, que aún fulgura,

pues nunca se ha cerrado.

Hecha de soledad, de amor, de origen,

de mucha luz y tanto desamparo,

de cosas insondables que ocurrieron

y que siguen pasando.

Es una herida extraña, que duele y da consuelo.

De un signo u otro, de ella brota el canto.

miércoles, 1 de octubre de 2025

"Del pasado efímero"

 Antonio Machado (1912): Campos de Castilla

“Del pasado efímero

Este hombre del casino provinciano 
que vio a Carancha recibir un día, 
tiene mustia la tez, el pelo cano, 
ojos velados por melancolía; 
bajo el bigote gris, labios de hastío, 
y una triste expresión, que no es tristeza, 
sino algo más y menos: el vacío 
del mundo en la oquedad de su cabeza. 

Aún luce de corinto terciopelo 
chaqueta y pantalón abotinado, 
y un cordobés color de caramelo, 
pulido y torneado. 
Tres veces heredó; tres ha perdido 
al monte su caudal; dos ha enviudado. 

Sólo se anima ante el azar prohibido, 
sobre el verde tapete reclinado, 
o al evocar la tarde de un torero, 
la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta 
la hazaña de un gallardo bandolero, 
o la proeza de un matón, sangrienta. 

Bosteza de política banales 
dicterios al gobierno reaccionario, 
y augura que vendrán los liberales, 
cual torna la cigüeña al campanario. 

Un poco labrador, del cielo aguarda 
y al cielo teme; alguna vez suspira, 
pensando en su olivar, y al cielo mira 
con ojo inquieto, si la lluvia tarda. 

Lo demás, taciturno, hipocondriaco, 
prisionero en la Arcadia del presente, 
le aburre; sólo el humo del tabaco 
simula algunas sombras en su frente. 

Este hombre no es de ayer ni es de mañana, 
sino de nunca; de la cepa hispana 
no es el fruto maduro ni podrido, 
es una fruta vana 
de aquella España que pasó y no ha sido, 
esa que hoy tiene la cabeza cana.

martes, 30 de septiembre de 2025

“Un loco”

 Antonio Machado (1912): Campos de Castilla

“Un loco”

Es una tarde mustia y desabrida
de un otoño sin frutos, en la tierra
estéril y raída
donde la sombra de un centauro yerra.

Por un camino en la árida llanura, 
entre álamos marchitos, 
a solas con su sombra y su locura, 
va el loco hablando a gritos. 

Lejos se ven sombríos estepares, 
colinas con malezas y cambrones, 
y ruinas de viejos encinares
coronando los agrios serrijones. 

El loco vocifera
a solas con su sombra y su quimera. 
Es horrible y grotesca su figura; 
flaco, sucio, maltrecho y mal rapado, 
ojos de calentura
iluminan su rostro demacrado. 

Huye de la ciudad... Pobres maldades, 
misérrimas virtudes y quehaceres
de chulos aburridos, y ruindades
de ociosos mercaderes. 

Por los campos de Dios el loco avanza. 
Tras la tierra esquelética y sequiza
—rojo de herrumbre y pardo de ceniza—
hay un sueño de lirio en lontananza. 

Huye de la ciudad. ¡El tedio urbano! 
—¡carne triste y espíritu villano!—. 

No fue por una trágica amargura
esta alma errante desgajada y rota; 
purga un pecado ajeno: la cordura, 
la terrible cordura del idiota.

lunes, 29 de septiembre de 2025

"Orillas del Duero"

Antonio Machado (1912): Campos de Castilla

"Orillas del Duero

¡Primavera soriana, primavera
humilde, como el sueño de un bendito,
de un pobre caminante que durmiera
de cansancio en un páramo infinito!

    ¡Campillo amarillento,
como tosco sayal de campesina,
pradera de velludo polvoriento
donde pace la escuálida merina!

¡Aquellos diminutos pegujales
de tierra dura y fría,
donde apuntan centenos y trigales
que el pan moreno nos darán un día!

    Y otra vez roca y roca, pedregales
desnudos y pelados serrijones,
la tierra de las águilas caudales,
malezas y jarales,
hierbas monteses, zarzas y cambrones.

    ¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!
¡Castilla, tus decrépitas ciudades!
¡La agria melancolía
que puebla tus sombrías soledades!

    ¡Castilla varonil, adusta tierra,
Castilla del desdén contra la suerte,
Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte!

    Era una tarde, cuando el campo huía
del sol, y en el asombro del planeta,
como un globo morado aparecía
la hermosa luna, amada del poeta.

    En el cárdeno cielo vïoleta
alguna clara estrella fulguraba.
El aire ensombrecido
oreaba mis sienes, y acercaba
el murmullo del agua hasta mi oído.

    Entre cerros de plomo y de ceniza
manchados de roídos encinares,
y entre calvas roquedas de caliza,
iba a embestir los ocho tajamares
del puente el padre río,
que surca de Castilla el yermo frío.

    ¡Oh Duero, tu agua corre
y correrá mientras las nieves blancas
de enero el sol de mayo
haga fluir por hoces y barrancas,
mientras tengan las sierras su turbante
de nieve y de tormenta.
y brille el olifante
del sol, tras de la nube cenicienta!...

    ¿Y el viejo romancero
fue el sueño de un juglar junto a tu orilla?
¿Acaso como tú y por siempre, Duero,
irá corriendo hacia la mar Castilla?

domingo, 28 de septiembre de 2025

"Por tierras de España"

Antonio Machado (1912): Campos de Castilla

"Por tierras de España"

El hombre de estos campos que incendia los pinares

y su despojo aguarda como botín de guerra,

antaño hubo raído los negros encinares,

talado los robustos robledos de la sierra.


Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;

la tempestad llevarse los limos de la tierra

por los sagrados ríos hacia los anchos mares;

y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.


Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,

pastores que conducen sus hordas de merinos

a Extremadura fértil, rebaños trashumantes

que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.


Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,

hundidos, recelosos, movibles; y trazadas

cual arco de ballesta, en el semblante enjuto

de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.


Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,

capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,

que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,

esclava de los siete pecados capitales.


Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,

guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;

ni para su infortunio ni goza su riqueza;

le hieren y acongojan fortuna y malandanza.


El numen de estos campos es sanguinario y fiero:

al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,

veréis agigantarse la forma de un arquero,

la forma de un inmenso centauro flechador.


Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta

¿no fue por estos campos el bíblico jardín?:

son tierras para el águila, un trozo de planeta

por donde cruza errante la sombra de Caín.