jueves, 10 de octubre de 2019

“Extraño no decirlo”

Blanca Andreu (1980): De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall

“Extraño no decirlo”

EXTRAÑO no decirlo y hablar hidras pensadas
o hacer poesía y cálculo,
extraño no contarte que el cianuro Cioran viene sobre las diez,
o viene Rilke el poeta
a contarme que sí, que de veras tú pasas a mi sangre
pero de qué nos sirve.
Veneno y sombra extraña, extraño no decirlo, de metales muy fríos
y faltos de latido:
amor, es eso, yo bebo violas rotas,
pienso cosas quebradas,
en verdad yo me bebo la infancia del coñac,
bebo las locas ramas virginales,
bebo mis venas que se adormecen para querer morir,
bebo lo que me resta cuando dejo mi cuello
bajo la luna de guillotina,
bebo la sábana de los sacrificios y bebo el amor que salpica sueño
pero de qué nos sirve.

miércoles, 9 de octubre de 2019

“Coplas a la muerte de un colega”

Luis García Montero (1983): Rimado de ciudad

Coplas a la muerte de un colega”

            1
Recuerda si se te olvida
que este mundo es poca cosa,
casi nada,
que venimos a la vida
con la sombra de una losa
no pagada.
Los días, como conejos,
nos llevan en ventolera
al infierno,
su curso nos hace viejos
trocando la primavera
en invierno.

            2
El criador, con grande enojo,
cuando en la vida nos mete,
y nos suelta,
para no quitamos ojo
nos manda con un billete
de ida y vuelta.
Nacemos al desayuno,
comemos según vivimos,
y cenamos
cuando parece oportuno,
por eso mientras dormimos
descansamos.

            3
Nuestra vidas son los sobres
que nos dan por trabajar,
que es el morir;
allí van todos los pobres
para dejarse explotar
y plusvalir;
allí los grandes caudales
nos engañan con halagos,
y los chicos,
que explotando son iguales
las suspensiones de pagos
y los ricos.

            4
Mas porque pase la vida
sin que podamos sacarla
de este pozo,
no la demos por perdida,
que es posible rescatarla
con el gozo.
Pues decidme: la hermosura
de esos dos labios tan bellos
y empapados,
cuando pierdan su ternura,
 qué se podrá hacer con ellos
disecados.

            5
¿ Qué hace ahora pendulero,
tan vacío y contrahecho,
sin color,
aquel órgano certero
que se puso tan derecho
en el amor?
¿Qué se hizo Marilyn?
¿Aquellos Beatles de antaño,
qué se hicieron?
¿ Qué fue de tanto sinfín
de galanas que un año
nos vendieron?

            6
Y los tunos, los toreros,
los cantantes de revista
en el olvido;
las folklóricas primero,
el marqués y la corista,
¿dónde han ido?
¿Dónde están los generales,
sus medallas y su espada
sin conciencia,
sino esperando mortales
a que les sea dictada
la sentencia?

            7
Y el ritmo de los roqueros,
los canuto s y la risa
del pasota,
los chorizos tironeros
que han vivido tan deprisa,
y el drogota
que se inyecta mil caballos
por las venas, los colgados
y el camello,
¿dónde iremos a buscallos,
dónde son tan olvidados,
qué fue de ellos?

            8
Todo pasa, es aguanieve
que se deshace en el suelo
silenciosa,
mientras que la vida llueve
y se nos puebla de duelo
cuando acosa,
nos apremia con su mano
y con sus ojos nos niega
torpemente,
el corazón de un hermano,
la presencia de un colega
diferente.

            9
Recuerdo que atardecía,
recuerdo que vi su coche
detenerse,
recuerdo la compañía
de sus ojos en la noche,
sin saberse
tras la boca de un gatillo
que esperaba tembloroso
y asesino,
meterse por un pasillo
de aquel corazón dudoso
sin destino.

            10
Y recuerdo la culebra
de la vida, fría, inerte
por su cara,
empapado de ginebra,
esperando que la muerte
lo besara.
Se lo llevó con desgana
la canción de una ambulancia
malherida,
las grúas de la mañana
recogieron su arrogancia,
ya sin vida.

            11
Camarada de su gente,
¡qué pantera en el coraje
por nosotros!
¡Qué canalla adolescente!
 ¡Qué enemigo tan salvaje
con los otros!
¡ Y para el valor qué fiero!
¡ Qué destreza de alimañas!
¡Qué razón!
Para el amor marinero,
gobernando en sus pestañas
la pasión.

            12
No dejó ningún tesoro:
dos jeringas en el suelo
sin sentido,
su navaja en deterioro,
su gabán de terciopelo
descosido.
Pero estuvo en la ciudad
y acaudilló los suburbios
con la suerte,
y habló de la libertad
hasta ver los ojos turbios
de la muerte.

            13
Y porque fue capitán
de camadas y patrullas
sin juicio,
porque ya no nacerán
dos manos como las suyas
para el vicio,
porque jamás nos vendió
y mordimos el anzuelo
de su historia,
aunque la vida perdió,
dejónos harto consuelo
su memoria.

martes, 8 de octubre de 2019

“Autorretrato”

Fernando Ortiz (1984): Vieja amiga

“Autorretrato”

Quien dijo que de niño supe de duendes, miente.
No sabe ni siquiera qué pasó tras mi frente.
Es falso que tuviese miedo a la oscuridad
y en la noche escuchara las campanas doblar...
Primera juventud..., Primera despedida,
el alcohol, la poesía; amor, miedo a la vida.
Aquella nimiedad que empezó de muy joven
no me dejó escuchar confidencias de amores.
No quise ser torero, militar ni abogado.
Y como nada quise, en nada me he quedado.
Al fin, frente a mi sueño; las ruinas, los escombros
nunca más me dejaron alzar firmes los hombros.
Ahora ya no espero, ni pienso, ni creo en nada
sino en esa oscura ave que ha de venir al alba.
y cuando yo me aleje por la esquina del tiempo 
habrá siempre algún mirlo silbando de contento.

lunes, 7 de octubre de 2019

“El último viaje de Odiseo”

Luis Martínez de Merlo (1985): Orphenica lyra

“El último viaje de Odiseo”

«No hemos nacido para ser, sabedlo,
torpes bestias de carga, ciegas bestias
de noria o trillo, siervos satisfechos
al yugo sometidos o al pesebre,
ni a lascivas coyundas. No ardí Troya,
ni aprendí de la voz de la sirena,
para que un pueril lloro me desvele,
o el cuidado doméstico, ¿Y vosotros?
Amigos fieles fuisteis, no arredraros
en la jornada larga que se extiende
aún más allá del viento y de la noche.»
Les dije así y callé. Ya éramos viejos.
Vasto y vivo y oscuro y silencioso,
se abría ante nosotros el abismo.

domingo, 6 de octubre de 2019

“O quizás la guerra”

Luisa Castro (1990): Los versos del eunuco

“O quizás la guerra”

O quizás la guerra me trajo esta cuna donde crece
la mórbida placenta
del corazón del odio.
O quizás esas vocales mujeres
con herramientas al hombro
que socavan dulcemente las minas y las campanas.
He llegado a la cerrazón
profunda de los besos
y ni siquiera una cuerda tendida entre tú y yo,
ni siquiera unos dedos que se amarren al mediodía
de las mismas tabernas donde hay humo.
O quizás un rostro como el tuyo para detenerme.
Pero no era así, eran siempre los jinetes
sin alcoba, eran siempre los buscadores de oro
de largas barbas grises
y pies con más de un siglo.
Y a veces la guerra
de la que vuelvo
sin algo.
Y las tripas extranjeras de los moribundos
oliendo a fósforo.
Y las uñas negras del viejo comadrón
marcando la línea de la vida y de la muerte.

sábado, 5 de octubre de 2019

"Esto es un timo"

Carlos Piera (1990): De lo que viene como si se fuera

“Esto es un timo”

Este peso de rasgos en la cara
las sonrisas lastradas por los lados,
mi agotamiento en fin
mienten. Cansado en balde,
soy la mitad de yo que antes. Mira,
traidora tradición, mis madureces:
no tengo tiempo de dejar la máscara
y mi mano hacia el muslo va cada vez más tímida.

viernes, 4 de octubre de 2019

“Cuando se acerca marzo”

Miguel Casado (1995): Para una teoría del color

“Cuando se acerca marzo”

Cuando se acerca marzo,
el invierno en sus últimas mañanas
se finge desvalido; la certeza
de la helada nocturna lo protege
de los bordes del sol que, entre esqueletos
de geranios, se amplían.
Pero el viento descubre
la fuerza oculta y agónica del tiempo
acabándose siempre,
el mismo siempre. Es su mirada terca
la que nunca renuncia, la que lima
los destellos de luz en la pintura,
desviste los objetos,
los pule de apariencias, incoloros.

jueves, 3 de octubre de 2019

“Shite”

Álvaro Tato (2007): Cara máscara

“Shite”

A mi señor serví.
Morí a su lado.
Seguí la recta senda.
No quebranté las leyes.
Una flecha emboscada
hirió al caballo negro de mi vida
y la Guardia de Honor
hundió mi espada en tierra
hasta la empuñadura.
Desde entonces
atravieso la muerte cada noche,
cruzo el cielo a galope, paso el Puente
de los Tres Pinos, llego
a esta pagoda y hablo
para que me devuelvas mi abanico,
el que dejé en tu puerta,
el blanco.
Y no me lo devuelves
y siempre sigo hablando:
A mi señor serví...

miércoles, 2 de octubre de 2019

“Hoja”

Jorge Fernández Gonzalo (2004): Una hoja de almendro

“Hoja”

Qué trabajoso me resulta ahora
Mirar, en esta luz casi de antorcha
Si no de vela, hacia el ocaso. Y es
Tan rosado su vientre como el tuyo,
Tan cálido este cielo
Que parece tu cuerpo. Abre los ojos
A esa luz mortecina que aún se aferra
A los balcones, color teja o ladrillo
Gastado, y cómo raya
Las fachadas y las carreteras,
Los portalones y esas hojas últimas
Del almendro, y las prende. Con cuidado
Nunca de frente a tanta claridad
Ofrezcas la mirada. ¿Qué descansa
Tras la luz? ¿Sabe el águila
Su secreto de aurora? Allá, a lo lejos
El sol es una araña
Pisoteada: abrasa
La pupila, y compensa.
Calcina los contornos, pero aliña
Entre dedos de luz, color y forma
Como aceite y vinagre en la ensalada
De la tarde, y ya no importa nada
Que se derrame y que se desperdicie
Su tempestad de oro. Hoy es nuestra.

martes, 1 de octubre de 2019

“Los contadores de estrellas”

Dámaso Alonso (1921): Poemas puros. Poemillas de la ciudad

“Los contadores de estrellas”

Yo estoy cansado.
Miro
esta ciudad
—una ciudad cualquiera—
donde ha veinte años vivo.
Todo está igual.
Un niño
inútilmente cuenta las estrellas
en el balcón vecino.
Yo me pongo también…
Pero él va más deprisa: no consigo
alcanzarle:
Una, dos, tres, cuatro,
cinco…
No consigo
alcanzarle: Una, dos…
tres…
cuatro…
cinco…