domingo, 10 de noviembre de 2019

“Canzoneta”

Joan de Timoneda (siglo XVI)

“Canzoneta”

Aquel si viene o no viene,
aquel si sale o no sale,
en los amores no tiene
contento que se le iguale.
Aquel pensar que es amado
el amante y venturoso
y tenerse por dudoso
de verse bien empleado,
si con esto se mantiene
y que el seso no resbale,
en los amores no tiene
contento que se le iguale.
Aquel mirarse de día
ella a él y él a ella,
y esperar la noche bella
y hablarle como solía:
aquel cuando se detiene
aguardando quien le vale,
en los amores no tiene
contento que se le iguale.
Aquel pensar si me ha oído
si me ha visto por ventura,
si llegó la hora y postura
que se había constituido;
si en esperanza se aviene
y el amor con esto sale,
todito el mundo no tiene
contento que se le iguale.
Aquellas señas que espere
que le señale la dama,
aquel ¡ce! con que le llama,
aquel decir que le quiere,
aquel sí
cuando conviene
en cosa que poco vale,
en los amores no tiene
contento que se le iguale.

sábado, 9 de noviembre de 2019

“He aprendido”

Abú Tammàn Ibn Rabah (c. siglo X): El cálamo del poeta

“Ha aprendido la rama a cimbrearse...”

Ha aprendido la rama a cimbrearse con su talle,
e implora la gacela la gracia de su cuello;
joven de ojos de hurí que muestra, al sonreír,
el brillo del relámpago entre ascuas y granizo.

(Tomado Abù Tammàn ibn Rabàh de Calatrava,
El cálamo de poeta, edición en Hiperión
de Teresa Garrulo, 2008.)

viernes, 8 de noviembre de 2019

“Se va con algo mío”

Medardo Ángel Silva: El alma disponible

“Se va con algo mío”

Se va con algo mío la tarde que se aleja…

mi dolor de vivir es un dolor de amar,

y al son de la garúa, en la antigua calleja,

me invade un infinito deseo de llorar.
Que son cosas de niño me dices…
¡Quién me diera,
tener una perenne
inconciencia infantil,
 ser del reino del día y de la primavera,


del ruiseñor que canta y del alba de abril!
¡Ah, ser pueril, ser puro, ser canoro,
ser suave
trino, perfume o canto,
crepúsculo o aurora;
 como la flor que aroma la vida…
y no lo sabe,
como el astro que alumbra las noches… y lo ignora!

jueves, 7 de noviembre de 2019

“Denise”

Carlos Edmundo de Ory

“Denise”

Cuando pongo mis manos de metal

mis manos primitivas sin destreza

en tu pelo abundante donde empieza

tu cuerpo que respira amor mortal.



Cuando tocan mis dedos tu total

altura de los pies a la cabeza

sin que me tiemble el pulso, amo la pieza

maravillosa de tu ser camal.



Y entonces de quietud y roce puro

tu mirada me vence, llena de aguas

y tu silencio femenino me arde.



De repente de acción me transfiguro

desciendo mi contacto a tus enaguas

y te desnudo y te amo y se hace tarde.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

“LXXXIV (Tarde tranquila)”

Antonio Machado (1907): Soledades. Galerías. Otros poemas

“LXXXIV (Tarde tranquila)”

Tarde tranquila, casi
con placidez de alma,
para ser joven, para haberlo sido
cuando dios quiso, para
tener algunas alegrías… lejos,
y poder dulcemente recordarlas.

martes, 5 de noviembre de 2019

“LX (¿Mi corazón se ha dormido?)”

Antonio Machado (1907): Soledades. Galerías. Otros poemas

“LX (¿Mi corazón se ha dormido?)

¿Mi corazón se ha dormido?
Colmenares de mis sueños
¿ya no labráis? ¿Está seca
la noria del pensamiento,
los cangilones vacíos
girando, de sombra llenos?

No, mi corazón no duerme.
Está despierto, despierto.
No duerme ni sueña, mira,
Los claros ojos abiertos,
Señas lejanas y escucha
A orillas del gran silencio.

lunes, 4 de noviembre de 2019

“Si todo va bien, o sobre los límites de la poesía”

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Si todo va bien, o sobre los límites de la poesía”

No hay demasiado tráfico,
y si todo va bien tal vez lleguemos
a la hora prevista.
La casa de balcones frente al mar,
antigua y rodeada por edificios sórdidos,
se parece a la luz del mes de octubre.
Como un río, la tarde
sobre los puentes de las autopistas,
y en la espuma del mar desembocan los coches.

La sombra de la casa
discute igual que un padre con su hija
por las evocaciones familiares.
La palabra orgullosa del cemento,
el plástico en la voz de la gran superficie,
las inseguridades, la silenciosa mueca
en los labios cerrados de la hamburguesería
o en la duda del beso,
tiemblan sobre las vigas de lo que ya no existe,
sobre la complicada manera de entender
el chantaje del tiempo.

Hay huellas en las dunas y en las conversaciones.
Cuando lleguemos me preguntarás
por los cañaverales,
por la taberna de tu bisabuelo
y por las redes de los pescadores
hundidos en la niebla. Las preguntas
son a veces arena, tienen forma
de sueño en un anillo de cristal,
de pasado que vuelve con el viento
para mojar sus pies
en la tranquilidad de un paseo nocturno.
Será nuestro presente,
el que nos den las imaginaciones.

Al caminar unidos
sobre un mundo que nunca conociste,
mientras atiendo y calmo
las nuevas exigencias de tu curiosidad,
pensaré, sin decírtelo,
que si todo va bien
alcanzarás orillas que me serán ajenas,
nubes que ya no podré ver,
matrículas extrañas y ciudades
levantadas al filo de un paseo marítimo.
En la espuma del mar desembocan los coches.

Vete a saber lo que depara el tiempo.
Y si todo va bien,
ni siquiera tu voz podrá contármelo. 

domingo, 3 de noviembre de 2019

“Principios y sentimientos”

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Principios y sentimientos”

Ni las cartas escritas con palabras de invierno,
ni el puñal que se esconde debajo de una almohada,
ni el ojo del espía, ni las murmuraciones
que cubren como musgo las mesas de camilla,
ni las noches cargadas con pólvora de luna,
ni los lobos en mesas de despacho,
ni las leyes con filo de navaja,
ni el tiempo que deshace lo que levanta el tiempo,
ni las guerras heroicas, ni las paces crueles,
ni el odio de los mapas o de las autopistas,
ni ese reloj de arena que trabaja
en el desesperado abismo de los sueños,
ni la felicidad que es imprudencia,
ni el desamor que es agua envenenada,
ni siquiera la muerte, su voluntad de hielo,
su designio implacable de separarlo todo...

sábado, 2 de noviembre de 2019

“Poética”

Luis García Montero (1994): Habitaciones separadas

“Poética”

Hay momentos también en que dejamos
las palabras de amor y los silencios
para hablar de poesía.
Tú descansas la voz en el pasado
y recuerdas el título de un libro,
la historia de unos versos,
la noche juvenil de algunos cantautores,
la importancia que tienen
poetas y banderas en tu vida.
Yo te hablo de comas y mayúsculas,
de imágenes que sobran o que faltan,
de la necesidad de conseguir un ritmo
que sujete la historia,
igual que con las manos se sujetan
la humedad y los muros de un castillo de arena.
Y recuerdo también algunos versos
en noches donde comas y mayúsculas,
metáforas y ritmos,
calentaron mi casa,
me hicieron compañía,
supieron convencerme
con tu mismo poder de seducción.

Ya sé que otros poetas
se visten de poeta,
van a las oficinas del silencio,
administran los bancos del fulgor,
calculan con esencias
los saldos de sus fondos interiores,
son antorcha de reyes y de dioses
o son lengua de infierno.

Será que tienen alma.
Yo me conformo con tenerte a ti
y con tener conciencia.

viernes, 1 de noviembre de 2019

“¡Ah! No es cierto, ángel de amor”

José Zorrilla (1844): Don Juan Tenorio

“¡Ah! No es cierto, ángel de amor”

DON JUAN.    ¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor, 
                   que en esta apartada orilla
                   más pura la luna brilla
                   y se respira mejor?
                       Esta aura que vaga llena
                   de los sencillos olores
                   de las campesinas flores
                   que brota esa orilla amena;
                   esa agua limpia y serena
                   que atraviesa sin temor
                   la barca del pescador
                   que espera cantando el día,
                   ¿no es cierto, paloma mía,
                   que están respirando amor?
                       Esa armonía que el viento
                   recoge entre esos millares
                   de floridos olivares
                   que agita con manso aliento;
                   ese dulcísimo acento
                   con que trina el ruiseñor
                   de sus copas morador
                   llamando al cercano día,
                   ¿no es verdad, gacela mía,
                   que están respirando amor?
                       Y estas palabras que están
                   filtrando insensiblemente
                   tu corazón, ya pendiente
                   de los labios de don Juan,
                   y cuyas ideas van
                   inflamando en su interior
                   un fuego germinador
                   no encendido todavía,
                   ¿no es verdad, estrella mía,
                   que están respirando amor?
                       Y esas dos líquidas perlas
                   que se desprenden tranquilas
                   de tus radiantes pupilas
                   convidándome a beberlas,
                   evaporarse, a no verlas,
                   de sí mismas al calor;
                   y ese encendido color
                   que en tu semblante no había,
                   ¿no es verdad, hermosa mía,
                   que están respirando amor?
                       ¡Oh, sí!, bellísima Inés,
                   espejo y luz de mis ojos,
                   escucharme sin enojos,
                   como lo haces, amor es:
                   mira aquí a tus plantas, pues,
                   todo el altivo rigor
                   de este corazón traidor
                   que rendirse no creía,
                   adorando, vida mía,
                   la esclavitud de tu amor.