martes, 11 de mayo de 2021

“Youtoo”

Pablo García Casado (2019): La cámara te quiere

“Youtoo”

También tú, a cualquier hora, pero mejor de madrugada. O en las tardes aburridas de julio, tú también. Quizá tú no, pero sí tu marido, ese fiel compañero, y también vuestra hija. Y el vecino que baja la basura, la que compra en la farmacia, el párroco que nos bendice y clama desde el púlpito. Y el militante de izquierdas, feminista, y todos sus compañeros de partido. También tú.

lunes, 10 de mayo de 2021

“Arte poética”

Jorge Luis Borges (1960): El hacedor

“Arte poética”

Mirar el río hecho de tiempo y agua 
y recordar que el tiempo es otro río, 
saber que nos perdemos como el río 
y que los rostros pasan como el agua. 

Sentir que la vigilia es otro sueño 
que sueña no soñar y que la muerte 
que teme nuestra carne es esa muerte 
de cada noche, que se llama sueño. 

Ver en el día o en el año un símbolo 
de los días del hombre y de sus años, 
convertir el ultraje de los años 
en una música, un rumor y un símbolo, 

ver en la muerte el sueño, en el ocaso 
un triste oro, tal es la poesía 
que es inmortal y pobre. La poesía 
vuelve como la aurora y el ocaso. 

A veces en las tardes una cara 
nos mira desde el fondo de un espejo; 
el arte debe ser como ese espejo 
que nos revela nuestra propia cara. 

Cuentan que Ulises, harto de prodigios, 
lloró de amor al divisar su Ítaca 
verde y humilde. El arte es esa Ítaca 
de verde eternidad, no de prodigios. 

También es como el río interminable 
que pasa y queda y es cristal de un mismo 
Heráclito inconstante, que es el mismo 
y es otro, como el río interminable.

domingo, 9 de mayo de 2021

“Ah, que tú escapes”

José Lezama Lima (1941): Enemigo rumor

“Ah, que tú escapes”

Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no querías creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.

sábado, 8 de mayo de 2021

“Arte poética”

Juan Gelman (1961): Velorio del solo

“Arte poética”

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío, 
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del, alma,
cuando la enfermedad hunde las manos. 
A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre. 
Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

viernes, 7 de mayo de 2021

“Mil veces callo, que romper deseo”

Fancisco de Aldana

“Mil veces callo, que romper deseo”


Mil veces callo, que romper deseo
el cielo a gritos, y otras tantas tiento
dar a mi lengua voz y movimiento,
que en silencio mortal yacer la veo.
Anda cual velocísimo correo
por dentro el alma el suelto pensamiento,
con alto, y de dolor, lloroso acento,
casi en sombra de muerte un nuevo Orfeo.
No halla la memoria o la esperanza
rastro de imagen dulce y deleitable
con que la voluntad viva segura.
Cuanto en mí hallo es maldición que alcanza,
muerte que tarda, llanto inconsolable,
desdén del cielo, error de la ventura.

jueves, 6 de mayo de 2021

“No sabe qué es amor quien no te ama”

Lope de Vega (1614): Rimas sacras
“No sabe qué es amor quien no te ama”
No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello,
tu cabeza es de oro, y tu cabello
como el cogollo que la palma enrama.
Tu boca como lirio, que derrama
licor al alba; de marfil tu cuello;
tu mano el torno y en su palma el sello
que el alma por disfraz jacintos llama.
¡Ay Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando
tanta belleza y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar gozando?
Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
tal prisa me daré, que una hora amando
venza los años que pasé fingiendo.

miércoles, 5 de mayo de 2021

“La ermita de San Simón”

Romancero viejo

“La ermita de San Simón”

En Sevilla está una ermita
cual dicen de San Simón,
adonde todas las damas
iban a hacer oración.
Allá va la mi señora,                 5
sobre todas la mejor,
saya lleva sobre saya,
mantillo de un tornasol,
en la su boca muy linda
lleva un poco de dulzor,             10
en la su cara muy blanca
lleva un poco de color,
y en los sus ojuelos garzos
lleva un poco de alcohol,
a la entrada de la ermita,           15
relumbrando como el sol.
El abad que dice misa
no la puede decir, no,
monacillos que le ayudan
no aciertan responder, no,         20
por decir: amén, amén,
decían: amor, amor.

martes, 4 de mayo de 2021

“Uno tarda su propia vida en comprender que ya no le aman”

Elvira Sastre (2016): La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida

“
Uno tarda su propia vida en comprender que ya no le aman”

Uno tarda su propia vida
en comprender que ya no le aman.

Cuando por fin lo entiende entonces ya es tarde,
los puños se destensan,
el nudo se afianza y se acomoda,
el tiempo pasa lento como el vuelo de esos pájaros
que ya no llegan
y la vida parece un otoño que no termina de romper.

He de aprender a seguir, me repito,
tras esta barrera de barro y recuerdos.
He de hacerlo, me digo,
con las manos llenas de años.

No lo estoy haciendo mal, amor.
Mi madre me ve reír,
me dejo abrazar por el sol de la calle,
pienso en el mar a cada instante, pienso en él cuando me ahogo
y respiro, intento respirar, trato de controlar
el aire que me falta a veces
y otras veces lo consigo,
y pienso que te gustaría saberlo.

Sin embargo,
aún me asusta hablar de ti,
ponerte en boca de otros
y no tener ya ganas de besarla.

Estoy rota por dentro y no lo oculto.
Sé que pasará un tiempo hasta que puedas abrazarme
y no se te claven mis pedazos,
esta parte de ti hecha añicos aquí dentro.

Poco a poco voy comprendiendo este peso,
esta carga de nostalgia tremebunda que nadie logra sostener,
esta tristeza que tú entendiste y acariciaste
hasta que te miró de frente y la soltaste.

No te culpo,
es importante que lo sepas,
me hiciste dormirla durante tanto tiempo
que sigo creyendo que fuiste un milagro aunque ya no crea en la fe.

Sé que mi risa es una meta y mi tristeza el camino,
sé que ambas volverán a partir el mundo de alguien en dos,
pero ahora solo necesito cuidar de mí misma
y dejarme en las manos del tiempo que me acompaña siempre.

Porque a veces me río, amor,
y me acuerdo de ti
y pienso que te gustaría saberlo, que lo echarás de menos,
y entonces un pájaro se para en mi alféizar y me tiende un ala.

lunes, 3 de mayo de 2021

“La gota china”

Elvira Sastre (2016): La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida

“La gota china”

Miro las
gotas que caen con vicio por la ventana
cuando llueve y llego a esta casa abandonada
de orillas, 
y recuerdo
aquel método de tortura china
que consistía en inmovilizar a un preso
de modo que cayera sobre
su frente —a la fuerza culpable—
una gota de agua fría
cada cinco segundos
—los mismos que tardábamos en besarnos
por las mañanas—, 
para abandonarlo después en un cuarto 
sin luz, 
con el cuerpo sin forma
y el alma hecha pedazos.

Dicen que las víctimas acababan muertas
debido a un cansancio 
demente
que terminaba afectando al corazón
provocándoles un paro cardíaco.

Exactamente igual
que el efecto
que tienen nuestros recuerdos
cuando caen
—como esta lluvia del infierno—
gota a gota
sobre mi pecho.

domingo, 2 de mayo de 2021

“Bosque incendiado”

Elvira Sastre (2016): La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida

“Bosque incendiado”

Seguramente ya no te conozco, 
porque en este abandono no eres más que un recuerdo, 
el misterio de un hombre frente al propio dolor
FERNANDO VALVERDE

Me duele un pasado que no cicatriza
el chillido de un fantasma que
nunca se va.

Me duele el árbol que dejó de
mirarme,
la mano que ya no se mueve
para limpiar mi camino.

Me duele el daño que
me hicieron
en un todavía que se alarga,
como el tiempo que no cesa
y permanece,
como aquello
que se asume y no se lucha.

Me duele el abrazo que
quedó suspendido en el
aire, como
el sueño que no llega y se
convierte en pesadilla.

Me duele el adiós en la fiesta,
el dedo que señala,
la espalda que se pierde.
En un mundo atronador solo
me quedó el silencio.

Me duele todo lo que se me cae
de las manos y
nadie recoge
porque todos se han marchado.

Aquí dentro descansa
un bosque incendiado
y caen, como gotas de ácido,
los recuerdos.